El religioso clamó por otro tipo de soluciones para los habitantes de la localidad canaria

Sacerdote reclamó a Batlle que impida traslado de unidades militares a Montes

Mañana lunes, la Junta Departamental canaria levantará el cuarto intermedio votado el pasado viernes y pondrá a consideración la compra de Rausa por parte de la Intendencia en un millón de dólares, para lo cual precisa 21 votos.

Tal como adelantó este matutino, una vez concretada la compra –«los votos están», dijeron fuentes municipales– el gobierno comunal planea hacer un «llamado a oferentes» por los campos y colocar una «incubadora de pequeñas empresas» en parte de los galpones. El resto de las instalaciones pasará a manos del Ejército para que traslade allí varios cuarteles.

Del éxito al fracaso

La historia de Montes, pueblo que en la actualidad cuenta con aproximadamente dos mil habitantes, tiene como fecha clave el año 1939, cuando «Remolacheras y Azucareras del Uruguay Sociedad Anónima (Rausa)» compran los campos pertenecientes a la familia Crosta para instalar un ingenio azucarero.

Juan Carlos Martínez, un ex funcionario de esta empresa, dijo ayer a LA REPUBLICA que su arribo a Montes se produjo en 1953, cuando la zona «empezaba a vivir su época de auge». Señaló que Rausa «durante muchos años fue apuntalada por el Estado», explicando que «de ahí derivó la prosperidad de la fábrica».

«En la década del 70 comienza a decaer la producción de remolacha y azúcar, hasta que en 1988 cierra definitivamente», recordó Martínez, quien apuntó que eso motivó la realización de una serie de movilizaciones y reuniones con legisladores.

«En una de esas conversaciones nos prometieron la reconversión de este complejo agroindustrial: tenía matadero, fábrica de productos porcinos, criaderos de cerdos y lechería», expresó.

Indicó que «el BROU posibilitó la enajenación parcial de la planta frigorífica a una firma chilena», la que «no cumplió con las expectativas generadas: nunca dio aumentos, los salarios son muy bajos, cada vez trabajan menos personas, ha tenido períodos de paralización, contrata mano de obra de otros lugares y mucha gente está en negro».

«Exodo de la campaña»

«En el living de su humilde casa ubicada al lado de la Iglesia y rodeado de vecinos, el padre Miguel Angel –quien fue trasladado a Montes hace 22 años, transformándose en un referente del pueblo– declaró a LA REPUBLICA que esa localidad vive una situación crítica, «agravada con el cierre de Rausa». Explicó que tras la pérdida de esta fuente de trabajo, «muchos encontraron un trabajo en Montevideo o en Pando», ciudades que se comunican con Montes a través de la Ruta 8, con un peaje en el camino. «Aquí hubo un éxodo de la campaña. Da lástima ver lleno de taperas donde antes se cultivaba. Allí hay viejitas que dicen: ‘de aquí no me muevo, esto es lo que tengo’. Quedaron solas, abandonadas».

Según recordó, «los militares llegaron en varias ocasiones a Montes» para realizar prácticas. «Cuando dijeron que a través del Ministerio de Defensa comprarían Rausa, nosotros juntamos firmas y nos presentamos ante el Banco República», precisó (ver recuadro).

Sin embargo, la «noticia de buenas fuentes» que recorría Montes se confirmó en la pasada semana, cuando la secretaria de la Junta Departamental, Daniella Olivar, firmó un «orden del día» en el que aparecía la compra al BROU de los padrones pertenecientes a Rausa.

«La verdad es que no me quedé tranquilo cuando supe la intención de la Intendencia Municipal de Canelones (IMC)», señaló el padre Miguel Angel. «La cosa quedó medio rara tras una visita a la planta que (los diputados del Foro Batllista por Canelones) Tabaré Hackenbruch Legnani y Julio Luis Sanguinetti realizaron hace dos meses junto a un grupo de militares», reveló.

El sacerdote pidió una audiencia con el presidente Jorge Batlle, «pues es el único que puede parar la cosa por el bien de la gente». Propuso que «por un período de cinco o seis meses se deje de hablar de la llegada de los militares y que Batlle, quien dijo tener una deuda con Montes, haga este esfuerzo».

«Â¡Qué lindo sería que, sin protocolo ninguno, el Presidente venga a hablar con nosotros y nos tranquilizara, sin importarle el color de nuestra gente.

Tengo claro el recuerdo de su visita cuando era legislador y dijo que la remolacha no iba más, que había que reconvertir: que venga hoy a ver qué reconversión tenemos», subrayó.

«Puede ser un pasamanos»

«No tenemos nada en contra de los militares, pero esta no es la solución para Montes. «Será una solución para que ellos hagan sus trabajitos y arreglen sus tanques de guerra, pero no solucionará los problemas que vive el pueblo», manifestó el cura, destacando que Montes «posee una riqueza increíble para hacer cualquier cosa, pero no para que termine dentro de un cuartel». Aseguró que «si un inversor cualquiera supiera de este ofrecimiento, vendría con dos o tres millones de dólares». «¿No es posible encontrar un inversor que pueda convertir a Rausa en otra cosa? Podría ser un parque industrial, zona franca, centro de exposiciones, y así seguimos adelante», preguntó. A su entender, «si el Banco está tan dispuesto a dar Rausa por un millón de dólares, me juego en pensar que no será para cosas útiles para el pueblo. Quisiera saber por qué no se vislumbra qué va a hacer la Intendencia. No quiero ser tan duro, pero esto puede ser un pasamanos para los militares».

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