Insultos y quema de neumáticos

Unas 200 personas manifestaron públicamente su rechazo al proyecto de la instalación del puerto privado en el Cerro, cuando se congregaron en la entrada al predio adquirido por el grupo Moon, portando cacerolas, pancartas y banderas. Si bien, los gritos e insultos de los presentes fueron constantes contra quienes ingresaban a la inaguración de las obras, no hubo ningún tipo de incidente. En los últimos días, se temía que pudiera surgir algún hecho de violencia en esta ocasión, por el llamado que hiciera la Corriente de Izquierda a concentrarse en el Cerro. También, se especulaba con que grupos de «extrema derecha», aprovecharan la ocasión para originar algún disturbio. El descontento con la construcción del Cerro podía verse desde incluso, la llegada al Cerro, cuando en el puente de Carlos María Ramírez, fueron quemadas numerosas cubiertas, generando altas llamaradas y un humo negro. Al ingresar al barrio, en los muros y en carteles colgados, se manifestaba el rechazo al grupo del reverendo Moon. «Fuera Batlle y Moon del Cerro», rezaba un cartel. Inscripciones similares se reiteraban cada cuatro o cinco calles. Cercano a la Fortaleza, un grupo de pescadores reclamó que el puerto haría desaparecer varias playas. Helios Sarthou, dirigente de la Corriente de Izquierda hizo referencia a la pérdida patrimonial que ocurriría con la concreción del puerto y justificó el derecho de los vecinos a manifestarse. Algunos carteles, que portaron los manifestantes hacían referencia a la falta de un estudio de impacto ambiental en el proyecto de «Moon». Ayer, en la entrada a las instalaciones de Cerro Free Port, pudo observarse los dos extremos de las clases sociales. Con la llegada de cada coche, se registraban de inmediato un masivo abucheo, caceroleadas e insultos surtidos. Frases como: «Â¡No tienen vergüenza, corruptos!», o «Â¡Les quedan 24 días para irse!», fueron una constante.

El candidato colorado, Guillermo Stirling recibió una rechifla y los mayores insultos de los manifestantes. Esta actitud la consideró como «una expresión más de intolerancia», y señaló que el proyecto del puerto traerá trabajo para los uruguayos.

Por su parte, Sarthou dijo que la Ley Nº 16.906 de Inversiones costó U$S 636 millones, «y dicen que se consiguieron 500 empleos, es decir que cada uno de ellos costó U$S 1,250 millones».

El intendente Mariano Arana se manifestó ayer contrario al proyecto pero aclaró que el emprendimiento se regirá por las mismas normas que cualquier otra propuesta presentada a la Intendencia. *

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