Guzmán constató irregularidades en Colonia Berro tras sorpresiva visita
El martes pasado, poco después de las siete de la tarde el ministro de Educación, Leonardo Guzmán, y el subsecretario Daniel Berbejillo, pasaron a buscar en el coche oficial al presidente del Iname, Fernando Repetto y a la vicepresidenta del organismo, Graciela Rompani. Ni Guzmán ni Berbejillo les informaron a las autoridades del Iname hacia dónde se dirigían. Cuando faltaban pocos minutos para arribar al destino, el ministro les dijo adónde quería ir: a la Colonia Berro, que fue denunciada por varias Organizaciones No Gubernamentales como un lugar en el que se practican torturas a los menores allí internados.
Como era de esperar, la visita tomó por sorpresa a todos. La delegación comenzó a recorrer el local y a conversar con los menores. Guzmán se fue sorprendiendo poco a poco por lo que vio, pero la cosa pasó a mayores cuando ingresó al módulo de mayor seguridad: «Esto es espantoso», dijo el ministro.
El jerarca brindó ayer por la mañana un informe pormenorizado al presidente Jorge Batlle y se dispuso la rápida intervención de los arquitectos del Ministerio de Educación y Cultura para comenzar a implementar mejoras urgentes en la Colonia Berro.
Ayer, en diálogo con la periodista Ana María Mizrahi de Tveo, Guzmán afirmó que se está ante «un problema en el cual entra en juego un precepto en el que Uruguay va a tener que reencontrarse constantemente: el amor al prójimo, la conciencia de que yo soy tú, y la conciencia de que en ningún área podemos fabricar marginados».
El ministro admitió que tomó la resolución de visitar por sorpresa, luego que LA REPUBLICA informara el día lunes sobre la denuncia de prácticas de torturas en esa dependencia del Iname.
En efecto, la Oficina Internacional Católica de la Infancia, Infancia y Adolescencia Ciudadana y Vida y Educación, enviaron en marzo un informe reservado a la Suprema Corte de Justicia, en el que denuncia violaciones a los derechos humanos contra los menores. El documento indica que desde setiembre de 2003 se sucedió una cadena de denuncias por malos tratos que llevó al procesamiento de un funcionario, hechos que sumados a las condiciones de hacinamiento, «colocan a los adolescentes en una situación extrema de vulnerabilidad de derechos».
El martes 15 de junio, el presidente del Iname, Fernando Repetto, reconoció que se habían constatado abusos, pero aseguró que los mismos ya se habían solucionado. «Muchas denuncias se han desestimado porque no eran reales», dijo. Por su parte, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Leslie Van Rompaey, dijo que la semana pasada estuvo en el establecimiento «y no pude ver, ni por asomo, que existiera ese tipo de tratamiento».
Medidas
Sin embargo, Guzmán quiso ver por su cuenta la situación. «A partir de la visita de antenoche -dijo ayer jueves- está comprobado que existe un módulo de especial seguridad en el cual las prácticas no resultaron aprobadas para las autoridades que hicimos esta visita. Desde antenoche a hoy hemos puesto en marcha un trabajo que es urgente implementar en esa área. Se ha encargado a todos los arquitectos que trabajan en el Ministerio de Educación, que tomen contacto con el Iname para remodelar las áreas en que hemos encontrado condiciones que nosotros no queremos ni para nuestros hijos, ni para la ciudadanía».
Guzmán afirmó que «en lo que tiene relación con el tratamiento dado a los menores es nuestra responsabilidad ciudadana convocar al trabajo de las débiles fuerzas económicas del Estado y de las no tan débiles fuerzas de la sociedad espontánea para que en conjunto convirtamos esto en un tema de gestión común, y no en un tema de denuncia de vez en cuando, promesa de que se va a corregir alguna cosa y en definitiva pasa ese tema de moda, y viene otro».
En la entrevista, Guzmán no quiso opinar sobre las torturas hasta no recibir el expediente sobre el tema. *
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