A las puertas de Montevideo, cuando se apagó el último foco de dominio español
La plaza de San Felipe de Montevideo, sitiada desde mayo de 1811 y símbolo de la resistencia española en la defensa de sus dominios del Virreinato del Río de la Plata, cayó finalmente en poder de las fuerzas revolucionarias que responden al Directorio bonaerense.
La situación de la ciudad empezó a hacerse insostenible a partir del mes pasado, cuando la flota porteña al mando del irlandés Guillermo Brown derrotó a la escuadra española en el combate del Buceo. Ello tornó imposible el abastecimiento de la plaza, que se hacía exclusivamente a través del puerto.
El gobernador Gaspar de Vigodet se decidió finalmente a negociar con el jefe de las fuerzas sitiadoras, general Carlos de Alvear, que había reemplazado a Rondeau. El 20 se llegó a un acuerdo para una capitulación honrosa para los defensores hispanos. Ayer, las autoridades vencidas entregaron la Fortaleza del Cerro, y esta mañana se pudo observar desde el Ejido, cómo se iban arriando uno a uno los pabellones imperiales que flameaban en la Ciudadela. Al mediodía, por el portón de San Juan, las fuerzas españolas en formación abandonaron la ciudad; el mayor general Nicolás de Vedia recibió, a nombre de Alvear, las llaves de la ciudad.
A las 4 de la tarde, el ejército porteño, con el general Alvear a la cabeza seguido de una brillante escolta y al son de música marcial, entró a la ciudad por el portón de San Pedro.
Compartí tu opinión con toda la comunidad