ENTREVISTA - Marcelo Abdala, secretario del Departamento de Empleo, Industria y Agroindustria del PIT-CNT

"La crisis uruguaya se resuelve con un viraje de la concepción neoliberal, mercadocéntrica y egoísta"

-¿Cuál es el rol del Departamento de Industria y Agroindustria, teniendo en cuenta que estamos en año electoral?

-Básicamente se ha constituido en un colectivo muy importante de la central obrera, integrada por más de veinte compañeros de sindicatos y federaciones del PIT-CNT. Principalmente está orientado a pensar estrategias de desarrollo productivo integral desde la perspectiva de los trabajadores. Estos planteos han sido tomados por el conjunto del movimiento obrero. Ha significado en las luchas de nuestra central toda una serie de aportes, de propuestas, que hacen una estrategia de desarrollo integral de nuestro país. Modestamente, creemos que este trabajo del movimiento sindical ha contribuido a que en esta campaña de cara a las elecciones, todos el mundo reconozca que la viabilidad de nuestro país pasa por el desarrollo productivo.

-El PIT-CNT entiende que la situación que atraviesa el Uruguay pasa por una crisis productiva.

-Exacto; una crisis productiva y de inserción internacional. Por tanto no se resuelve sólo con la reactivación de lo existente. Tiene que desarrollarse una estrategia que permita superar la dependencia de nuestro país en el marco de una América Latina integrada. Debe haber un viraje de la concepción neoliberal, mercado céntrica y egoísta, que considera que la sociedad es la suma de individuos. Hay que implementar políticas públicas muy fuertes por parte del Estado, construidas con la participación de los actores sociales. Otros de los ejes medulares es la creación de instrumentos concretos que permitan una distribución equitativa de los ingresos. En el centro de esto ubicamos el desarrollo integral de la negociación colectiva.

Desarrollo y productividad

-Supongo que otro de los objetivos es la reactivación de industrias hoy cerradas. El caso de Funsa es un buen ejemplo de esto.

-La comisión está trabajando en el desarrollo de propuestas de industrialización del sector forestal. La idea es que se incorporen puestos de trabajo, valor agregado y resolución de la calidad de vida de los trabajadores del sector. Hemos planteado propuestas tendientes a un sistema de compras públicas pensado en el trabajo nacional y el desarrollo productivo.

También se está trabajando en las transformaciones que hay que procesar en el agro para no ser un país sólo exportador de recursos naturales, sino la integración de todas las cadenas productivas, llegando al máximo grado de valor agregado y de trabajo posible.

-La falta de chimeneas funcionando como en la otrora «Suiza de América»…

-La comisión está inmersa en la recuperación, por parte de los trabajadores, de empresas cerradas y en los procesos de promoción como política de autogestión. Es una lógica que no está, a esta altura, ubicada en la dicotomía públicos y privados, sino en el pensamiento de clase en conjunto para las soluciones que el país precisa. En cuanto a la «Suiza de América» creo que es una cuestión de la ideología dominante, mesocrática, que en algún momento fue alimentada por la presencia de un numeroso conglomerado de capas medias. Pero desde el punto de vista de clase de los trabajadores solamente tenemos la venta de nuestra fuerza de trabajo para existir. La tal «Suiza de América» nunca existió. Es un mito. Siempre fuimos un país periférico, dependiente, en el marco de nuestra América Latina.

-¿Cómo definiría el accionar de este gobierno?

-De antipopular, antinacional y que contribuyó a la desindustrialización. El actual gobierno tuvo una expresión política de un determinado bloque de poder, centrado en el capital financiero transnacional. Por algo, el señor Bensión fue el primer ministro de Economía de este gobierno, cuando su responsabilidad anterior era integrar la Asociación de Bancos del Uruguay. Un vector de la lucha del movimiento obrero es aportar una correlación de fuerzas sociales –que también se tienen que expresar en el plano político– para cambiar el país. Inclusive no solamente cambiar el gobierno, sino desplazar a este bloque de poder.

-La coalición de izquierda, según todas las encuestas, tiene firmes posibilidades de alcanzar el gobierno nacional. Históricamente, los partidos tradicionales han acusado al movimiento sindical de ser un apéndice del Frente Amplio.

-Es algo así como si los derechos de participación política lo tuvieran solamente los representantes empresariales. Eso es parte también de la ideología dominante. En nuestro país, producto de su proceso social y político, se unió primero la clase obrera en la Convención Nacional de Trabajadores, que adoptó como suyo el programa del Congreso del Pueblo. Eso fue una experiencia fermental que no debemos dejar de tomar como referencia. Contribuyó, en el plano político, a que las distintas orientaciones de la izquierda pudieran unificarse. Somos una organización social, democrática y de masas.

-¿Qué balance hace de los seminarios realizados sobre relacionamiento entre la Central Obrera y el EP-FA-NM ante un posible gobierno de izquierda?

-En mi opinión personal, no necesariamente de todo el movimiento sindical, me pareció una adquisición de la lucha popular que todos hablen de país productivo. Que todos digan que no se puede continuar con la desarticulación de la negociación colectiva. Pero no me olvido que uno de los candidatos presidenciales, concretamente el señor Larrañaga, tiene entre sus voceros a un ex ministro de Trabajo, Alvaro Alonso. Entre otras cosas, durante su gestión ministerial, no se avanzó nada en libertad sindical, ni en negociación colectiva. Creo que la sociedad uruguaya se ha dado cuenta de que se necesitan cambios. Es importante que la gente pueda visualizar concretamente dónde es que están efectivamente esos cambios. *

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