"Tota" entregó ayer a Defensa nuevos elementos de prueba
A partir de la resolución favorable del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, que por unanimidad dejó firme la sentencia de la jueza Estela Jubette el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Defensa comenzó una investigación en la que ya declaró el soldado Enrique Pintado. El ex militar estuvo durante cinco horas en la sede del Ministerio de Defensa.
En el escrito presentado ayer, Tota Quinteros solicita tener conocimiento de las actuaciones y señala textualmente «ello no sólo supondría un principio de respeto al derecho humano a la información que la sentencia ampara, sino que además me permitirá colaborar con la actividad investigativa, lo que contribuirá a la eficacia de la acción del Ministerio en su búsqueda de la verdad material».
El documento entregado a la secretaría de Estado pide también que se incorporen a la investigación: 1) el expediente administrativo del Ministerio de Relaciones Exteriores; 2) el expediente de la Investigadora de la Cámara de Representantes; 3) las actuaciones desarrolladas en sedes penales. El recurso señala que toda esta documentación estuvo agregada al expediente judicial.
Por otra parte se solicitó la incorporación a los trámites de la investigación de documentación que no figuraba en el expediente de amparo.
El escrito detalla los siguientes documentos: 1) un escrito entregado a la investigadora parlamentaria según consta en el acta Nº 11; 2) la documentación de la investigación parlamentaria de la Cámara de Representantes, relativa a un testigo (el ex-soldado López Silva del batallón 13 de Infantería); 3) el acta secreta Nº 1 de la citada investigadora parlamentaria, en la que comparece el ex soldado Ariel López Silva; 4) el contenido de la declaración efectuada ante la Investigadora por Enrique Rodríguez Martínez. El escrito solicita asimismo que se incopore a la investigación información periodísita de la revista Posdata, LA REPUBLICA y el diario La Hora, así como la denuncia formulada ante la Justicia Penal por el senador Rafael Michelini.
Tota Quinteros reclama que se cite a declarar a las personas señaladas en los artículos de prensa de referencia, previa notificación a su represente legal para que éste pueda presenciar las comparecencias.
El escrito solicita expresamente la inclusión como elementos nuevos de: 1) Denuncia del senador Michelini ante el Juzgado Penal de 20º Turno. 2) Información brindada por «un alto oficial militar retirado a la revista Posdata el 16/2/96″; 3) Información brindada el 24 de noviembre de 1996, en el diario LA REPUBLICA por el ex coracero Julio Estella en la que se involucra a los ex oficiales Ricardo Medina y José Sande Lima; 4) Información aparecida el 26 de Junio de 1990, en el diario LA REPUBLICA, dando cuenta de que, según fuentes de los servicios de información de las Fuerzas Armadas, Elena Quinteros había sido ejecutada la noche del 11 de julio de 1976, por el sargento Artigas Rovelli, el teniente coronel Zimarripa, el teniente coronel Mario Cola y un cabo de apellido Fernández, quien fue el autor material de la muerte de Elena. 5) Información aparecida el 15 de diciembre de 1987, en el diario La Hora, de una investigación realizada en Antel sobre intervenciones telefónicas, que da cuenta que al «capturar a Elena Quinteros intervinieron el teléfono de la embajada de Venezuela.
En cuanto a las publicaciones de LA REPUBLICA que se presentan como elementos a investigar el escrito dice textualmente:
b.3) El 24 de noviembre de 1996, en el Nº 2983 del diario La República el ex coracero Julio Estella refiriéndose a la desaparición de Elena Quinteros, involucra a los ex oficiales Ricardo Medina y José Sande Lima: «ellos saben también lo de Elena Quinteros, porque ellos participaban con ciertos elementos en torturas. Lo que más se utilizaba era el submarino en Inteligencia, ahí en Maldonado. Te lo hacían en seco o en una pileta con excrementos. Tengo entendido –esto no lo vi pero me lo contaron– que la pobre muchacha sufrió cualquier clase de tortura. Durante un mes y pico fue lacerada. Salvo la conciencia». «Elena Quinteros fue, según ellos, atrozmente torturada. Sande y Medina andaban en un círculo de todas esas cosas. Cuando el voto verde y el voto amarillo se reunieron los más viejos en el Comando de la Metro, entre ellos Sande Lima y Medina. Decían que si ganaba el voto verde se iban para Gabón o Paraguay. Yo decía a dónde diablos voy, y que no me iba para ningún lado porque yo no hice nada. Si ganaba el voto verde se iba la mayoría. Nombraban mucho a Paraguay porque todavía estaba la dictadura; fue una lástima que no ganara. El día que ellos comentaron lo de Elena Quinteros, los fui a llevar en una camioneta hasta el batallón de Infantería Blindada 13. Los esperé afuera, y salieron diciendo que ahí había un tacho con ácido –que lo calentaban y después dejaban enfriar– porque el ácido no deja huellas. Así hicieron con Elena Quinteros. Ellos comentaban también que el Ejército no enterraba a la gente».
«Sande Lima y Ricardo Medina eran dos de los oficiales de la Metro que trabajaban con, ellos decían, un centenar de hombres, con personal del Ejército, en Buenos Aires. Eran los que traían y llevaban gente, en una palabra, eran los que se encargaban de matar gente».
b. 4) El 26 de junio de 1990, en el diario La República aparece una información dando cuenta de que según fuentes de los servicios de información de las Fuerzas Armadas, revelaron que Elena Quinteros había sido ejecutada la noche del 11 de julio de 1976. Esa misma noche otras siete personas fueron asesinadas en la dependencia del Batallón 13 de Infantería conocida como «300 Carlos». De los integrantes de la tropa que participaron en esos asesinatos, sólo sobrevive el sargento Artigas Rovelli. Los demás habrían sufrido posteriormente muertes misteriosas. Entre las personas que identifica están: El teniente coronel Zimarripa; el teniente coronel Mario Cola y un cabo de apellido Fernández, quien fue el autor material de la muerte de Elena. Este cabo, se habría suicidado posteriormente. Según este informante, los ocho cuerpos fueron originariamente enterrados en un cementerio clandestino a tres kilómetros de Toledo y posteriormente fueron desenterrados y nuevamente trasladados al Batallón de Infantería Nº 13. Entre los que posteriormente habrían muerto misteriosamente se encontraría un cabo de 1º de Ingenieros de sobrenombre «Palito», quien se habría ahogado en las canteras de La Paz y un sargento que habría sido muerto en Washington (EEUU)».
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