El Comando Naval no habría informado al Parlamento la avería del Capitán Miranda
Las averías sufridas por el buque escuela Capitán Miranda hace dos semanas, implicaron cuatro días de reparaciones, por un costo de 22 mil dólares, en la base naval española de Cartagena (Murcia), donde se debió cambiar una chapa metálica del casco, lesionada por una tormenta en el Mar Mediterráneo.
La Armada uruguaya ocultó durante más de una semana la situación sufrida por el navío militar y sólo el sábado último, al ser consultada sobre lo ocurrido por LA REPUBLICA, decidió difundir el breve comunicado de prensa Nº 33/04, en el que informaba que el buque había vuelto a navegar.
Las autoridades navales uruguayas, el Ministerio de Defensa Nacional y el Poder Ejecutivo tampoco habrían dado cuenta al Parlamento que autorizó por ley la salida del navío de los cambios obligados en la «derrota» del Capitán Miranda que no tenía en su itinerario el ingreso al puerto de Cartagena. En su comunicado de prensa, la Armada confirmó que el barco fue afectado por una severa tormenta que sólo «le desprendió algunas de las letras del nombre, dobló la chapa debajo de ellas y le hizo perder parte de la figura que luce en el espolón, todo ello sobre la linea de flotación del buque».
LA REPUBLICA indicó el domingo que el buque escuela de la Armada había sufrido averías que determinaron el ingreso de agua en la nave y ocasionaron desperfectos en tableros eléctricos, por lo que el Capitán Miranda debió dar una señal de emergencia y ser asistido por la marina española.
«Intempestivo» Daners
Autoridades de la Armada uruguaya volvieron a minimizar ayer la información divulgada el domingo por LA REPUBLICA y, en una conferencia de prensa, insistieron en que sólo se trató del desprendimiento de algunas letras de su nombre pero «no entró una sola gota de agua a bordo del Capitán Miranda», se afirmó.
La reunión de prensa había sido anunciada en la noche del domingo durante una intempestiva llamada telefónica que el propio comandante en jefe de la Armada, vicealmirante Tabaré Daners, hizo al centro de noticias de Canal 4, luego que el informativo leyera fragmentos de la nota de LA REPUBLICA. Al ser interrogados ayer por los periodistas sobre por qué no se dio cuenta de lo ocurrido, los voceros navales indicaron que no se informó por considerarlo una «avería menor» y reconocieron que divulgaron el comunicado de prensa solo cuando supieron que el tema iba a ser informado por LA REPUBLICA.
Daños confirmados
Pese a la versión oficial, los informantes de LA REPUBLICA, insistieron en que los daños sufridos por el Capitán Miranda fueron confirmados por el agregado naval en España y un oficial que viajó a Cartagena en forma particular para recibir a su hija, guardiamarina a bordo del barco.
El oficial, el capitán de navío Italo Sorrenti, quien ocupó el cargo de director de la Academia de Guerra Naval e integró el cuerpo editorial de la Revista Naval, se habría referido en un informe dirigido a los mandos a la avería sufrida por el barco, indicando la situación en la que se encontraba el velero y su tripulación.
La información en poder de LA REPUBLICA indica que las averías obligaron al barco a desviarse de su itinerario y a destinar cuatro días de reparaciones para el cambio de la pieza del casco afectada en la proa: una chapa metálica dañada durante la tormenta, que permitió el ingreso de gran cantidad de agua al navío y daño de tableros eléctricos.
Las fuentes explicaron que la lesión sufrida en el botalón de proa, no fue notada en medio de una tormenta con gigantescas olas que barrían la cubierta, sino hasta que se confirmó el ingreso del agua y el deterioro de los aparatos eléctricos, aunque nunca se temió la posibilidad de que se zozobrara, dijeron. Recientemente, la Armada uruguaya había realizado un gasto de seis millones de dólares en refacciones que se efectuaron al Capitán Miranda en el puerto español de Cadiz, donde el navío fue construido en 1930 como un buque hidrográfico hasta que en los años setenta se le convirtiera en buque escuela.
La derrota del Miranda
El Capitán Miranda había partido de Montevideo el 14 de mayo en su viaje de instrucción anual, con una tripulación que por primera vez incluía a mujeres entre sus guardiamarinas. Recorrieron costas de Brasil y los puertos de Norfolk, Baltimore, Greenport y Newport, antes de cruzar el Océano Atlántico.
El 6 de agosto el buque escuela arribó al puerto de Cadiz en España, desde donde navegó por el Mar Mediterráneo hasta la italiana ciudad de Liborno. Desde allí, zarpó el 20 de agosto rumbo a Barcelona, sin saber que en el camino debería enfrentar la severa tormenta que le provocaría averías.
Frente a las costas de Cerdeña se produjo la avería en el botalón de proa la punta saliente del buque que con las fuertes olas lesionó una chapa del casco, donde se encuentra el mascarón de proa y está inscripto el nombre del navío, permitiendo, según insisten los informantes, el ingreso de agua al barco.
El Capitán Miranda dio entonces una señal de emergencia, que fue respondida por la marina española, la cual acompañó su ingreso al puerto de Barcelona donde, al confirmarse los daños recibidos, se decidió trasladar el buque a la base naval de Cartagena, para realizar las necesarias reparaciones.
Luego de cuatro días en puerto, el Capitán Miranda regresó el sábado hacia el derrotero que le había sido autorizado por el Parlamento: navegaba hacia el puerto de Las Palmas, Islas Canarias, para luego iniciar el viaje de regreso a América del Sur y arribar a salvo a Montevideo. *
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