Belela Herrera reclamó al Parlamento ley de refugio
Tras recibir el reconocimiento de Acnur, que se desarrolló en el teatro El Galpón, Herrera reclamó al Parlamento uruguayo que promueva «una ley del refugio que todavía nos debe» para dar mayores garantías a las personas que huyen de su país natal producto de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas.
El homenaje a Herrera se hizo nueve días después de conmemorarse el Día Mundial del Refugiado, y en la oportunidad Herrera confesó que «durante 17 años viví muy cerca el drama del exilio, de lo que es ser un refugiado» y sus consecuencias. Su tarea, como integrante de Acnur, durante los años de plomo «a raíz de la feroz represión que se desató en el Cono Sur» consistió en «hacer partir a tierras lejanas a cientos de miles de extranjeros perseguidos por las dictaduras de la región y reasentarlos en un tercer país».
Herrera, en un emocionado discurso, señaló que «sólo en el Chile de (Salvador) Allende, (año 1973), habían 10 mil extranjeros que con el golpe pasaron a ser 10 mil perseguidos políticos y fue entonces que enfrenté por primera vez ese método infame del detenido desaparecido».
Herrera manifestó que «el grito de los desaparecidos, esa conciencia desgarradora de nuestro continente, es el que nos llama a acompañar con entrañable cariño a estas valientes mujeres que sin desfallecer siguen luchando por verdad y por justicia», lo que provocó el cerrado aplauso de un teatro que contó con la presencia de mucha gente que fue perseguida durante la dictadura en nuestro país, legisladores y otras autoridades como el embajador de Argentina en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, y el intendente de Montevideo, Mariano Arana.
Tras esas vivencias, y luego de culminada la dictadura en nuestro país, Herrera señaló que le aguardaba «una tarea que no podía ser más gratificante, la repatriación libremente consentida» de los refugiados. En tal sentido, Herrera sostuvo que «regresar una persona a su país, de donde tuvo que huir, es la más importante de las tareas que hace Acnur» y luego agradeció «a Dios y a mi familia que me permitieron ser un instrumento y un artífice del mandato del Acnur y a los refugiados que me enseñaron que la solidaridad es la ternura de los pueblos».
En el homenaje también se entregaron diplomas a «personas y empresas que ayudaron de una u otra manera a refugiados en el Uruguay». En la oportunidad, hicieron uso de la palabra Flor Rojas, representante del Acnur en Buenos Aires; Katica Cekalovic, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Ana Varela, representante del Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu), además se leyeron mensajes, entre otros, de Líber Seregni y Daniel Viglietti, y el cierre estuvo a cargo del músico Ruben Olivera. *
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