"Informe oficial" del sector tras la derrota del EP-FA en las elecciones de mayo

AU criticó "ausencia" de Vázquez durante la campaña en Canelones

En los últimos días AU elaboró una evaluación sobre lo sucedido en la elección municipal que –tras varias postergaciones por parte de la conducción frenteamplista– será presentada en la sesión de la Mesa Política Departamental del próximo lunes.

En la víspera, LA REPUBLICA tuvo acceso al documento, titulado «balance de las elecciones municipales de mayo de 2000″. «Debemos admitir que nuestra fuerza política no asumió nunca el objetivo estratégico de obtener una victoria electoral en Canelones, (tampoco en Maldonado y en Paysandú), y si lo hizo por lo menos no actuó en consecuencia», sostiene el sector liderado por el senador Danilo Astori.

AU afirma que «el presidente del EP-FA, Tabaré Vázquez, debió tener una presencia muy superior en el departamento, ya que su indudable liderazgo y carisma fue muy necesario para toda la militancia frenteamplista que reclamaba una presencia más significativa del compañero, más aun teniendo en cuenta que en Canelones el Partido Colorado se instaló casi desde el comienzo de la campaña el doctor (Julio María) Sanguinetti, especialmente en algunas zonas como la de Progreso, Las Piedras, y el área rural canaria».

Paralelamente, destaca «el trabajo del compañero (reelecto intendente de Montevideo) Mariano Arana, que trabajó en forma coordinada con Canelones, en especial en el área metropolitana». También identifica como factores que influyeron en la derrota a la «escasísima asignación de recursos económicos que limitaron el accionar político en el departamento, la difusión adecuada en la propaganda y publicidad de nuestra propuesta de gobierno departamental, así como la imagen de nuestro candidato», el socialista Angel Spinoglio.

Para AU, en la campaña electoral se produjo «una relación política muy distante entre la Dirección Política Nacional y la Dirección Departamental, lo que llevó a no poder articular acciones que hubieran coadyuvado a revertir la situación política predominante».

Al referirse a los papeles de la Mesa Política y del Comando Electoral canario, advierte que en ese punto «tenemos una de las claves del resultado electoral del EP – FA en Canelones». «No hubo una dirección política en el departamento durante la campaña, y esto se debió a que en realidad en la Mesa Política se resolvían contiendas acerca de la validez o no de la apertura de Comités de Base, y/o entre sectores, en lugar de determinar las grandes líneas de campaña», expresa.

«A su vez, el Comando Electoral se tornó inoperante, tanto por su número como por su contenido, pues era un Comando en el cual podían votar 23 personas, participaban más de 30, no estaban definidas claramente sus potestades, y muchas veces derivaba temas a la Mesa Política Departamental. Así pasaron semanas sin resolución ni acciones concretas, que el adversario aprovechó en su beneficio».

En materia de «organización», AU indica que «la ausencia de una dirección política en el departamento, así como la falta de recursos económicos, condicionaron el funcionamiento de nuestra estructura. Los Comités de Base que funcionaron carecieron de materiales de propaganda y no hubo un plan de campaña que articulara iniciativas departamentales y locales, lo que afectó directamente el trabajo político de los compañeros y por ende la marcha de la campaña».

En lo que refiere a «propaganda y publicidad», señala que en este aspecto «se vieron notoriamente afectadas por la ausencia de recursos; sin embargo esto fue sólo parte del problema», pues también hubo una «ausencia de ideas en la campaña publicitaria, que pasó prácticamente inadvertida por nuestra gente. La calidad y el contenido de la publicidad fue muy inferior a la requerida».

«Sin plan de emergencia»

«Hubo cambios en las consignas y una casi nula difusión de las medidas de gobierno y en ningún momento la población del departamento tuvo conocimiento de éstas. No hubo un ‘plan de emergencia’ para Canelones que nuestra gente pudiera difundir. Es más, estuvimos a la defensiva durante casi toda la campaña, respondiendo a la propaganda colorada, en especial la forista», añade.

Si bien aprecia que Spinoglio «se entregó por entero a la campaña» opina que «el gran error de nuestra fuerza política fue no profundizar un discurso político de mayor claridad y contundencia, dirigido al área metropolitana, donde tenemos las condiciones cualitativas más importantes para crecer en una campaña con escaso tiempo y recursos».

Este sector considera que también influyó en la derrota «no haber tenido una política abierta y de alianza hacia personalidades canarias y sectores no encuentristas que hubieran potenciado nuestra propuesta electoral».

Remarca que «a través de sus caudillos locales, los partidos tradicionales trabajaron incansablemente, mejor y en mayor medida que la estructura departamental del EP – FA, que no supo construir en los cinco años de administración pasada una alternativa atractiva tanto desde el punto de vista electoral como de gobierno, que volcara a su favor la opinión y los votos de los electores canarios»,

«El que no hayamos acompañado la aprobación de esta nueva norma electoral, no nos inhibe como fuerza política, de utilizar adecuadamente aquellos aspectos que, como instrumentos legales, nos sean favorables para alcanzar nuestros objetivos de acceso tanto al gobierno departamental como al nacional», plantea.

Los «adversarios»

Al analizar la actitud del oficialismo, AU subraya que «para cumplir con su objetivo el adversario realizó una campaña implacable y no escatimó en medios para imponer su triunfo. Mentiras, clientelismo, obras en zonas clave de Canelones, una propaganda muy grande, y un despliegue financiero enorme fueron parte del plan electoral del Partido Colorado».

Asimismo, destaca que «el Partido Nacional sufrió su peor derrota en Canelones, consecuencia de una candidatura ajena al departamento y un acuerdo por cargos de sectores blancos minoritarios con el Partido Colorado».

«Un importante grupo de caudillos blancos trabajó por el triunfo colorado, algunos en forma explícita, otros en una forma más o menos encubierta, pero todos con los mismos objetivos: impedir el triunfo de la izquierda en Canelones, haciendo realidad el acuerdo ‘cargático’, y propinar una derrota histórica a la familia Lacalle – Pou en Canelones», agrega.

En relación al Nuevo Espacio, alerta que el electorado que no retuvo ese partido «en apariencia fue captado por la ‘fórmula’ colorada, y el EP – FA no generó el atractivo electoral necesario para que estos votantes optaran por una candidatura progresista».

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