ENTREVISTA - DOCTOR LUIS ALBERTO LACALLE (EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, PRECANDIDATO PRESIDENCIAL, LIDER DEL HERRERISMO)

"No podemos seguir con esta ficción de ignorar al 40% de la población"

Previo al acto que el Herrerismo realizó en el gimnasio de una institución deportiva en el centro de la ciudad, Lacalle recibió en exclusiva a LA REPUBLICA a bordo del ómnibus en que se desplaza por todo el Uruguay. Allí, rodeados por un grupo de dirigentes de «primera línea» –incluida su esposa, la senadora Julia Pou– que participan de la gira, se registró el siguiente reportaje.

 

–Se va acercando el final de la campaña, que ha estado marcada para todos los partidos por un trajín muy intenso. ¿Cómo se siente?

–Esta que hacemos en Colonia es la asamblea número 343, y vamos a llegar a 350, en barrios de Montevideo, en barrios de capitales departamentales, en plazas, pueblos, villas… Pequeñísimos lugares como Mataojo, Cerros de Vera, Sarandí de Arapey, Yacaré, Topador, Moirones. Este es mi estilo de recorrer el país, es lo que me gusta y lo que me da fuerzas.

Tengo una sensación de cansancio físico muy grande. Fíjese que hemos llegado a hacer 14 asambleas por día. Ayer (por el domingo 20) hicimos 11 y hoy (lunes 21) es un poco más liviano.

Pero al mismo tiempo en ese cansancio que todos hemos experimentado alguna vez después de un día de trabajo bien hecho. Cuando decimos: Me salió bien este alegato, si es abogado; me salió bien una tarea manual… O el cansancio después de un lindo partido de cualquier deporte. Es un cansancio grato, porque en esto, uno que es profesional, entrega lo mejor que puede.

–Y en el «partido» que se disputará el domingo 27, ¿qué estará en juego en el Partido Nacional?

–Está en juego una preferencia, nada más que eso. Esta vez, por suerte, y gracias a nuestra propia obra de cuatro años que todos me tendrán que reconocer, no es una lucha, no es un combate, es sólo una preferencia. Hay quienes ven a Larrañaga más apto para el papel de presidente; otros me ven a mí. Será la gente la que determine, y uno y otro, juntos, vamos a estar en el balcón del Directorio (del Partido Nacional). Uno levantando la mano del otro… Yo espero ser el que levante la mano de Larrañaga.

–¿En qué se basa esa confianza?

–En que hay una experiencia más concreta, hay un equipo más maduro, más fuerte, del lado nuestro.

–Y a la luz de esa experiencia más concreta que usted menciona: ¿cómo arrancaría una nueva gestión suya de gobierno?

–A ver, alcáncenme una propuesta (programática)  reclama a sus colaboradores más inmediatos . ¿Ve? Aquí, en la página 12 yo ubico un momento político y social muy trascendente.

Es la semana después del resultado del balotaje. Ahí habrá un momento en el que una mitad del país se va a sentir que le fue bien, y otra mitad que le fue mal.

Y eso puede ser muy peligroso desde el punto de vista de la fractura social. Por eso, yo pongo a diciembre de 2004 como una fecha clave, porque hay un tema que se llama Deuda Externa, el gran tema nacional, que tiene que servir de articulador de las preocupaciones de todos.

Si a mí me toca llegar a ser electo, mi primera actitud será invitar a Tabaré Vázquez y a todos sus técnicos a integrar esa comisión que se ocupe del tema Deuda Externa.

–Es en ese mismo marco que usted piensa contar con la participación del contador Enrique Iglesias.

–Quiero contar con su capacidad. Porque ¿quién más que él? ¿Que mejor que decir que (Iglesias) no sólo será el conductor de la negociación de la deuda externa sino también el conductor de la economía uruguaya?

–Y al contador Danilo Astori, ¿piensa invitarlo a ocupar algún cargo?

–Ese es un tema del doctor Larrañaga…

–¿Pero usted lo llamaría a Astori o algún frenteamplista para participar de un eventual gobierno suyo?

–Yo no tengo inconveniente… Lo que pasa es que ni yo ni nadie conocemos las propuestas del Frente. Las nuestras sí las conocen todos. Si mañana nosotros triunfamos y hay ciudadanos frentistas que estén dispuestos a llevar adelante esa propuesta nuestra, yo no tengo ningún inconveniente de que participen.

De la misma manera que pienso que tenemos que integrar los entes autónomos con presencia de frentistas. No podemos seguir con esta ficción de ignorar al 40 por ciento de la población.

También yo soy partidario en el ajuste político de que haya un plazo determinado para integrar los organismos de contralor.

Vamos a ver quién vota el ajuste, porque después de las internas ese tema va a la Cámara, y quiero ver a los frentistas, a ver si levantan la mano.

–Volviendo a la campaña electoral, con miras al domingo 27: ¿considera que ha transcurrido dentro del «clima» que usted deseaba?

–Sí, por lo menos en la interna del Partido Nacional es así. Esta campaña nos ha reconciliado con nuestro partido, y yo creo que he tenido una parte importante en esto, porque yo soy blanco antes que nada, porque nadie es más blanco que yo.

–Aparte del «clima» de armonía, en lo que respecta a desembolso económico: ¿cuánto lleva gastado hasta el momento?

–Yo soy partidario de la claridad, por eso le cuento que he puesto dinero de mi bolsillo. Hice un vale por 680 mil pesos en el Banco República y he puesto dinero de mi parte. No nos alcanzó y he tenido que recortar mucho. Hemos gastado unos 600 mil dólares.

–Para lo cual recibe aportes por otras vías.

–En esta campaña aporta todo aquel que tiene ganas, como pasa con todos los partidos.

Nosotros en ese sentido, llevamos una contabilidad muy estricta, emitimos bonos que los firma Carlos Cat como presidente del Directorio. Hay un contador que se responsabiliza de los números y ofrecemos a quien aporta la relación de en qué se gastó, firmada por el contador. Nosotros somos muy claros.

–Acá en Colonia, meses atrás, usted dijo que era partidario de que no hubiera gasto de propaganda política en los grandes medios de comunicación.

–Y sigo pensando lo mismo. Ahora voy a ver si después de la interna podemos hacer aprobar la ley del diputado Lacalle Pou  yo le ayudé a prepararla  que indica que los candidatos tienen que presentar su programa con sesenta días de anticipación. Y la consecuencia será prohibir en la TV, en la radio, las campañas propagandísticas. Como pasa en Inglaterra. El Estado pagaría dos minutos para que dijera: Tabaré Vázquez, partido tal, en Educación tal cosa. Luis Alberto Lacalle, en agro tal cosa… Un párrafo, si usted quiere ilustrado con imágenes, pero nada de decir «opa, opa, viva, viva»». Y poco, poco porque la gente se aburre, se harta de propaganda política y se pasa a la TV Cable… Así ahorraríamos el 80 por ciento del presupuesto, y cuanto más independientes sean los partidos políticos de las donaciones, mejor. *

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