Sobre las calumnias de las Cosas en su sitio de Radio Sarandí y en Zona Urbana de Canal 10

Sonia Breccia rompió ayer el silencio y anunció que acudió a la Justicia Penal

Seguidamente reproducimos las palabras de la conductora del programa Primera Voz. He aquí lo que dijo Sonia Breccia:

«Hace algunos instantes me llamó el Dr. Ciro Ferreira, a propósito del Hospital de Tacuarembó y de lo que se puede hacer, y el viernes pasado tuve la posibilidad de ver a la Dra. María Elena Curbelo, de conocerla, que vino desde Artigas. Elena nos instaló desde su relato  primero en el suplemento Qué pasa y luego aquí en Primera Voz  la realidad de los más desposeídos que lo son, y podían no haberlo sido.

Este viernes tuvo para mí una carga de significación muy especial. El último mes, los últimos días, las últimas semanas, fueron por razones  para muchos de ustedes de pública notoriedad  muy duros.

Un hecho que envolvió de un modo a China Zorrilla y de otro modo a mí, me provocó conmoción, pena, reflexión y determinación. En la determinación que no había puesto yo en conocimiento de los oyentes o de los televidentes, estuvo el pasar los hechos a la Justicia Penal. Esta determinación conocida a través de algunos matutinos, la comunico simplemente desde estos micrófonos, y no hay más con respecto a ella porque cuando uno coloca en la Justicia un tema, el tema está en la Justicia.

En el plano de los sentimientos, a lo largo de casi 20 años he estado trabajando en radio y en televisión, y hoy están junto a mí dos de las personas que durante un largo período  interrumpido por diferentes circunstancias, económicas y laborales  me permitieron ser mejor persona, Alejandra Casablanca y Ruben Acevedo. Trabajan también hoy conmigo Gustavo Antúnez, Ximena Barbé, Diego Salinas y toda la gente de esta radio, con la cual yo me siento, aunque no nos veamos, en la discrepancia y en el acuerdo, consustanciada en el ejercicio de un periodismo que atiende la búsqueda de la verdad y rectifica cuando se equivoca. Un periodismo que busca desde el respeto al otro tender la información para que sea puente para toda la sociedad, que no ha silenciado ninguna voz y no ha agraviado a ninguna persona.

Estos treinta o cuarenta días han sido dolorosos y fuertes para mí y al mismo tiempo me han permitido ratificar el camino en el cual creo y en el cual con este equipo y en esta empresa trabajo.

En el momento en que los hechos fueron conocidos, la reflexión sobre si darles un estado público desde la palabra escrita  con lo que esta tiene de definitiva  fue también una decisión, si bien compartida, muy dura y muy delicada. Cuando se tomó esa decisión y cuando la información ocupando la portada del diario LA REPUBLICA, llegó a conocimiento de ustedes, los que escuchan esta radio y otras radios, y los que ven televisión y leen los diarios, a partir de ese mismo momento, las voces de ustedes, llegaron de un modo incontenible y yo no quiero decir sorprendente, porque lo que me mueve en el contexto de la información y en el camino que hemos elegido quienes hacemos este periodismo, es la absoluta confianza que aún en medio de la crisis económica y social tan dura que golpea a nuestro país, hay valores intocados de respeto al otro, a su persona, a su entorno y a lo que constituye la esencia de la dignidad humana. Es en este sentido que la confirmación de una esencia no tocada, que no reconoce barreras de partidos políticos, de profesiones, de sexo o de edad, sino que se aglutina para sostenerse y para sostener al otro, ha sido una distinción que no tiene en mi vida paralelo.

Y quiero terminar diciendo que en este período, que para mí tuvo su culminación el día viernes, cuando desde ámbitos de profundo afecto hubo voces que me dijeron ‘Sonia se puede, escucha, mira, observa, Sonia se puede seguir’, esta línea, este camino, esta forma de hacer periodismo se va a seguir afirmando con quienes trabajan en este programa, con quienes aquí cotidianamente llevan a ustedes una información seguramente dolorosa, pero verdadera y siempre, siempre, respetuosa.

Desde el diario LA REPUBLICA, desde sus páginas, donde se planteó la denuncia, cuya portada fue para mí misma un gran impacto, la mañana en que lo vi, allí se registraron  hasta que hemos pedido que no se siguiera haciendo, no por no estar agradecida, sino por el contrario  todas esas voces que pueden estar enfrentadas en tantas cosas, y sobre todo en este año, pero que sin embargo coinciden en eso: en el respeto al otro como persona, y en la construcción del otro como persona.

El hecho de tener una familia, ha sido para mí un elemento de continentación muy fuerte y ha sido también una fuente fuerte de sufrimiento para mi familia lo que pasó.

El hecho de ser compañera en la vida, en la afectividad del Dr. Federico Fasano, que dirige este multimedio, pudo hacer decir que era ese vínculo el que movía la decisión. Los hechos a lo largo de la vida del Dr. Fasano y los propios hechos de la mañana de hoy, que conciernen a otras criaturas que no tienen con él vínculos afectivos ni de convivencia, demuestran que fue su creencia en que solamente desde el conocimiento de la verdad, una sociedad es libre y opta, lo que le hizo jugarse aún  y en esto quiero ser muy precisa y cuidadosa  en la dificultad que significa para un hombre, colocar en el papel dichos de otros hombres con respecto a la mujer con la cual comparte su vida.

Esa decisión que ha tenido para todos nosotros como familia y como pareja un estremecimiento muy fuerte, ha tenido también como consecuencia, el estrechamiento de lazos y de convicciones en cuanto al valor de la verdad por más dura que esta sea, por más ataques que se volcaron contra la propia persona de Federico Fasano, pero con una multiplicidad conmovedora de voces que se vertieron en otro sentido, y sirve hoy par sostener que eso: decir la verdad no nos transforma en víctimas sino en canales para que otras verdades no sean ocultadas, entonces en esta mañana en particular, esto tiene un valor muy fuerte.

No había hablado hasta este momento porque entendí que no debía hacerlo y además porque no podía hacerlo. Esta mañana frente a estos hechos tan graves, que una vez más colocan lo que debe privar para nosotros en la información, por sobre otras cosas, sentí que este hecho particular, que el valor de los seres que me rodean, que su coraje para estar cotidianamente llevando consigo el peso de la información y la responsabilidad de la misma, merecía que por única vez hiciera referencia a algo, de lo cual previamente había decidido no hablar. Hoy sentí que el silencio con respecto a la verdad que me concernía podía confundirse con aquiescencia, y aquí no hay aquiescencia ni cuando me concierne, ni cuando concierne a otros que no tienen voces, así que, a todos ustedes, esto: mi reconocimiento. *

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