Larrañaga y Abreu fustigan a la izquierda y al Partido Colorado
Durante el Congreso de Alianza Nacional que se realizó en la víspera en el local de Cambadu se definió que Jorge Larrañaga encabezará la nómina de candidatos al Senado por la Lista 2004 y estará secundado por Sergio Abreu y el ex intendente de Tacuarembó, Heber Da Rosa.
En su discurso, Larrañaga lanzó mensajes hacia la interna nacionalista, al señalar que hoy el Partido Nacional «está duplicando los votos que logró en Montevideo en el año 1999″.
«No hablamos de disolver el Parlamento si no alcanzamos las mayorías. El doctor Tabaré Vázquez no debiera permitir que se hable de disolver el Parlamento por la mera posibilidad de que su fuerza política no alcance las mayorías en octubre, porque eso parte de una premisa que denuncia la intención que tienen de gobernar solos», objetó Larrañaga.
En ese momento, se escuchó desde el público la voz de alguien del público que grito: «Dictadura». Pero el candidato presidencial nacionalista, prosiguió con su discurso.
Agregó que si el Partido Nacional resulta triunfador en las elecciones presidenciales, convocará a «los uruguayos de todos los partidos para construir el destino nacional y sentir que de una vez, el sistema político se encolumna a una tregua que permita vencer la miopía, la desesperanza y escepticismo para construir una respuesta en cuanto a trabajo, educación y salud».
En ese marco, añadió que su colectividad «cuando tuvo que poner el hombro al país, lo puso y en las peores circunstancias», y añadió que nunca fueron «radicales con el país y menos con la gente».
Resaltó que la Lista 2004 «es puntal de la esperanza en Montevideo» y que en la actualidad el mensaje es que «nuevamente está recuperando el orgullo de ser blancos».
«El crecimiento del Partido Nacional marcará que vamos a ganar, porque somos la única renovación del sistema político. Lo único verdaderamente nuevo, merced a la elección interna de junio donde elegimos el candidato a la presidencia mediante el voto y no entre cuatro paredes», cuestionó Larrañaga.
Sostuvo que su colectividad posee «la capacidad de formar el mejor equipo de gobierno», porque dispone de «experiencia», y añadió que él es el candidato que tiene «más ganas de ser presidente de este país».
Larrañaga resaltó que es importante la «capacidad de acordar» en la construcción de una nueva nación para poder vencer al Uruguay enfrentado y dividido y buscar superar el país del ‘palo en la rueda’ que no avanza».
Acotó que cuando tuvo que impulsarse la salida a la crisis del sistema financiero y el canje voluntario de 2003, «allí estuvo el Partido Nacional».
Asimismo, resaltó que propuso, cuando el gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, visitó Uruguay, una reunión con todos los candidatos presidenciales para demostrar «cultura y civilización política, pero en todos esos episodios no estuvo Vázquez y el EP-FA/NM».
Por otro lado, Larrañaga manifestó que en la actualidad es necesario «impulsar un proyecto de desarrollo nacional para lograr la transformación del aparato productivo, industrial, los servicios y el crecimiento del comercio y apuntar a la mejor política social que es el trabajo».
A cien años de haberse obtenido «las libertades formales para poder elegir, hay que construir la libertad de la dignidad del ser humano que se llama: trabajo y educación».
El candidato presidencial nacionalista consideró que la presencia militante de su sector apunta a «la revolución del ciudadano, donde definitivamente el sistema político se deje de tanta pelea arriba, repartiéndose el poder, mientras la gente sufre y espera abajo».
«A favor de las instituciones»
Por su parte, el candidato nacionalista a la vicepresidencia, Sergio Abreu resaló la visión diferente entre el Partido Nacional y la izquierda en cuanto a las revoluciones. Acotó que su partido «siempre trabajó a favor de las instituciones y la concordia nacional».
«Cuando se habla de disolver las Cámaras se hace referencia a un mecanismo que constitucionalmente tiene su procedimiento, pero que no es un mensaje adecuado, porque parecería que las mayorías sirven cuando están a favor y no cuando están en contra».
Abreu resaltó que el caudillo nacionalista, Aparicio Saravia, «hizo la revolución para las libertades y para que el adversario compartiera los valores y no para combatir al enemigo».
«Da la impresión de que en el EP-FA/NM no hay un partido homogéneo, sino un conglomerado de visiones distintas, pero con expresiones de base que no hacen a la sustancia de lo que es la institucionalidad y el respeto por mayorías y minorías en un sistema democrático», puntualizó. *
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