La columna de Sherlock
Una extradición largamente esperada
Sherlock caminaba, con una rapidez poco habitual con el fin de encontrarse con uno de sus informantes de temas militares que lo esperaba en el histórico bar Hispano. Cuando nuestro sabueso llegó al lugar el hombre sorbía, lentamente, un whisky mientras, con un escarbadientes trataba de alcanzar una huidiza aceituna.
-¿Cómo le va mi amigo periodista?
-¿Qué dice?, preguntó nuestro sabueso intentando acortar el trámite de la entrevista. ¿Hay algo nuevo entre los militares?
-Que hay muchos, de los viejos nostálgicos, que están más que preocupados por lo que ocurrirá en torno a las extradiciones pedidas por la Justicia chilena de los implicados en el caso Berríos.
-¿Por qué preocupados?
-Es que es inminente un pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia y, al parecer, la acordada es que se accede a que los militares sean extraditados a Chile.
-Primera vez, desde la dictadura, que se le toca un pelo a un uniformado. Pero, en el gobierno se manejó que se utilizaría toda la influencia para evitar este traslado.
-Bueno, el intento lo han hecho. Incluso muchos dijeron el disparate de que el caso Berríos estaba comprendido en la Ley de Caducidad. Un verdadero absurdo que nadie se pudo tragar. Cómo será la cosa que hasta el ministro Fau está callado.
-Es verdad…
Usted dice que el fallo es inminente. ¿Cuánto tiempo significa ese término?
-Yo diría que no más de la semana próxima y, le adelanto más, quizás mañana lunes.
-¡Mañana lunes!
-Es bien posible. Entonces ¿entiende por qué hay muchos militares preocupados?
Especialmente los que tuvieron algo que ver con todo el tema Berríos, que no fue una acción privada de unos cuantos uniformados, sino la última acción conjunta realizada en vinculación con el Plan Cóndor.
-¿Qué quiere decir?
-Que por lo menos hay una evidente responsabilidad de los «servicios» militares. ¿Usted cree, que por más compartimentados que trabajen, no hubo colaboración institucional en todo ese espinoso tema?
-Pero, ¡gobernaba Lacalle!
-¿Y?
-No me va a decir que el Cuqui estaba enterado de esa faceta del Plan Cóndor.
-No creo, ni tampoco los ministros.
-¿Entonces?
-Que alguna vez, aunque sea para escribir un libro, se debería estudiar lo ocurrido.
-Y, mientras tanto…
-Me tomaré otro whisky.
-Ahhh.
El «saravismo» del embajador de EEUU
-¿Qué me dice del embajador Martin Silverstein, vestido de gaucho, en los históricos pagos de la batalla de Masoller?
-A alguna gente no le gustó, porque, entendieron, que el diplomático estaba mostrando una preferencia política indebida a favor de Larrañaga y el Partido Nacional.
-¿Le parece que es para tanto? Injerencia es meterse en los asuntos internos de un país, pero Silverstein fue a cabalgar.
A usted que es colorado ¿no le hubiera gustado participar de esa concentración de casi 15 mil personas en el aniversario de Aparicio Saravia? Del momento en que fue herido…
-Ahora que me lo dice…
-¿Se imagina los asados que se deben haber comido muchos con motivo de esta celebración?
Además, hay que reconocerlo, los blancos dieron el resto para que este acto, multitudinario, les saliera bien. Pero temo que el esfuerzo no les va a cambiar el destino electoral.
-¿Por qué lo dice? Todo ayuda, ¿verdad?
-Claro, pero… ¿vio las encuestas? Radar ya da ganador a Vázquez, con un 51 por ciento y Factum dice algo similar, pero sumando al 46 por ciento una cantidad de indecisos que le harían superar también el 50 por ciento.
-Ahora, volviendo a lo de Silverstein. ¿No le parece desubicado?
-Puede ser. Se trata de un embajador divertido, que le gusta la vida. Para mí no se trata de una injerencia. La embajada tiene otras formas de inmiscuirse en los asuntos internos de un país y no es necesario que para ello el embajador cabalgue por los campos de Cerro Largo.
-Pero, junto a una columna blanca… Pita dijo…
-Cada uno piensa de una manera distinta. ¿No le parece mucho más grave que el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, haya sostenido que al país le faltan muchos deberes por hacer?
-Por supuesto.
-Además le digo otra cosa en la embajada de EEUU hay toda una estirpe de saravistas.
¿Recuerda que un anterior embajador, demócrata, no sólo se había doctorado escribiendo su tesis sobre Aparicio Saravia, sino que además todos los sábados, sin custodia evidente, se iba a tomar medio y medio al Mercado del Puerto?
-¿Qué tiene que ver?
-Que Silverstein se fue a Masoller en donde, seguramente, no faltó el choripán y el vaso de vino tinto.
-No le niego la razón, pero sólo le digo una cosa: ¿se imagina si se hace presente en un acto de Tabaré el embajador de Brasil o de Argentina, para no irnos más lejos, las cosas que diría el propio Larrañaga? Y otra cosa más: ¿se imagina a Hugo Fernández Faingold visitando, con un gorrito del tío Sam, la Convención del Partido Demócrata?
¿Qué pasaría?, quizás un escándalo.
-Puede ser.
Opertti a la Aladi y sus nuevos dolores de cabeza
-¿Cómo le va? Le doy un fuerte abrazo mi apreciado Sherlock.
-¿Qué lo trae por aquí?
– Es que falta apenas mes y medio para que el doctor Didier Opertti sea electo secretario general de Aladi, sin embargo varios nubarrones más potentes que el huracán Frances han aparecido en el panorama del candidato colorado.
-No me diga.
-Por un lado, según trascendió, un país miembro cambió de parecer y las posiciones que había hecho explícitas meses atrás en relación con el futuro de la organización se modificaron. Concretamente anunció un cambio de 180°, al negarse seguir acompañando la propuesta de crear una zona de libre comercio con los demás países latinoamericanos, afiliándose a la tesis de «con pobres ni a la esquina».
-¿De qué país me habla?
-Ese país es Perú y está negociando actualmente un acuerdo con EEUU. Entró como asociado al Mercosur, sin cumplir con los requisitos y hasta tiene un embajador designado para representarlo en ese organismo. Es, claro está, un asociado trucho. Perú es la sede de la comunidad andina y prestará una de las riquezas naturales que Dios le proveyó, para albergar la reunión de presidentes sudamericanos en el mes de diciembre venidero para crear la llamada Comunidad Sudamericana de Naciones.
-¿Eso que tiene que ver con Opertti?
-Este cambio de posición de Perú, según informes confidenciales, está llevando a pensar en la suspensión de la reunión de ministros convocada para octubre, en la que se elegiría a Didier para ocupar la Secretaría General de Aladi.
-Fecha que coincide con las elecciones presidenciales en Uruguay.
¿Eso también puede complicar?
-Según me han dicho, si las cosas siguen así, se suspende la reunión y la candidatura del canciller uruguayo queda en las gateras.
-Usted habló de más nubarrones.
-Claro. El segundo nubarrón, si acaso es elegido, tiene nombre y apellido: Duhalde, el ex presidente argentino, execrado de sus pagos, se alza ahora con el tema del continente. En cada viaje que hace saca temas de la agenda de Aladi. Por ello se entiende que Opertti debería lidiar, de ser finalmente designado, con este contendiente que pese a su altura, es un peso pesado. Ello siempre que la suerte lo acompañe en marzo del próximo año, finalmente, la reunión de embajadores.
-Entiendo que esos son los gajes
del oficio. ¿No le parece?
-Allí no terminan los problemas: Aladi está desfinanciada, para no hablar de en bancarrota. En estos momentos, los atrasos de los pagos de Argentina, Paraguay, Perú (muy premeditado) están haciendo zozobrar a la institución.
-Bueno, qué quiere que le diga…
– Que muchos desayunos los deberá pagar la Cancillería uruguaya, como el del pasado lunes, a los embajadores de los países con representación en Aladi, para inducirlos a pagar sus aportes. De lo contrario don Opertti encabezará más que un organismo pobre, a uno que será paupérrimo.
-Pero, todavía oficialmente no se suspendió la reunión de octubre.
-Todavía no, pero se están moviendo las piezas, para ver si se suspende esa reunión del 16 de octubre. Se mueven en Caracas, Brasilia, Buenos Aires y La Habana.
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