La columna de Sherlock
Larrañaga sobre Reilly: «Cada uno puede hacer lo que quiere»
-¿Sabe lo que dijo Jorge Larrañaga refiriéndose a la frustrada adhesión a su sector de Ricardo Reilly Salaverry?
-No lo sé… Si usted me ilustra.
-Dijo: «Cada uno es grande y está vacunado como para poder resolver lo que crea conveniente con respecto a quién apoyar de cara a la elección interna».
-Se refirió, me parece, al adelanto de Sherlock sobre ese tema, realizado el pasado domingo referido al ex ministro de Trabajo. Reilly le dio el «sí» a Larrañaga pero luego de que «jugara» Lacalle, cambió de opinión. Larrañaga debió suspender una conferencia de prensa que había convocado para informar de la nueva incorporación.
-Entonces Larrañaga confirmó la información. Contó que Reilly conversó con él y con el senador Carlos Garat y que debió suspender una conferencia de prensa.
-¿Y?
-Que Larrañaga indicó en esas declaraciones no querer realizar más declaraciones al respecto. Dijo concretamente no tener más comentarios que hacer, agregando finalmente que «cada uno legítimamente puede hacer lo que quiera».
-En eso tiene razón.
-Por supuesto.
Los líos en la Dinara siguen tan campantes
* -¿Es verdad que los observadores de la Dinara han sido categorizados en cuatro clases?
-Sí, por supuesto: A, B, C y D, como los permisos de pesca.
-¿Y es verdad que ello implicó en una rebaja salarial para dichos trabajadores?
-Por supuesto, aunque el capitán Yamandú Flangini lo niega.
-¿Lo negó? ¿Cuándo?
-Hay una nota en El País del 12 de marzo, en que Flangini afirma que nunca ordenó esa rebaja salarial.
-¿Y el decreto firmado por Luis Hierro López, no lo establece así?
-Claro, Hierro firmó ese decreto 391-003, entre «gallos y medianoche», durante un viaje de Batlle, estableciendo ese mecanismo de rebaja salarial.
-Flangini no da pie con bola. Esto lo reafirma. Todo lo que dice se derrumba. Cuando hay un llamado al Parlamento, afirma cosas y suspende permisos de pesca, pero cuando se acaba ese lío, los entrega de nuevo.
-Eso es sabido… ¿Y sabe lo que pasa?
-¿Qué?
-Que mucha gente se está poniendo nerviosa. Por ejemplo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Martín Aguirrezabala.
-¡No me diga! El debe también estar nervioso por el tema de lobby de productores que han influido para que no se importe carne desde la Argentina.
-Nerviosismos sumados…
-Y, ¿sabe la última?
-¿Cuál?
-Que está tan feo el ambiente en la Dinara que un asesor de Flangini, el capitán de navío Jorge Cambiaso, que también coincide con él como integrante, en el lugar 11 de la lista de García Pintos, está más que preocupado.
-¿Cómo?
-Claro. Cuando sale de su despacho, echa llave. Me han dicho que también se llevó todas las cosas de valor para su casa. Actúa así desde el día en que se enteró de la desaparición de las garrafas de supergás, el papel higiénico y el agua mineral.
-¡Mi Dios, lo que hay que ver!
-Y escuchar.
El canje de la deuda y el liberalismo económico
* -Fue como tirar la pelota para adelante ¿verdad?, le indicó Sherlock a uno de sus informantes con vinculaciones directas con el equipo económico.
-Mire, no lo digo yo, lo expresa mucha gente informada. Hubo tres ideas en el gobierno para proceder al canje de deuda y, quizás, logren el objetivo buscado, que no es otro que obligar al futuro gobierno a que siga en la línea del neoliberalismo.
-¿Son tan hábiles?
-Más bien irresponsables, porque es evidente que hay una serie de cosas que se deben cambiar en el país para que no haya casi 100 mil indigentes, 700 mil personas por debajo de la línea de la pobreza y los incontables trabajadores que viven en la inestabilidad.
-Y, ¿qué objetivos lograrían?
-Mantener toda la estructura legal y económica de Uruguay plaza financiera.
-Eso lo dice el economista Joaquín Etchevers en una nota que la semana próxima publicará Bitácora.
-Además, obligar al futuro gobierno a que siga en la línea del neoliberalismo económico, con desestatizaciones, desregulación laboral, apertura indiscriminada a capitales extranjero, etc.
-Que otros, no nosotros, decidan qué producir, cómo producir y cómo distribuir el valor de lo producido ¿verdad?
-Claro, ya sean éstos estrictamente económicos o socioeconómicos (más salud, vivienda para todos, disminución de la pobreza), mejorando para ello la distribución del ingreso.
-¿Un plan maquiavélico?
-Para eso están estos señores del equipo económico. Para llevar a feliz puerto las ideas que son de los organismos multinacionales de crédito, basadas en el Consenso de Washington.
-Qué negativo está hoy.
-El tiempo lo dirá.
Las venias fueron aprobadas y hay nuevos embajadores
* -¿Vio que la venia a Marcelo Graniero para que asuma como nuevo embajador en Portugal, salió como por un tubo.
-¿Tubo? Esa no es una expresión suya.
– Bueno, es una expresión que grafica perfectamente lo ocurrido en el Senado. La única venia que parecía que no saldría era la de Graniero, el ex secretario privado del presidente Jorge Batlle. Un hombre joven sin experiencia en el servicio diplomático, que fue digitado desde el gobierno para un cargo que –según algunos senadores– le queda más que grande.
-¿Y?
-Que en la reunión secreta realizada por el Senado, colorados y blancos –exceptuando a Carlos Garat– sumaron los votos para que Graniero sea el nuevo embajador.
-Tendrá que aprender a comer bacalao en sus distintas formas. ¿Verdad?
-Claro.
-No me diga que votaron Larrañaga, Julita, García Costa, Heber, Carlos Julio y Gallinal en favor del «dedazo» presidencial. Todos los blancos menos Garat, como le dije antes.
-Aunque usted no lo crea.
-Ya, en este país, no hay nada que me sorprenda.
El embajador en EEUU «no está en campaña»
* Sherlock, recordando los viejos tiempos del Instituto Normal, de vez en cuando se da una vuelta por un lugar que era de encuentros, el bar «Los Estudiantes», en la esquina de Colonia y Cuareim, que hace cruz con el viejo edificio en que desde hace unos años funciona el Liceo 34 y que, además, está frente a la Cancillería. Los sandwiches de pan negro fueron siempre para nuestro sabueso un atractivo adicional.
La curiosidad del periodista tuvo varios centros de atención. Por un lado, en una mesa del costado del local se veía a los periodistas Antonio Ladra y Pedro Cribari que – según lo detectado por Sherlock – consideraban las alternativas de un programa de TV que protagonizarán. En otra mesa se encontraba, con ojos entornados, soñadores, el actual embajador uruguayo en EEUU, Hugo Fernández Faingold, algo más delgado y sin barba.
Sherlock, sorprendido por los resultados de probar, otra vez, uno de esos suculentos manjares (por los «pan negro»), saludó a los colegas y se acercó al embajador.
-Hugo, ¿qué hacés por aquí?
-Y bueno, aquí estamos…, – fue la parca respuesta del diplomático, que durante el último gobierno de Julio María Sanguinetti ocupó la Vicepresidencia de la República.
-¿Estás en campaña electoral?
-Nada de eso –dijo con una sonrisa casi cómplice– me voy mañana para Washington.
-Comprendido, dijo nuestro sabueso. Los periodistas seguían hablando en la otra mesa de luces, cámaras y sonido.
-Sherlock, por su parte, junto a una ventana se sent
ó y comenzó a rememorar un pasado tan lejano del que, además de los sandwiches de pan negro, reaparecían vivencias más nítidas.
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