La columna de Sherlock

«Este crecimiento no es una senda de desarrollo»

* -¿Qué le pareció la definición del economista Daniel Olesker quien afirmó que el crecimiento no es una senda de desarrollo?

-Es, sin duda, un juego de palabras. ¿Cuándo dijo tal cosa?

-Durante las VI Jornadas de Economía que organizó el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas. Olesker indicó que la política económica del gobierno no tuvo nada que ver con el fin de la recesión. Si bien reconoció el crecimiento, afirmó que el mismo es vulnerable, concentrador y excluyente. Además afirmó que no hay sectores que generen un fuerte dinamismo, además del agroexportador.

-Claro, si el gobierno sigue en la misma, afirmando que el desarrollo vendrá de afuera, cuando ya se sabe que los mercados externos son los más vulnerables, que pueden cambiar repentinamente. Hay miles de ejemplos en la historia económica del mundo.

-En eso le doy la razón.

-Olesker también habló del empleo, de la creación de puestos de trabajo que estima cercano a los 30 mil, menos de la mitad de lo anunciado por el gobierno. Y ello por el crecimiento concentrado en el sector agroexportador, en pocas empresas y en productos con muy bajo valor agregado.

-Además de los bajos salarios ¿verdad?

-Claro, si la capacidad de compra de la gente sigue disminuida, es imposible reactivar la economía en su conjunto. Y eso se sigue viendo en la calle, además del «engaña pichanga» que es esta reducción del adicional del impuesto a los sueldos que, obviamente, se volcará al consumo de inmediato. Pero es una cifra tan pequeña, que muy poco va a mover.

-¿Le parece?

-Claro –también lo dijo Olesker– que el consumo interno podría incrementarse si el gobierno quiere influir en el resultado electoral, gastando más. Si esto no ocurre –indicó también el economista– sería la primera vez en la historia.

-¿Estaba hablando del carnaval electoral?

-Y de qué otra cosa.

 

Un capítulo aparte: los amores «secretos» de Jorge Batlle

* -¿Usted conoce algo de la vida íntima de Jorge Batlle, de sus amores secretos, de sus pasiones incontroladas?

-No me meto en la vida personal de nadie. El periodismo tiene que estar por encima de ese tipo de cosas.

-Ufa, está bien, pero no se acalore. Yo le hablaba de las pasiones deportivas.

-Sé que Batlle es «bolso», en eso tengo una coincidencia personal con el Presidente de la República. Además fue remero en el Rowing, otra coincidencia. Creo que integró un «cuatro» o un «ocho» de ese Club e, incluso, fue campeón nacional. Pero nada más.

-Como yo lo conozco a usted y a Batlle, le aseguro que los dos tienen otra pasión en conjunto

-Oiga, respete un poco. Yo con Batlle ni a misa…

-Le leo algo ¿Puede ser?

-Si no es ofensivo…

-Le leo: «Dirigencia del Club Goes. Envío esta carta en reconocimiento al 70º Aniversario del club, porque es una institución que apuesta a la educación de valores del esfuerzo, de la tolerancia, de la camaradería, del sano orgullo para alcanzar las más lejanas metas». Firma Batlle, pero agrega con letra manuscrita. «Felicitaciones de un hincha de siempre».

-¡No lo puedo creer!

-Usted sabe que el pasado 23 de abril Goes festejó su 70º aniversario y realizó una gran fiesta en la que se homenajearon a las glorias del club. También se lanzó «El libro de los 70 años» Recuerde, además, que el año próximo Goes será un protagonista de fuste en la Liga Nacional. ¿Qué le parece?

-Estoy anonadado. Coincidir en tres cosas con Batlle es demasiado para mí, me siento como cómplice en algo difícil de definir. Tres coincidencias con Batlle, tengo que proponerme repensar algunos temas éticos. ¿Cómo son posibles tantas coincidencias y tantas diferencias?

-Es mucho, ¿verdad?

-Muchísimo.

 

Los que buscan insertarse a la alianza de Larrañaga

* -¿Todavía falta para las internas y ya existen las contradicciones antagónicas en el sector que encabeza el sanducero Larrañaga?

-Es que han aparecido anticuerpos. Usted sabe que el discurso de Larrañaga no es muy profundo, más bien liviano. Dice poco, pero trata de ubicarse en una posición de centro que, según él le llevará a disputarle la elección a Tabaré Vázquez.

-¿Lo habrán aconsejado algunos estrategas o sociólogos?

-Claro. El gatopardismo no viene solo. Pero déjeme que le cuente.

-Hable nomás.

-Es que alguna gente vinculada al diario El País, «doctorcitos» como algunos los llaman, tratan de no quedarse fuera del plato. Ese diario publicó una listita de doctores, vinculados a la lista 2004, compuesta por diversas agrupaciones calificadas de «izquierda», dando a entender que de allí saldrán los candidatos para Montevideo.

-¿Y?

-Que estos doctorcitos no utilizan la izquierda ni para agarrar el tenedor en algún almuerzo. No son las fuerzas vivas, sino los «vivos» que tratan de subirse el carro de Larrañaga.

-¿Usted está hablando   sea franco   de la gente de Sergio Abreu? La posición centrista de Larrañaga es clara y novedosa. Le vino como la «picazón» del séptimo año. Pero, me gustaría saber, ¿cómo hace el «gaucho» para compaginar tanta heterogeneidad?

-Mire que personalmente creo que en todo movimiento son útiles las diversas posiciones que apoyan a un tronco común. Ello sirve desde el punto de vista electoral, es bien claro. Pero, en el caso que le narro, creo que Larrañaga debería fijarse bien en algunas alianzas que se le proponen. No sea cuestión que en definitiva algunas de ellas se conviertan en un contrapeso. Que alguna gente poco informada termine votando por un «chimpancé» derechoide. Por suerte esta semana que comienza se realizará una reunión para considerar este tema que tiene caliente a mucha gente.

-Usted comió algo que le hizo mal.

-¿Por qué?

-Está más ácido que de costumbre.

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