Carlos Curbelo, abogado de Morassi, reclamó archivo de denuncia de Rivero
El nombre de Morassi salió a la luz pública cuando trascendió el contenido de dos oficios presentados a la jueza Canesa por la Dirección General del Tráfico ilícito de Drogas. Con ellos se pretendía conocer la evolución patrimonial del periodista Danilo Arbilla, a quien se acusaba de ser el principal contacto en Uruguay de los hermanos Nicolás y Domingo Di Tulio, propietarios de una sociedad anónima que compró la casa del director de Búsqueda en Punta del Este y campos en Flores.
Morassi concurrió a la sede judicial acompañado por el abogado penalista Carlos Curbelo Tammaro, quien fue el único que formuló declaraciones y entregó a los periodistas presentes un documento que había presentado a la magistrada.
El profesional aclaró que su cliente concurrió a declarar en carácter de testigo.
«El tenor de su declaración fue ajustarse a la verdad en cuanto a que la relación con los compradores de la casa del señor Arbilla fue estrictamente profesional –dijo Curbelo– de modo que no puede sacarse en conclusión que el escribano tiene obligación de preguntarle a un cliente de dónde trae el dinero».
Agregó que «en mi caso particular, si en una operación de compra de un inmueble o un bien valioso que precise a un escribano, este me llega a preguntar de dónde saqué el dinero lo echó inmediatamente».
Pero Curbelo acotó una reflexión de interés. «A ustedes que trabajan en Punta del Este les digo que acá se han construido más de 50 torres, cada una vale 30 o 40 millones de dólares. No conozco que ningún policía, ningún fiscal, ningún juez le haya preguntado a esos grupos inversores, que fundamentalmente son argentinos como lo conocemos todos y en menor proporción brasileños o paraguayos, el origen del dinero que han invertido. Yo no digo que sea dinero negro o lavado de dólares, nada de eso, pero puede ser que los empresarios elijan un lugar de tratamiento impositivo y tributario menos severo que en su país de origen y esto explica el desarrollo de inversiones enormes hechas en Punta del Este, que no tienen en absoluto nada para ser objetadas».
Las declaraciones de Curbelo fueron realizadas mientras su defendido era interrogado por la jueza Canesa y el fiscal Gilberto Rodríguez.
El abogado repartió a los periodistas un documento que se incorporó al expediente. «A mi juicio dijo le da un giro a este asunto, tan categórico que a partir de este documento hay dos conclusiones inequívocas: la primera es que este expediente debe ser archivado en forma inmediata y la segunda es que me permite pensar si la denuncia no es calumniosa. Esa denuncia ha tenido el propósito de lesionar la persona y la moral de un profesional como es el escribano Morassi».
Interpol informó que los Di Tulio no están requeridos
El documento a que hacía referencia Curbelo es la respuesta de Interpol Uruguay a una orden verbal dada por el subsecretario del Ministerio del Interior, Daniel Borrelli. Está fechado en Montevideo el 20 de abril y consta de 3 páginas, aunque se entregó sólo una. El mismo expresa:
«Atento a lo dispuesto por usted, referente a las personas Domingo Nicolás Di Tulio y Nicolás Antonio Di Tulio, se informa que los mismos carecen de requisitorias a nivel internacional, en esta oficina central de Interpol y en la Base de Datos de la Secretaría General de la Organización Internacional de Policía Criminal, Interpol. Se acompañan los reportes obtenidos». La nota está firmada por el inspector mayor Alcides Caballero, subdirector de la OCN Interpol Uruguay.
«No sé quién es ese señor que dice ser fiscal mexicano»
Curbelo sostuvo que ese documento le permite sacar como conclusión que «este presumario no da para seguir, en absoluto. Porque si tenemos claro que la propia Policía informa que no hay ninguna requisitoria con respecto a los compradores ¿cómo es posible preguntarle al escribano que intervino si conocía las actividades delictivas que esa gente había realizado cuando la propia Policía dice que no habían realizado ninguna? De modo que, desde el punto de vista de la investigación, esto termina con el tema. Todo lo que se haga en adelante me parece inútil, innecesario y por lo tanto inconducente».
Agregó que él creía «que quien hace la denuncia no podía ignorar, si era director nacional de Policía, esa información de una de sus dependencias como es Interpol».
Cuando se le recordó que el fiscal mexicano, Juan Ponce, aseguró durante su visita a Uruguay que los hermanos Di Tulio trabajaban para el Cártel de Juárez, el abogado contestó: «Yo no sé qué pruebas tiene, ni sé quién es el fiscal mexicano, ni veo qué autoridad tiene acá para emitir juicios u opiniones. De modo que eso corre por cuenta de ese señor que dice ser fiscal mexicano que no sé cómo se llama ni quién es».
«Es lo que hacen todos los escribanos»
Curbelo dijo que en cuanto a posibles demandas contra el inspector Roberto Rivero «no tiene nada pensado. Será una decisión de mi cliente. Pero en principio ese no es el propósito, sino dejar claro en forma inequívoca que el escribano Morassi no tiene nada que ver y que cualquier investigación que se haga con otros efectos es absolutamente inútil. Supongo que acá termina el tema».
El profesional fue interrogado acerca de si el escribano Morassi había explicado a la jueza por qué Sasur S.A. tenía sede en su oficina. Curbelo contestó que «esa era una práctica común, es totalmente común. Es un domicilio fiscal a los efectos tributarios para gente que vive en el exterior. Lo hacen todos los escribanos de Punta del Este y de Montevideo. No es nada raro y no implica ningún tipo de colaboración, es un servicio profesional».
Sostuvo que «Morassi reconoció haber prestado su domicilio, fue lo primero que aclaró y por qué razones. El intervino en la venta de la casa y de unos campos y en la segunda operación le quedaron debiendo honorarios, por lo que tuvo que realizar una intimación judicial. El cobró precios normales y de mercado, de modo que tampoco se trató de gente que nadaba en dinero que hiciera presumir un origen espurio».
Morassi rebate el oficio
Luego del extenso interrogatorio a que fue sometido por la jueza Canesa y el fiscal Rodríguez, Morassi solicitó agregar al expediente una serie de consideraciones. Según algunas fuentes que lo vieron, «estaba visiblemente afectado por la situación e incluso en algún momento lagrimeó tratando de explicar su situación».
El escribano dijo que era falso que hubiera conocido a sus clientes a través de Danilo Arbilla, sino que lo hizo por intermedio de la inmobiliaria Costábile de Punta del Este. También sostuvo que era falso que fuera escribano de Búsqueda. «Esta publicación tiene su propio escribano que además es administrador». Dijo que el arancel que percibió fue el normal y que no se trató de ventas sobrevaluadas.
Finalmente se refirió a él mismo «como un profesional con 32 años de servicio, profesor de la Facultad, con varios pasajes por la función pública, sin haber tenido nunca observaciones por parte del Poder Judicial ni de la Asociación de Escribanos».
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