Stirling rechazó invitación para exponer sus ideas ante el empresariado argentino
Stirling dijo que por «respeto» a los empresarios uruguayos rechazó el ofrecimiento de hablar primero ante un grupo de comerciantes argentinos en Buenos Aires. El precandidato manifestó que primero hablará el 16 de junio en el almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing, y recién al día siguiente lo hará en la capital argentina.
Aseguró que en ambos casos tendrá un «único discurso» para dar «certeza» a los inversores nacionales e internacionales.
Con una fuerte afonía (producto de 16 actos en dos días, dijo), Stirling dijo que ante los empresarios planteará la forma en que se combatirá la pobreza y se generarán inversiones.
El precandidato colorado participó anoche junto al ex presidente Julio María Sanguinetti, del lanzamiento de las 14 listas que componen la agrupación Vanguardia Batllista que encabeza el diputado Alberto Scavarelli.
En el acto, Sanguinetti señaló que las elecciones nacionales de este año se definirán por la razón y no por la pasión. Por eso dijo que hay que «apelar» a que la ciudadanía tenga una «reflexión serena de cómo quieren el país».
«Despejadas las candidaturas del 27 de junio, que la gente se ponga a pensar en serio sobre cuál es el rumbo que tiene que poner el país, sobre cuál es el norte; hemos pasado muchas cosas y muy difíciles y ya sabemos que no podemos ni hacernos trampas como ciudadanos ni jugar con estas definiciones sustantivas que le van a permitir al país avanzar».
Por ello, Sanguinetti reclamó terminar con los «debates absurdos que vemos todos los días» en Uruguay como, por ejemplo, el tema de la importancia del equilibrio macroeconómico o la necesidad de inversión para generar más empleo.
Afirmó que en este 2004 habrá que decidir «si ratificamos esta recuperación y retomamos aquel impulso que tuvimos entre el 85 y el 2000, o si por el contrario emprendemos el viaje a la América Latina de promesas incumplidas».
En tal sentido afirmó que se deberá elegir entre «qué estilo de democracia se quiere: la del respeto y el diálogo o la descalificación».
Planteó además que habrá que llegar a la «consolidación del proceso con inversiones extrajeras». Sanguinetti también se refirió a la reforma tributaria, y rechazó la idea de distinguir entre extranjeros y nacionales. Además criticó que se salga «en cacería para descargar todo el peso del Estado» a aquellas actividades productivas que por distintas circunstancias mejoran su situación. «Esto tiene un resultado muy claro, se reduce la inversión, los inversores se van a sentir discriminados el país no premia el éxito». *
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