OIT denuncia crecimiento de la inseguridad laboral
El informe divide a los países en cuatro categorías en términos de seguridad económica: los que marcan el ritmo –con buenas políticas y buenos resultados–, los pragmáticos –buenos resultados pese a no tan buenas políticas–, los convencionales –políticas aparentemente buenas con resultados no tan buenos– y los países en que «hay mucho por hacer», con políticas débiles y malos resultados.
Sólo Canadá, Europa occidental y Japón están incluidos en la primera categoría. La segunda incluye a Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. En el resto de los países, el 73% de los trabajadores padece inseguridad económica, sostiene el informe.
Pero el estudio también muestra que algunos países de menores ingresos alcanzan mayores niveles de seguridad económica que algunos países ricos.
«La distribución mundial de la inseguridad económica no se corresponde con la distribución mundial del ingreso», sostiene la OIT.
Por ejemplo, Asia meridional y sudoriental «tienen una mayor porción de la seguridad económica mundial que del ingreso mundial».
«Asia meridional representa cerca de siete por ciento del ingreso mundial y cerca de 14 por ciento de la seguridad económica. En contraste, los países de América Latina ofrecen a sus ciudadanos mucha menos seguridad económica de lo que podría esperarse de sus niveles de ingresos relativos», señala el documento.
El estudio concluye que «la seguridad en el empleo está disminuyendo en casi todas partes debido a la informalización de las actividades económicas, la tercerización de servicios y las reformas regulatorias».
Asimismo, «la seguridad económica nacional está inversamente relacionada con la apertura de las cuentas de capital.
Esto implica que los países en desarrollo deberían demorar esa apertura hasta lograr avances institucionales y políticas sociales que permitan a sus sociedades hacer frente a los choques externos». El relevamiento sugiere que los sindicatos y la sociedad civil deben reanalizar su papel y reinventarse para apoyar a los trabajadores.
«Las dos formas de seguridad más importantes son la seguridad en el ingreso y la representación básica. Cada grupo necesita un órgano colectivo que represente sus intereses. El problema es que tradicionalmente los sindicatos han protegido a cierto tipo de trabajadores, y no a los informales o a las mujeres trabajadoras», señala el informe.
Además, «muchos de ellos no son representativos, democráticos ni transparentes, y ceden fácilmente a poderosos intereses. Por eso es tan importante el surgimiento de organizaciones en la sociedad civil que se asocien con los sindicatos para proteger a los grupos inseguros», concluyó el estudio de la OIT. *
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