El golpe de Estado, según los legisladores "sobrevivientes"
El senador colorado Juan Adolfo Singer, que ocupaba un escaño en la Cámara alta en el momento del golpe de Estado, afirmó que lo que sucedió el 27 de junio «fue una etapa final del denominado ‘febrerazo’, y ése fue el golpe de Estado». Singer indicó que cuando las Fuerzas Armadas desconocieron al presidente Juan María Bordaberry fue cuando cayó la institucionalidad en el país: «Quedamos con una institucionalidad maltrecha». El senador quincista señaló que fueron varios los dirigentes colorados que previeron que eso iba a ocurrir: «Pero algunos pensamos, con error, que la consumación del golpe abriría la posibilidad a un llamado a elecciones a corto plazo».
«Al otro día del golpe viví, con dolor, una cosa: en la calle no vi ningún movimiento, ninguna manifestación a favor de las instituciones y mucho menos a favor del Parlamento. Lo digo, con mucho dolor, pero esa fue la realidad», expresó el parlamentario. Según Singer, la huelga general convocada por la central obrera tuvo un acatamiento «relativo».
La democracia de «rehén»
El diputado de Asamblea Uruguay Carlos Baráibar ocupaba una banca en representación del Partido Demócrata Cristiano (PDC). La noche del 27 de junio del 73 estaba en Hungría, en «una reunión de la Juventud Democrática», donde participaba gente de todos los países. «Salí el 15 de junio y me enteré del golpe el 28 de mañana, entonces regresé a Montevideo», recordó. Baráibar dijo que «el Uruguay fue entrenado en una crisis que reconoce tres dimensiones: económica, social y política». «La situación planteada por el gobierno de Jorge Pacheco, sobre todo con la represión en los años 68 y 69 y al mismo tiempo la presencia del MLN-Tupamaros como elemento desencadenante, por otro lado, el movimiento popular. Había una confrontación entre las fuerzas policiales y militares y el MLN-Tupamaros, en el cual el movimiento popular quedó rehén de esa confrontación. Baraibar dijo que el FA surgió en el año 71 como la «alternativa» a la lucha armada, «hay gente que dice que las estrategias eran complementarias, pero yo sostengo que eran alternativas».
«La ética de los gobernantes»
Por su parte, el senador del Partido Nacional Carlos Julio Pereyra afirmó que la supervivencia del sistema democrático está ligado a la «ética de los gobernantes» y a la «atenta vigilancia de todo el orden jurídico» para evitar que se produzca un desvío de la legalidad vigente como ocurrió aquel día. Para Pereyra, en la medida que los gobernantes «respondan a esos requerimientos, la democracia va a perdurar y no va a ser víctima de otro malón como el de hace 27 años».
El legislador y líder del Movimiento Nacional de Rocha (MNR) sostuvo que hoy día en el país «existe plena vigencia de las instituciones democráticas», aunque «de vez en cuando aparecen actitudes o hechos que revelan reminiscencias del pasado».
Sostuvo también que la transición hacia la democracia «fue mal iniciada» y afirmó que a raíz del Pacto del Club Naval «se dejaron huecos por donde se filtró la Ley de Caducidad bajo la cual hasta ahora se han estado escudando aquellos que no quieren por ejemplo que aparezcan los datos de cómo desaparecieron las personas y dónde se encuentran sus restos».
Reconoció que desde que se instaló el nuevo gobierno «se han dado pasos importantes para modificar estos aspectos». La noche del 27 de junio de 1973, la noticia del golpe de Estado sorprendió al Senado en medio de un cuarto intermedio.
Al reanudarse la sesión, alrededor de las 2 de la madrugada, los senadores presentes analizaron los acontecimientos y se comprometieron a luchar por el restablecimiento de la democracia en el país. «No sabíamos cuánto iba a durar.
Duró demasiado tiempo, la lucha fue difícil, mucha gente quedó por el camino, pero finalmente se derrotó».
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