Acto por centenario de la muerte de Aparicio Saravia

"No precisamos barbudos de afuera para evocar", manifestó Larrañaga

«Yo quiero ser y voy a ser Presidente de todos los uruguayos, no tengan ninguna duda», afirmó Larrañaga, en una frase similar a la que expresara al término de la Convención del Partido Nacional en Pando, en donde dijo que nadie con más ganas que él había de ser mandatario del país. Detrás de él, unos cuarenta dirigentes de todo el Partido Nacional, entre los que se encontraba el líder herrerista, Luis Alberto Lacalle, seguían atentamente el discurso de Larrañaga que, en algunos pasajes, debió parar su discurso en virtud de que no funcionaban correctamente los micrófonos.

«Yo quiero ser Presidente de este país. Yo no entiendo cómo algunos quieren compartir nada menos que este cargo, este cargo de Presidente, desplegando una noble profesión durante cuatro o cinco horas por día. Yo creo que eso no es posible, ¿pero saben una cosa?, lo digo sin altanería, lo digo sin arrogancia porque yo tengo muchos defectos pero no el defecto de la soberbia ni el defecto de la arrogancia», sostuvo.

Y prosiguió: «¿saben una cosa? El doctor Vázquez va a poder ser médico todas las horas que quiera porque yo voy a ser el Presidente de todos los uruguayos», afirmó Larrañaga y provocó la mayor ovación de su discurso.

«Bien Jorge», «buena caballo», y el grito de «presidente, presidente», invadió la platea blanca que se desplegaba por varias cuadras hacia el Jardín Botánico. Desde su silla, Lacalle asentía con su cabeza.

«Aquí estamos todos los blancos, absolutamente todos los blancos», y detrás de él además de Lacalle –a quien nombró en el discurso–, también se encontraban el candidato a la vicepresidencia, Sergio Abreu, el líder de Correntada Wilsonista, Francisco Gallinal, el conductor de «Con Todos», Ruperto Long, el secretario general del Herrerismo, Luis Alberto Heber, el senador Carlos Julio Pereyra del Movimiento Nacional de Rocha, y varios intendentes municipales, entre otros.

«Aquí estamos general: venimos a rendir cuentas.

A veces hemos errado el camino, en otras oportunidades hemos estado en el trillo correcto, pero hoy más que nunca juntos en la expresión de unidad de este Partido Nacional», dijo. Manifestó que el Partido Nacional tiene para evocar «a nuestro barbudo y no precisamos barbudos de afuera para evocar».

 

Libertad: seguridad

Al hacer un diagnóstico de los problemas que aquejan a la sociedad, Larrañaga indicó que «hoy la libertad se llama seguridad, seguridad para nuestra gente y los montevideanos. Seguridad para que los compatriotas no tengan que vivir enrejados, inversión en seguridad para que no sigamos asistiendo al cuadro duro y difíciles en donde nuestro guardia civil muchas veces tiene que compartir un barrio, una vivienda, en un asentamiento marginal, de donde salen propiamente, en muchas oportunidades los indicadores de mayor delincuencia». Abogó por «retribuciones para generar seguridad en las mismas condiciones para los habitantes de Pocitos o de Carrasco con los habitantes de Casabó o de cualquier otro barrio».

 

Incluyente

Por otra parte, Larrañaga anunció que hará esfuerzos para terminar con el mote de «inútil sin referencia» cuando un joven con 20 años va en busca de un trabajo o que una persona que lo perdió y tiene 40 años sea calificado como «viejo» en el mercado. Se mostró partidario de un «nacionalismo incluyente».

 

«Buenos y malos»

A su entender la sociedad está dividida en un 50% entre «buenos y malos», y aludió al Encuentro Progresista, sin nombrarlo, de que «generalmente ustedes saben quiénes hacen esa división y de qué lado quedamos la inmensa mayoría de los uruguayos». Evaluó que en la crisis del año 2002 «todo el Partido Nacional le puso el hombro al país», y Lacalle volvió a asentir desde su ubicación. *

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