El ex presidente de facto negó su responsabilidad en los asesinatos de Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini

Bordaberry: "No se puede simplificar diciendo que fueron militares uruguayos"

Frente a casi todas las preguntas formuladas por Timbal y Guianze, Bordaberry dijo ser inocente y respondió tener conocimiento de los hechos ocurridos en la República Argentina a través de lo publicado desde entonces a través de los diarios de la época y, con posterioridad, en libros y por otros medios de comunicación.

Michelini y Gutiérrez Ruiz fueron secuestrados en Buenos Aires el 18 de mayo de 1976. Sus cadáveres aparecieron tres días después, en un auto sin matrícula, junto a los cuerpos de los ex militantes tupamaros Rosario Barredo y William Withelaw. Habían sido torturados y asesinados de un tiro en el cráneo disparado desde corta distancia.

Durante su indagatoria, Bordaberry hizo referencia a las múltiples versiones, nunca confirmadas, que atribuyeron las muertes a activistas de casi todos los grupos armados que operaron en los países del Cono Sur durante las décadas de los años sesenta y setenta.

Mencionó, entre otras publicaciones, entrevistas brindadas por conocidos delatores del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, quienes llegaron a acusar de las muertes a los propios integrantes de los aparatos guerrilleros que operaban en Argentina y Brasil. Sin titubear, Bordaberry afirmó también que los legisladores que fueron víctimas de las comprobadas ejecuciones sumarias tenían contactos con los distintos grupos guerrilleros, y los acusó de brindarles apoyo, protección y colaboración, incluso económica.

En varias entrevistas que había concedido al periodista y escritor Miguel Angel Campodónico para la publicación del libro «Antes del Silencio», Bordaberry negó la existencia del conocido «Plan Cóndor», mediante el cual las dictaduras de la región coordinaron el extermino de sus opositores, pero admitió que «lo que hubo fue un enemigo común, de modo que era natural que también hubiera un buen intercambio de información».

«Con Chile no hubo un gran intercambio, debido a que está más lejos. Con la Argentina, en cambio, sí hubo mucho intercambio de información porque, además, los tupamaros iban de acá para allá, esto está demostrado que sucedió», afirmó a continuación.

Reconoció que testimonió en una denuncia presentada por la viuda de Gutiérrez Ruiz, donde negó que hubiera «habido una acción coordinada o conjunta de oficiales uruguayos y argentinos». «Contesté que no, que lo que hubo fue un enemigo común que utilizaba los mismos métodos en Uruguay y en Argentina. Y que tenía los mismos objetivos. De ahí que el intercambio de información fuera tan inevitable como necesario», justificó.

Respecto a la muerte de Michelini y de Gutiérrez Ruiz, «yo poco pude hacer», dijo. «Dejé la presidencia el 12 de junio de 1976. En aquella oportunidad, se me preguntó qué era lo que había hecho y yo respondí que hice lo que pude. Me puse en contacto con el embajador en Buenos Aires, Gustavo Magariños, y le pedí que de inmediato hiciera las averiguaciones pertinentes».

«Como se ha dicho en alguna publicación», insistió, ambos legisladores «estaban en contacto con los tupamaros. Eso fue evidente. Y no se puede simplificar diciendo que fueron oficiales del Uruguay a matarlos en la Argentina».También negó haber participado en «una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, en la que se habría discutido si se asesinaba o no a Michelini y Gutiérrez Ruiz. Y que yo habría votado por no matarlos. Todas esas afirmaciones parten de la base de que yo pude participar en una reunión en la que se decidiría si se mataba a alguien».

«Me agravia que se diga que yo estuve sentado en una reunión en la cual se trataba semejante asunto. Si yo hubiera estado, no sólo hubiera votado en contra sino que, además, me hubiera levantado y me hubiera ido, y lo hubiera denunciado públicamente al costo que fuera», afirmó. *

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