El coronel (r) Cordero tenía "fronteras cerradas" desde el lunes 16 de agosto
El coronel (r) Cordero pretendía abandonar el país durante un plazo de 150 días para someterse a una operación quirúrgica, a raíz de una grave dolencia en el corazón que, según versiones, le habría producido este año un importante quebranto de salud.
El lunes 23, altos jerarcas de la Jefatura de Policía de Montevideo se apersonaron en el domicilio de Cordero para notificarle la citación para una audiencia judicial prevista para el siguiente jueves 26 por la denuncia por «desacato» que el juez en lo penal de 4º Turno, José Balcaldi, había formulado contra el ex militar .
Una hija de Cordero dijo a los policías que su padre se había ausentado del país, y aseguró que para ello su «abogado» había solicitado la correspondiente autorización al juez Hackenbruch. La notificación fue firmada por la mujer, quien se comprometió a poner la citación en conocimiento de su padre, apenas lo viera.
Según pudo confirmar LA REPUBLICA, ni el «abogado» solicitó la referida «autorización» ni el Juzgado a cargo de Hackenbruch permitió de oficio que Cordero saliera del territorio uruguayo. Por el contrario, los dos abogados que tuvo Cordero, los doctores Alejandro Pfeiff y Jorge Recioy Tróccoli habían renunciado a ejercer su defensa debido a serias desavenencias con su cliente.
Cordero no se encontraba «procesado»: tenía libertad de cambiar de domicilio sin dar aviso a la sede judicial. Pero sí pesaba en su contra el «cierre de frontera» que fuera dispuesto el lunes 16, razón por la cual no podría haber abandonado legalmente el país.
Al no haberse presentado a la audiencia, el ex militar podría haber incurrido en «incumplimiento de un deber procesal», según prevé el artículo 225 del Código del Proceso Penal (CPP), un hecho que habilita al magistrado actuante a librar una orden de captura.
El magistrado Hackenbruch podría, en consecuencia, librar una orden de captura contra el ex militar, ya que la notificación llegó efectivamente a su domicilio, pero Cordero no se presentó a la audiencia a la que había sido citado en carácter de «indagado».
Los canales 10 y 12 afirmaron anoche que el juez Hackenbruch había ordenado la detención de Cordero. Sin embargo, calificadas fuentes policiales y judiciales consultadas por LA REPUBLICA negaron que se hubiera librado «ninguna orden en tal sentido».
«La orden no fue exactamente así», se limitó a decir uno de los informantes, quien habló a condición de guardar su anonimato.
No obstante, las fuentes admitieron que Hackenbruch dispuso determinadas órdenes «bajo reserva absoluta», las que guardarían cierta relación con la ubicación del paradero del coronel retirado, y tal vez, con su eventual conducción al despacho del magistrado. Las fuentes se negaron a brindar una información más precisa.
Entre tanto, la Dirección Nacional de Migraciones seguía anoche sin haber detectado la hipotética salida del país del coronel (r) Manuel Cordero, versión respaldada únicamente por los dichos de su hija. *
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