Las acusaciones apuntan a dos ex colaboradores de "Jango"

Caso Goulart: identifican a autores de robo de fortuna del ex presidente

Varios testigos calificados aportaron ayer en el Juzgado Penal de 4º Turno datos relevantes que conducen a ratificar la denuncia que por robo de documentos y propiedades por valor de veinte millones de dólares presentara Enrique Foch Díaz, amigo y ex apoderado del ex presidente brasileño Joao Goulart.

La acusación investiga al ingeniero Ivo Magalhaes, ex gobernador de Brasilia, y el ex diputado de Pernambuco, Claudio Braga, ambos colaboradores de Goulart y asilados en Uruguay junto a él después del golpe de Estado militar de 1964.

La causa fue iniciada a solicitud del fiscal Gilberto Rodríguez, quien encontró méritos suficientes para instruir un presumario.

Para ello debieron concurrir a la sede el denunciante y los testigos que él aportó. Entre los presentes estaba Alfredo Pérez Pérez, una de las últimas personas que vio con vida a Goulart, ya que como empleado lo había acompañado a la estancia argentina donde murió o fue asesinado el 6 de diciembre de 1976.

En cambio no se presentaron ni María Thereza Fontenlla, ni Vicente Goulart, viuda e hijo del destituido jefe de Estado. Ambos reclamaron ser citados a través de la Cancillería.

Sin embargo, se presentó voluntariamente Noe Monteiro Da Silveira, nieto de Goulart, quien viajó expresamente desde Porto Alegre para interesarse en la causa y aportar su testimonio y más documentos acerca de las propiedades que son objeto de litigio. El denunciante y los testigos estaban acompañados por el abogado Rafael Barla.

Según las informaciones proporcionadas al magistrado subrogante Nestor Valleti y al fiscal Rodríguez, los acusados Magalhaes y Braga vivirían en Uruguay e incluso se identificaron sus direcciones actuales.

Foch les acusó de haber hurtado las acciones de Sun Corporation, propietaria de una estancia de 25.000 hectáreas en Paraguay, con un valor de veinte millones de dólares, que el 5 de diciembre de 1976, día en que Goulart partió desde su estancia El Milagro, en Maldonado, estaban en una maleta debajo de su cama. Al otro día el ex presidente murió en su hacienda argentina, llamada La Villa, ubicada en la localidad de Mercedes, provincia de Corrientes. Los testigos aportaron datos y documentos que probarían los hechos de que acusan a Magalhaes y a Braga.

El ingeniero Magalhaes fue el contacto con la empresa brasileña Mendes Junior, constructora de la represa de Palmar y en la que actuó como profesional al más alto nivel.

Acusa a Denize Goulart

La presencia del nieto de Goulart, quien se presentó con un poder de su padre, reconocido por la Justicia brasileña como hijo natural del ex presidente y por lo tanto con derechos sobre los bienes sucesorios, otorgó un perfil diferente a la instancia. Rui Noe Monteiro tiene 42 años y vive en Porto Alegre, donde es propietario de una concesionaria de automóviles y administra 5.200 hectáreas que forman parte de dos estancias que le tocaron a su padre por la sucesión Goulart. Antes de declarar en la sede judicial fue entrevistado por LA REPUBLICA.

«Estoy siguiendo el caso con mucha atención porque tanto los diarios como los noticieros de televisión le han dado mucha relevancia», dijo Noe. El lunes pasado debió testimoniar ante la subcomisión parlamentaria que investiga el posible asesinato de su abuelo por integrantes del Plan Cóndor.

Ese mismo día también declararon Roberto Ulrich «Peruano» y Percy Penalvo, dos empleados y amigos de Goulart.

«Yo vine a acompañar los testimonios y a recoger datos para formarme una idea. A esta altura creo que es dudosa la forma en que murió mi abuelo», sostuvo. Noe dijo haberse enterado por la prensa acerca del posible testimonio de un ex teniente uruguayo que habría participado en los actos preparatorios del asesinato de Jango. Reconoció que su mayor interés estaba focalizado en el ingeniero Magalhaes, que fuera apoderado general de su abuelo.

«Desde 1989 estoy intentando reunir información sobre los bienes en Uruguay a que mi padre tenía derecho hereditario.

Traje las actas de liquidación de los bienes y un convenio entre Magalhaes y dos herederos: María Thereza Fontenlla y Denize Goulart, viuda e hija de Goulart. El hijo mayor, Vicente, no firmó ese documento». Agregó que mantiene una buena relación con Vicente: «Vine con él varias veces aquí para gestionar esa parte sucesoria sobre la que no se rindió cuentas dentro del inventario».

Se trata de una estancia de algo más de 4.000 hectáreas, llamada El Rincón, ubicada en Tacuarembó y que estaba en el patrimonio de Goulart.

«Denize tomó posesión de ella y la traspasó a una empresa que se llama Cielito SA. Pero esas tierras no se podían vender ya que sobre ellas pesaban medidas cautelares impuestas por mi padre.

Por lo que deducimos que se trata de una venta supuesta y en realidad ella continúa manteniendo el control de las mismas».

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