"Para nosotros, los dueños del club eran Heber Villar y Jorge de Feo" de Canal 10
«La plata me interesa como a cualquiera de nosotros», aclaró la socia Graciela Becerra, «pero lo que me molesta mucho más es que nadie haya dado la cara; siento que me tomaron el pelo. El club era como una familia. Perdimos un lugar que valía mucho más que el dinero».
Un total de 277 familias, que pagaron entre 4.500 y 7.000 dólares para adquirir su condición de «socios vitalicios» del club que cerró ayer porque el terreno fue vendido, resultó damnificado al perder su membrecía tras una operación por la que responsabilizaron a dos importantes ejecutivos del Canal 10, propiedad de Saeta TV.
«Los derechos de los socios vitalicios no serán respetados», acusó el abogado Andrés Mendive, el representante legal de los damnificados que iniciarán una demanda civil «con el objetivo de dar lugar a algún tipo de indemnización». Por su parte, otro grupo de afectados resolvió presentar, por separado y con otro abogado, una denuncia penal.
El doctor Mendive aclaró que ya mantuvo una entrevista con jerarcas del Area de Defensa del Consumidor, una dependencia del Ministerio de Economía y Finanzas que aplica en la vía administrativa la Ley de Relaciones de Consumo Nº 17.250, para denunciar el hecho irregular.
«Suponemos que Heber Villar es propietario de las instalaciones del club», reveló por su lado el socio Conrado Payssé. «Además es público y notorio que la cancha de tenis número 10 se reservaba todos los sábados, a las 10 de la mañana, para que Villar jugara al tenis con Jorge de Feo. Los partidos que estuvieran jugando otros se tenían que terminar y la cancha se barría, alisaba y regaba para ellos», agregó.
«La cancha se preparaba como para los dueños. Todos los mirábamos, vox populi vox dei, como los dueños del club», afirmó Payssé. Luego añadió que «era voz corrida que eran los dueños del club, o dos de los dueños del club». Admitió, no obstante, que ninguno de los asociados obtuvo jamás «por escrito, la lista completa de los dueños del club».
Payssé reveló que el propio Villar «manifestó» ayer de mañana, horas antes que se realizara la conferencia de prensa que comenzó a las 18, «que estaría dispuesto a reconocer su calidad de vitalicios a una lista de socios» como una forma de ofrecer alguna solución al diferendo.
«Estamos buscando que de alguna manera se contemplen nuestros derechos», dijo Payssé para explicar el motivo de una demanda civil. El abogado Mendive aclaró por su parte que sus clientes «escucharían de buen grado» un propuesta de Villar y De Feo que pudiera derivar en un «acuerdo extrajudicial» que diera satisfacción a las dos partes.
«No hay porqué llegar a una instancia judicial si todo el mundo queda conforme; se puede entablar una conversación formal con Villar y De Feo», explicitó el abogado que patrocina a quienes se decidieron a iniciar una demanda civil, y que no mantiene contacto alguno con los socios que resolvieron presentar la denuncia penal.
Respecto a los pagos realizados por los 277 grupos familiares para que sus integrantes fueran «socios vitalicios», Payssé puntualizó que las cifras oscilaron entre los «4.500 dólares y los 7.000″.
Los montos fueron confirmados por otro socio: Julio César Mateos.
«Eso no era algo fijo, eso se conversaba, era poco serio», dijo Payssé. «Ninguno de los socios vitalicios firmó un contrato», al tiempo que otros «ni siquiera recibieron recibos, y lo que los recibieron eran sin fechas o con fechas distintas a las verdaderas». Payssé dejó entrever la posibilidad de que una parte del dinero abonado pudiera no haber sido destinado a los gastos de funcionamiento del club, sino que pudo haber «ido a los bolsillos» de los varios administradores que actuaron.
Los restantes socios que participaron de la conferencia de prensa corroboran con gestos las graves hipótesis manifestadas por Payssé, quien en todo momento ofició como vocero de los socios afectados, a la vez que también confirmaron los montos que fueron aportados.
El abogado Mendive aclaró que el «Club del Parque Tennis y Paddle» es una asociación civil con personería jurídica, reconocida como tal por el Ministerio de Educación y Cultura, pero destacó que el terreno donde funcionó el club pertenece a la sociedad anónima «Ringleton International Corporation», cuyos accionistas titulares se desconocen.
«Estrictamente», explicó Mendive, «nosotros entendemos que están muy vinculados entre sí». Fundamentó sus dichos en el hecho que los fondos «aportados al club» por los «socios vitalicios» fueron destinados a inversiones realizadas «en el terreno, como piscinas y canchas», lo que implicó que el predio sea «ahora vendido por un valor superior».
«Eso demuestra» que tanto la asociación civil que preside el club como la sociedad anónima que posee el terreno «son dos personas jurídicas muy vinculadas» entre sí, aunque no formalmente, afirmó el abogado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad