Llamadas al Director

Fasano, ¿por qué nos castiga con su bendito pluralismo?

Señor Director:

Por obra y gracia de su bendito pluralismo el señor Leopoldo Amondarain se ha convertido en columnista habitual de su periódico. La pregunta que le hacemos, doctor Fasano, es la siguiente: ¿Qué le hicimos nosotros, consecuentes lectores, para sufrir tamaño castigo? Muchas gracias.

Teléfono: 4088…

El Director: Usted lo ha dicho, estimado lector: es el «bendito pluralismo» que permite que mientras a usted la columna del señor Amondarain le disgusta o mortifica, a otros lectores los seduce y la elogian. Pluralismo para quienes escriben y pluralismo para quienes leen. El anecdotario histórico de la hermana república Argentina cuenta el episodio de los obsecuentes del entorno de Hipólito Irigoyen que le hacían escribir e imprimir diarios solamente para que él los leyera, con las noticias que lo complacerían. Y sobrevino el derrumbe institucional. Si Irigoyen hubiese podido leer lo que seguramente le hubiera desagradado y preocupado, quizás el final habría sido distinto. Vale la memoria.

 

La Aduana no es tan mala

Señor Director:

Señor Fasano, ustedes publicaron algo que no puede ser exacto. Cuando lo de los rusos en el aeropuerto que venían con pólvora publicaron que fueron los de Inteligencia que interceptaron ese cargamento. Fue la Aduana la que lo detuvo, Inteligencia no detiene nada. Y ahora yo le digo: si en Paysandú detuvieron 44 kilos de droga que fue la Aduana, no se la pongan a la Policía de Paysandú. No le sigan haciendo favores. La Aduana no es tan mala, hay gente buena y hay gente mala, como en todos los lugares de la vida. Lo que ustedes publicaron en su momento, no es así. Gracias. Habló Adolfo.

Teléfono: (0372)16…

El Director: Estimado lector, cuando sucede algún episodio de ese tipo a los que usted hace referencia, generalmente nos limitamos a acudir a las fuentes habituales: Dirección de Aduanas, Jefatura de Policía, etc, para confirmar y verificar los hechos. Puede usted tener la tranquilidad que de ninguna manera información alguna tiene como objetivo favorecer a nadie en particular ni beneficiar dirigente político alguno directa o indirectamente. En cuanto a lo de malos y buenos, por supuesto que los hay, en la Aduana, la Policía y en todos los órdenes, inclusive entre periodistas. Me consta además que en la Aduana hay muchísimos funcionarios honestos que creen en su trabajo y en la función que debe cumplir un control aduanero. Gracias por recordármelo.

 

La soledad del poder

Señor Director:

Trataré de ser breve. Quería hablarle primero sobre la soledad del poder. ¿Cómo hacemos hoy los humildes ciudadanos de a pie para hablar con el arquitecto Arana? Segundo, cuando ojalá dentro de unos meses seamos gobierno ¿cómo hablaremos con Tabaré, Nin Novoa, el nuevo intendente, Gargano, Astori, Eleuterio, Mujica, etc? ¿Cómo comunicarnos con ellos? Creo que usted, Fasano, inventó un método sencillo, práctico y formidable: su número telefónico para esta columna. Y propongo uno para cada uno de los principales líderes que pueda ser atendido por algún joven militante que se gane unos pesos y avise cuando hay algo importante, una idea creativa. Es una modesta idea pero quiero poder comunicársela. Gracias por su tarea.

Teléfono: (Falla del captor)

El Director: Bienvenida sea su propuesta aunque rechazo que me adjudique la «invención» del sistema, puesto que no es así, al menos en lo formal. En cuanto a la comunicación del pueblo con sus representantes, creo que no se perderá la posibilidad de ello y de una forma u otra no serán inaccesibles los despachos de ninguno de ellos. Pero entiendo que en la mayoría de los casos, existen ya sistemas de comunicación con los distintos dirigentes, aunque es verdad que las exigencias de sus cargos quizás puedan variar en algo lo cotidiano.

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