"Hoy impera una modalidad política de cierta condescendencia legal con los delincuentes"
A razón de veinte mesas con ocho comensales cada una, el salón Versalles del Alvear Palace Hotel, resultó holgado para el discurso del candidato colorado, comparativamente con casi el doble de asistentes cuando la visita de Tabaré Vázquez.
No obstante, los empresarios del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, y de la Cámara de Comercio Argentino-Uruguaya, exhibieron asentimientos manifiestos ante los puntos de continuidad económico-financiera, planteados por el escribano Stirling.
En una pieza oratoria que se extendió por 21 minutos, el candidato focalizó a las colectividades colorada y blanca, como los «gestores de la estabilidad política» uruguaya. Resaltó que en caso de acceder a la Presidencia no utilizará el tipo de cambio como instrumento de políticas anti-inflacionarias, y alcanzó a sugerir, que la deuda externa hay que «administrarla», pero que no hay «que pagar lo que nadie paga».
Focalizando su discurso en que no habrá ni «corralito», ni «pesificación», invitó a los empresarios a invertir en Uruguay, asegurando que hay «certeza jurídica y respeto por las reglas del juego». Apuntó también al mantenimiento del secreto bancario, la libertad de cambios, la libre movilidad de capitales y «la protección de las inversiones extranjeras consagrada por la ley». Recordó su gestión como ministro del Interior, con un «serio compromiso en la seguridad ciudadana», mostrándose dispuesto a estudiar la rebaja de edad de imputabilidad, para el caso de los menores delincuentes.
Discurso con antecedente
Secundado en la mesa principal por Julio Werthein, presidente de la entidad anfitriona, y Juan Carlos López Mena, a su derecha, y el ingeniero Aarón Trajtenberg, de AION, y el embajador Alberto Volonté, a su izquierda, Stirling fue convocado a disertar, sobre las 13 horas. La pieza fue considerada por quienes habían asistido el miércoles al desayuno de ADM, en Montevideo, casi un calco en párrafos íntegros, de las páginas leídas en dicha oportunidad.
Stirling, consideró «clave» en primer término explicar que «con el total apoyo del Partido Nacional», su colectividad había conducido al país durante crisis de 2002.
«Y que como consecuencia de esta conducción exhibe un crecimiento sin precedentes en la historia económica del Uruguay. Los dos partidos han sido impulsores de las reformas», comenzó. Refirió a la apertura de la economía, «y lo que hoy se discute es si seguiremos avanzando, si aceleraremos la marcha en este sentido o si nos estacionaremos, o aún retrocederemos a concepciones económicas de 30, 40 o 50 años atrás», en una primera alusión, que algunos interpretaron como dirigida a las fuerzas de izquierda uruguayas. Así fue, ya que acto seguido apuntó: «lo que venimos a decir acá, lo digo en Montevideo, en Maldonado, en Colonia: soy lo que digo, porque digo lo que hago y hago lo que pienso».
Curiosa radiografía
Stirling inició entonces lo que llamó una «radiografía» de Uruguay. «Hemos dejado atrás la crisis de 2002 (…) la caída fue tremenda. Con tranquilidad y firmeza reivindico hoy el rol que le correspondió al Partido Colorado y el invalorable aporte del Partido Nacional para enfrentarla», responsabilizando a las crisis de Argentina y Brasil, «crisis bancaria, aftosa, caída de los precios internacionales, sequía, funcionarios de organismos internacionales que propiciaban el default de nuestra economía», como las razones del quiebre uruguayo. Afirmó que junto al Partido Nacional, «evitamos que se desbarrancara nuestra sociedad y nuestra economía».
Consideró que el 2003 mostró «una clara recuperación, y el producto bruto interno sigue creciendo con vigor». Tras apuntar otras cifras ya hechas públicas en Uruguay, reconoció que «la crisis golpeó duro» a la población, pero consideró que la «red de protección social permitió que no viviéramos en un caos social». Reconoció no obstante el aumento de la pobreza en el país, pero lo cuantificó como menor a los índices existentes al retorno de la democracia. «La desocupación está bajando inequívocamente y esa es la primera línea en la superación de la pobreza», aseguró, diciendo que actualmente se sitúa en el 14 por ciento.
En su radiografía política dijo que la población está «legítimamente malhumorada», pero «cuando las cosas empiezan a mejorar no se registra automáticamente esa mejoría, pero ya se comienza a apreciar». Enfatizó que «lo primero de todo es la estabilidad», y pautó que el equilibrio macroeconómico «lo es todo». «No debemos volver a utilizar el tipo de cambio como instrumento de política anti-inflacionaria, antes bien debemos perseverar en los esfuerzos para desdolarizar la economía. El frente fiscal debe estar celosamente cuidado: no hay margen para mayores déficits».
En cuanto a la deuda externa consideró que «no hay problemas para seguir administrando la deuda, porque no se trata de pagar lo que nadie paga, sino de mantener una relación fluida, cancelando y recibiendo nuevos créditos».
Duro con la izquierda
«Estos días desde el ámbito sindical de nuestro país se han reiterado las propuestas de renegociar la deuda: esto es profundamente negativo para el país. Genera dudas e incertidumbres y está sugiriendo que se quieren proponer quitas», a las que consideró atentatorias contra los afiliados a la previsión social.
Afirmó que el tema «no lo es para estar en la polémica pública, porque se resiente la imagen del país». Consideró un logro para los inversionistas que el Parlamento prohibiera días atrás retenciones a las exportaciones. «Contra esta ley votó negativamente la izquierda, es decir el Frente Amplio». Recordó que los colorados junto a la mayoría del Partido Nacional, impidieron la obligatoriedad de nominar las acciones a dueños de la tierra, «aquí debe destacarse que la izquierda votó por la derogación de la ley».
Catalogó a la inversión para la instalación de una planta de celulosa como «la mayor en la historia del país», añadiendo que ello estaba supeditado a un convenio con Finlandia: «El Frente Amplio tampoco lo votó».
Enfatizó que «Uruguay sigue siendo el único país de América sin impuesto a la renta, pese a lo cual es el que tiene la mejor distribución de ingreso» a lo que consideró el marco de la actual política económica; «los inversores pueden tener la certeza que de seguir el Partido Colorado en el gobierno, sólo cabe esperar la profundización de estas políticas».
Fustigó las oposiciones encontradas por el gobierno para las privatizaciones «incluso las recientes como las de las banda de telefonía celular, donde un recurso interpuesto por el Frente Amplio felizmente no tuvo andamiento».
Aseguró que Uruguay ofrecerá, «un puerto libre de aguas profundas en La Paloma para ser usufructuado por todos los integrantes del Mercosur como elemento dinamizador de las economías regionales».
Afirmó que en Uruguay, UTE aumentará la generación de energía eléctrica. «pero también pueden hacerlo los particulares si se le ofrecen buenas condiciones». Habló de una concesión a privados para aumentar la interconexión eléctrica con Brasil, y afirmó la posibilidad de «reducir impuestos» eliminando algunos y «racionalizando» otros.
«Deben evitarse las aventuras tributarias como eliminar el IVA o sustituirlos por otros como el Impuesto a la renta», al que consideró inadecuado.
Recordó finalmente su gestión como ministro del Interior: «Hoy impera en mi país una modalidad política de cierta condescendencia legal con los delincuentes; como una tendencia a flexibilizar las penas de sus delitos», dijo, a lo cual
aseguró su gobierno enfrentaría con más duras penalizaciones, sin descartar la rebaja de la edad de imputabilidad. *
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