Construirán panteón para restos NN en Colonia
El edil frenteamplista Julio Picca, que integra la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental de Colonia, informó a LA REPUBLICA que está impulsando –con apoyo de los curules del Partido Nacional y del Partido Colorado– «la construcción de un panteón en el Cementerio coloniense, en el mismo lugar donde durante muchos años permanecieron enterrados estos restos, que ahora pasarán a estar en urnas».
Picca indicó que la iniciativa «ya está en conocimiento del Departamento de Higiene y Servicios de la comuna», repartición de la que depende el control y mantenimiento de la necrópolis del departamento.
También se han dispuesto gestiones ante la Dirección de Arquitectura de la Intendencia, y según lo manifestado por el curul de izquierda «hay muy buena disposición de las autoridades».
A fines de la década del 70 esos ocho cuerpos fueron traídos por el Río de la Plata hacia las costas colonienses.
Tras el retorno de la democracia en Argentina se sabría, por los testimonios aportados por «militares arrepentidos» que se trataba de víctimas de los denominados «vuelos de la muerte», practicados por los verdugos con uniforme para deshacerse de miles de prisioneros políticos.
Cuando los cadáveres aparecieron en algunos parajes costeros de Colonia (Blancaena, la Arenisca, Boca del Rosario) fue decisiva la intervención de la jueza de Paz Blanca Germano, quien ordenó a su equipo de subalternos una minuciosa descripción de todos los detalles.
De esas actas oficiales surgió que todos los cuerpos presentaban huellas de terribles torturas y uno de ellos, también un orificio de bala.
Estaban maniatados con correas o alambres y se pudo determinar que algunas prendas que vestían eran de marcas muy conocidas por ese entonces en Uruguay y Argentina.
La Junta Departamental de Colonia también jugó un rol fundamental al exigir y lograr que las autoridades municipales democráticas preservaran aquellos restos que habían permanecido en el cementerio durante la etapa dictatorial.
En setiembre de 2001, una avanzada de un equipo de antropólogos forenses de La Plata (Provincia de Buenos Aires) visitó la necrópolis y efectuó el primer relevamiento de esos restos. Ya en 2002 prosiguió de lleno la tarea con la intervención de cinco profesionales dirigidos por el técnico Luis Fondebrider.
En esta segunda etapa se tomaron muestras que desde entonces están en Argentina por su exhaustivo análisis.
Hasta el momento, los estudios no han permitido avanzar en la identificación de esas víctimas.
«En Colonia», dijo el edil Picca, «permanece el resto de piezas óseas de esos cuerpos, que están depositadas en urnas con la numeración correspondiente a las tumbas en que estaban sepultados». Esos restos «deben estar, así lo entendemos, en un lugar adecuado para la memoria de toda aquella barbarie que padecimos, se mantenga inalterable».
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