Cuando los cañones y las ametralladoras apuntaron contra Wilson y los uruguayos
El entonces capitán de corbeta Gustavo Canziani fue sancionado con 80 días de arresto, por no aceptar que la decisión de abrir fuego contra los uruguayos que recibían a Wilson Ferreira, quedara en mano de sus superiores, hace 20 años. Mientras que Leopoldo Fernández, en esos años capitán de fragata, fue el encargado de controlar el barco donde iba el líder nacionalista que regresaba de su exilio. Ambos militares fueron entrevistados por Fernando Blanco, del equipo de Compacto 1410, informativo de AM LIBRE.
Canziani recuerda que era el jefe del dispositivo en la base del Cerro, donde «se había planificado desembarcar a Wilson Ferreira Aldunate para que desde allí saliera en helicóptero». En ese lugar se le designa la tarea de «planificar un dispositivo de personal armado a efectos de contener posible presencia de personal civil, de adeptos o de no adeptos a Ferreira, en el área». «No recuerdo bien si se utilizaban los términos turba marxista o no, pero sí se empleaba en forma coloquial por más que en la Marina esas cosas siempre han sido muy medidas, por ser un arma intrínsicamente tolerante con muchas actitudes», puntualiza y agrega que en ese sentido «hay una diferencia con el Ejército».
Ante la pregunta de por qué fue sancionado, Canziani quien dice que es » un profesional apolítico»- explica que se había mandado a establecer un dispositivo «por afuera de lo que serían las barreras físicas, por lo que nosotros podríamos estar en contacto con la gente que viniera, con ‘la turba’, lo cual era sumamente peligroso y por suerte que no sucedió nada». «Mi sanción fue simplemente una anécdota», acota.
Sobre quien tenía la potestad de abrir fuego, Canziani entiende que eso le corresponde siempre «al que comanda en la escena» y no el Comandante en Jefe, como se resolvió en esos momentos y «por eso me opuse a esa posibilidad y por eso lo manifesté». Fue en el Cerro donde dije que si se me daba la orden de abrir fue «yo no iba a dar cumplimiento y por esa razón fui sancionado con 80 días de arresto». «En la Armada, en mi Armada, yo sufrí las consecuencias de que cierta gente no me tuviera simpatía: eso sí no soy marxista, soy un libre pensador», dijo, aunque asegura que no puede decir que haya sido perjudicado en su carrera.
«Terminé mi carrera de capitán de navío, con discrepancias con mucha gente por ese mismo episodio, discrepancias que empezaron en febrero de 1973 y que han prolongado hasta hoy, quizás pudiera haber llegado a contraalmirante, pero la Marina no me persiguió más allá de ciertas personas particulares, que no voy a nombrar», concluyó.
Sobre el significado de la fecha, reflexionó afirmando que «la oficialidad tienen que ser estricta con el cumplimiento de las leyes, porque es clave que las FFAA estén siempre regidas por las leyes, para que estas puedan desarrollarse en un país como la gente».
«Matanza»
Entrevistado en horas de la tarde por la periodista Marisa Torres de TVLIBRE, Canziani afirmó que la orden del Comandante de la Armada de la época «tenía algunos errores que no eran admisibles para mí» , uno de los cuales, justamente, era que «se iba a actuar contra una multitud». El marino explicó que en aquel día, era posible que se produjese «una acción de la gente enfervorizada por la llegada de Wilson que pudiera ser interpretado por las Fuerzas Armadas como violento, y pudiéramos terminar, por faltas indudables de la organización de la orden, en una matanza».
Fernández: «Fue una situación suave»
Fernández comentó que en ese día, el 16 de junio de 1984, recibió órdenes de hacerse a la mar y que las medidas concretas se iban a recibir más adelante. «Nos dirigimos hacia el barco, abrimos un sobre con las órdenes y nos mantuvimos cerca del barco», dice, recordando que tuvo «una tripulación muy profesional» y «no éramos personas que estábamos en forma directa con la situación política». A la vez aseguró que la posibilidad de abrir fuego «se iba a evaluar en el momento», descartando que esa acción estuviera escrita previamente. «Nosotros dependíamos del contraalmirante Laborde, quien a la vez recibía las órdenes del comandante en jefe», puntualiza.
Sobre los pasajeros del barco, Fernández dijo que «había gente partidaria de Ferreira Aldunate, periodistas y gente que estaba allí porque el viaje era gratis», por eso «nunca viví la situación como una confrontación violenta». Sobre el impresionante despliegue militar en el puerto y en toda la ciudad de Montevideo, lo explicó diciendo «que cuando se hacen operaciones militares siempre hay que prever todas las situaciones». «Por suerte la nuestra fue una situación suave», dijo, recordando que «nosotros teníamos un barco de guerra, no era una ambulancia».
También destaca en la conversación con el periodista «que ahí no estaba en juego mi posición personal», aunque en ese momento «hay que ver la edad que uno tiene». «Yo ahora tendría otra perspectiva del tema, porque después vi pasar muchas cosas, pero en ese momento yo cumplía las órdenes de mis superiores, por eso estaba ahí, de otra manera no hubiera estado y si yo no hubiera estado como para compartir la misión me hubiera ido». «Son situaciones de crisis que a uno no le gusta vivir, porque yo tenía el concepto de que la lucha entre orientales no se podía dar así y le hablo de todos los momentos difíciles del país. Mi idea era que la confrontación entre nosotros se tenía que resolver de otra forma», reflexiona. *
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