La Columna de Sherlock

«Es Kennedy», y una calificación polémica

* La semana pasada el candidato presidencial de la izquierda, doctor Tabaré Vázquez, con su mejor sonrisa y un discurso preparado en todos los detalles, llegó a la entidad cultural judía, B’nai B’rith, con el fin de exponer sobre las ideas de su posible gobierno. La sala estaba llena de personajes de la llamada «colectividad» quienes escucharon las palabras del candidato con una evidente atención crítica.

-¿Qué quiere decir con «atención crítica»?

-Que era una auditorio que buscaba respuestas a sus interrogantes, especialmente las vinculadas al futuro apuntalamiento de sectores empresariales, especialmente comerciales…

-¿Y?

-Luego del discurso que fue «políticamente» aplaudido, se formaron corrillos. Concretamente en un grupo, que se encontraba presidido por un veterano que denotaba poder e influencia, abundaron los comentarios. Eran, sin duda, «pesados» de la colectividad, cuyas opiniones tienen peso.

-En un momento, alguien lanzó una pregunta punzante dirigida al personaje más veterano: ¿Qué le pareció Tabaré Vázquez?

-¿Y?

-El hombre, sin pensarlo mucho, fue más que categórico: «Es otro Kennedy», dijo.

 

El Correo y el pez que por la boca muere

* -¿El pez por la boca muere?

-Hoy, mi amigo, está enigmático. ¿Qué se trae bajo el poncho?

-Nada, es un comentario… Vio lo que ha pasado en el Correo, con los 56 gerentes, muchos de los cuales debieron quedar cesantes. ¿Y el tema de los becarios?

-Sí claro, en este caso y en muchos otros hay becarios hasta profesionales que, ante las deficiencias de la administración han ido quedando porque se convierten en fundamentales para las distintas reparticiones. En el Correo pasó esto, desvirtuándose totalmente la función que deben cumplir, que es por un período determinado, con el fin de aprender.

-Eso está bien claro…

-Pero lo más escandaloso es el nombramiento de los cincuenta y tantos gerentes…, insólitas designaciones de los últimos directores colorados, ninguna de las cuales pasó, como es obvio, por el Tribunal de Cuentas.

-Ese comentario suyo es más que elemental. En este país esas cosas, importantes o no, nunca pasan por el Tribunal de Cuentas y, cuando pasan y son observadas, el trámite culmina en el archivo que para esos expedientes existe en el Parlamento…

-16 mil expedientes sin considerar. ¿Qué le parece? Pero sigamos con el Correo, sin duda, un ejemplo del desastre de la administración pública, pero también víctima de la politiquería. ¿Le parece que un Correo nacional puede funcionar, si cada empresa del Estado, que reparte miles y miles de facturas todos los meses, creó un correo propio para ese cometido?

-Es como el huevo y la gallina. Algunos dicen que los correos de las empresas públicas se crearon por el «desastre» que el Correo. La gente del Correo dice que muchas de las deficiencias que tiene están vinculadas a la existencia de esos correos también del Estado, que reparten las facturas.

-¿Y?

-Que los dos tienen razón… Por ello, a esta altura, todo es difícil. Se imagina cómo hay que actuar para quebrar esta contradicción, cuando existen intereses creados de todo orden y hay funcionarios, en uno y otro lado, que no tienen la culpa de nada.

-¡Un verdadero desastre!

-Usted lo ha dicho…

 

En verdad, nadie quiere el debate

* Qué lío se ha armado con la presión para que los candidatos debatan. ¿Vio como presiona Larrañaga y su gente para que Vázquez acepte?

-Parece que esa estrategia publicitaria le rinde, porque la sigue acentuando. ¿No le parece?

-Puede ser, pero hay un hecho sintomático. Larrañaga quiere debatir solo con Tabaré, ¿por qué no comienza a despuntar el vicio con el Stirling o con Mieres?

-¿Qué quiere decir?

-Que todo es una estrategia de los directores de campaña, los publicistas que tratan de ganar algún puntito más en las encuestas… También Lissidini planteó un debate con Stirling.

-¿Y?

-Nada… El asunto es con Vázquez, no para que acepte realmente, sino para hacer ruido en torno a un debate que nunca se hará.

-Usted está tan seguro…

-Claro, a esta altura no creo que las cosas cambien. La peor sorpresa que podría recibir Larrañaga es que Vázquez, finalmente le diera el sí.

-Pero, todo esto no influirá en lo electoral.

-No creo, no habrá reacomodamientos ni corrimientos.

-¡Está seguro!

-El 31 lo podrá comprobar.

-Si usted lo dice.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje