Comisión de Defensa del FA tomó distancia de proyecto de reestructura de las Fuerzas Armadas
El documento en cuestión, (un resumen del cual fue publicado por LA REPUBLICA), apuntaba a «despojar a las Fuerzas de todas las responsabilidades ajenas a la función específica» y a «desburocratizar toda la estructura».
En resumen, el trabajo establecía «la reducción de efectivos de las FFAA (30%), reducir los gastos en el Ministerio de Defensa Nacional (33%), reducir la cantidad de instalaciones (40%), modernizar la totalidad del material, aumentar los salarios, eliminar toda tarea no militar de las misiones y jerarquizar la profesión».
El proyecto fue discutido a nivel de la Comisión de Defensa del Frente Amplio (FA), que preside el general ® Víctor Licandro, a pedido del presidente de dicha fuerza política el doctor Tabaré Vázquez.
La citada Comisión finalizó su estudio el domingo 6 de junio, y el lunes que pasó entregó sus conclusiones a los integrantes de la Mesa Política del FA.
Según pudo saber LA REPUBLICA, el informe frentista formula objeciones de diverso tenor al proyecto. De todos modos, expresa que el mismo será utilizado como «insumo» de trabajo en la elaboración de una posición oficial acerca de la defensa nacional. En el informe de la Comisión se señala, por ejemplo, que la propuesta de adquisición de material para el Ejército y Fuerza Aérea «alcanzaría un monto muy alto difícil de disponer», lo cual implicaría, una «contradicción con la propuesta de abatir el presupuesto de MDN». Por otra parte, señala la respuesta, que ese material «supone tener personal que lo sirva, y según la cantidad necesaria se estaría en un volumen muy grande, lo que también contradice con el propósito de disminuir personal».
La Comisión de Defensa también cuestiona que «no se pida equipamiento para la ‘alerta temprana’ o sea los radares» y que tampoco se haga referencia a la «guerra electrónica, o química-bacteriológica, o cómo atenderlas» aunque sí contempla, la «Apreciación de Situación de Ejército de 1997, como la guerra irregular». El informe también advierte que «la disminución del tamaño de unidades no cumple con los preceptos de organización que son clásicos».
En cuanto a la adquisición de material, la Comisión señala que el documento apunta a la creación de «una organización altamente tecnificada con capacidad de obtener resoluciones rápidas; o sea lo de ‘despliegue rápido’ que pueden aspirar a desarrollar las potencias militares o países apoyados por éstas». «No dan pauta para la financiación, salvo la enajenación de algo que se tiene», afirma. En la respuesta se rechaza la posibilidad de la compra de armamento mediante el pago de un «precio político» al considerar que este mecanismo supondría generar una «dependencia política» para el país.
Más adelante, también cuestiona que «al proponer que la Aviación Naval pase a la Fuerza Aérea tampoco aclaran cómo se cubriría las misiones de salvataje en el mar que actualmente lo hace la Armada». *
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