BCU autorizó a la empresa concesionaria a utilizar préstamo de AFAP que la comuna deberá pagar

La IMM financiará ampliación de Batlle y Ordóñez con denominado "peaje sombra"

A partir de que el Banco Central del Uruguay (BCU) autorizó a la empresa concesionaria, Grinor, a endeudarse con la finalidad de poder gestionar la obra, se dio un paso importantísimo para que las obras del ensanchamiento de Bulevar Batlle y Ordóñez puedan iniciarse.

El director de la División Acondicionamiento Urbano, Roberto Villarmarzo, señaló a LA REPUBLICA que comenzarán las tareas preparatorias de la modificación del saneamiento del lugar por donde pasarán las obras. Ayer, representantes de la Intendencia y de la empresa concesionaria se reunieron para coordinar acciones del proyecto ejecutivo.

Cabe recordar que este emprendimiento quedó suspendido a raíz de la crisis de mediados de 2002, lo que impidió a la empresa concesionaria obtener el préstamo que permitiera la financiación de la obra. Recientemente el BCU, habilitó a Grinor a obtener el préstamo a nivel nacional que seguramente provenga de algunas de las AFAP. «Se salvaron los escollos», enfatizó Villarmarzo, haciendo referencia a que si la empresa obtiene el dinero, en julio comenzarán las obras.

Pero el proyecto no sólo tiene importancia por las mejoras en la infraestructura para una amplia zona de Montevideo, tanto en caminería como en iluminación, sino que se destaca por lo novedoso de la modalidad en el pago de la Intendencia capitalina a la empresa concesionaria.

Aquí se utilizará el denominado «peaje sombra», donde la comuna pagará en más o menos años, dependiendo del flujo de tránsito existente en Bulevar Batlle y Ordóñez.

El cronograma de pago se extiende de un mínimo de 9 hasta máximo de 15 años, y cuantos más vehículos circulen por dicha avenida, más pronto se cumplirá con el pago. Es así que la Intendencia contará el número de vehículos que pasen por el lugar donde se harán las obras, de una forma similar a un peaje, pero en este caso no habrá costo alguno para el usuario que circule por dicha avenida, sino que se controlará la cantidad de vehículos al solo efecto de pagar a la empresa que realizó las obras.

La secretaria general de la IMM, Laura Fernández, destacó que la empresa concesionaria hará una apuesta grande, porque en caso de que el flujo de tránsito sea escaso, la rentabilidad del negocio puede ser muy baja.

En cuanto a las obras en sí, la ampliación de Bulevar Batlle y Ordóñez implicará coordinaciones con AFE y OSE, ya que se remodelarán las zonas de cruce de vías y habrá remoción de tierras por donde pasan las tuberías del agua potable.

El ensanche llevará a que la avenida tenga un total de 30 metros de ancho y sean agregados 54 mil metros cuadrados de hormigón en 4,2 kilómetros de distancia.

Villarmarzo explicó que la obra incluye las veredas, un cantero central y dos sendas de 10,5 metros cada una.

La inversión del proyecto ronda los U$S 13 millones, y contiene tres etapas que coinciden con tres tramos de la avenida Bulevar Batlle y Ordóñez.

La primera etapa se extenderá desde Coronel Raíz y Sayago, y está prevista su culminación en 8 meses. La segunda irá desde Sayago a Garzón e implicará otros seis meses de trabajo. Finalmente, el último tramo, une Garzón con Camino Lecocq, demandando 10 meses más. La directora de Vialidad, Susana Galli, indicó que en Uruguay es la primera vez que se utilizará el «peaje sombra» para pagar el costo de la obra a una empresa privada que puso el dinero para la obra a través de un préstamo financiero.

Esta experiencia se aplica en España, Inglaterra y Chile, y de alguna manera refleja que si es alta la circulación por dicha avenida, la IMM estaría pagando en menos tiempo por una urgencia, pero si la entrega es lenta, por una baja utilización de dicha arteria de tránsito se considera que se estaría haciendo una obra de carácter social, tal como se hace con la caminería rural, y por lo tanto, el pago se extiende en el tiempo.

La directora municipal explicó que el proyecto incluye la realización de puentes ferroviarios nuevos, que suplanten a los existentes, y a su entorno, ya que esa zona se considera como deprimida. Galli explicó que como esta obra podría tener una vida útil de 50 años, la IMM consideró necesario que su costo no se recargara en una sola administración, y para lo cual aplicará el mecanismo del «peaje sombra». El edil socialista Walter Morodo señaló a LA REPUBLICA que las obras tendrán un impacto importante de transformación de los cuatro kilómetros del tramo de Bulevar Batlle y Ordóñez. Habrá más alumbrado, semaforización y fluidez en el tránsito, conectando el área de la costa con la Ruta Nº 5. Añadió que el paso a nivel por donde pasa el tren en Bulevar y Garzón se encuentra en estado calamitoso, con problemas de inundaciones. En un futuro está prevista la transformación del lugar, enfatizó el curul. *

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