"Los militares que reivindican la dictadura son cobardes que no aceptan reconocer sus crímenes"

Michelini: "Batlle no puede permitir la apología de delitos de lesa humanidad"

Michelini participó en Colonia del Sacramento de un seminario sobre «Derechos Humanos, Estado y Ciudadanía», organizado por el Centro de Estudios «Colonia en el Tercer Milenio». En ese marco, en diálogo con LA REPUBLICA sostuvo: «Acá hay un problema de las autoridades que representan a la nación. En primer lugar, porque cuando desde el ámbito militar se dicen determinadas cosas es porque el poder político las consiente», advirtió.

El 14 de abril pasado, al conmemorarse el «Día de los Caídos en Defensa de las Instituciones», los presidentes del Círculo y Centro Militar, teniente general (r) Raúl Mermot y general (r) Luis Pírez, advirtieron que era hora de romper el silencio autoimpuesto y reivindicar el «justo» accionar de las Fuerzas Armadas. «Quieren tapar el sol con un dedo. En vez de reconocer, de pedir disculpas, hacen todos lo contrario», aseguró Michelini. Ante esto, el legislador nuevoespacista se refirió a la actitud de la clase política por avalar el discurso de los militares que violaron los derechos humanos a través de la represión, secuestro y asesinatos de numerosos compatriotas durante el régimen de facto.

Puso el ejemplo de «cuando el canciller Opertti propuso al doctor Juan Carlos Blanco, procesado por los delitos más aberrantes, como árbitro del Mercosur ¿De ahí en adelante qué podemos esperar?».

En cuanto a la actitud que asumiría un gobierno progresista, Felipe Michelini dijo: «Hay que hacer cumplir la Constitución y la Ley. Hay delitos de lesa humanidad y nadie puede salir impune de esos delitos, como tampoco se puede hacer apología de los mismos». «Eso es lo que tiene que hacer cumplir un presidente que se precie de ocupar bien su cargo», sentenció.

Pese a que en los últimos meses aparecieron voces de militares retirados mostrando una autocrítica respecto a lo sucedido en dictadura, las principales figuras de los dos centros de oficiales que no están en actividad dieron discursos en los que justificaron el accionar de las Fuerzas Armadas de entonces y no reconocen errores en los procedimientos.

El presidente del Centro Militar, general (r) Pírez, afirmó que a las nuevas generaciones se les trasmite «una historia que no se ajusta en forma objetiva y honesta a la realidad de lo sucedido 30 años atrás», y en cambio «hay quienes pretenden juzgar aquellos hechos en base a versiones absolutamente tendenciosas y parcializadas, transformando hoy en víctimas a los que ayer se alzaron en armas contra las instituciones, y haciendo aparecer como responsables a las Fuerzas Armadas de todos los males ocurridos en el país en aquella época.»

Tanto Pírez como Mermot, advirtieron que era hora de romper el silencio autoimpuesto y reivindicar el «justo» accionar de las Fuerzas Armadas.

Mermot afirmó que la pacificación nacional que buscara este gobierno a través de la creación de la Comisión para la Paz «no se alcanzó» y sentenció que actualmente «se busca venganza y no justicia.»

El ex comandante en jefe del Ejército, sostuvo que las Fuerzas Armadas soportaron desde 1985, «un sostenido hostigamiento en su accionar, que ha pretendido desmoralizarlas y minimizarlas, y que no lo ha podido lograr dado que sus integrantes tienen reservas morales, tan ausentes en estos tiempos.»

Por su parte, Píriz planteó la «extraña contradicción que significa el haber triunfado militarmente en una guerra que lamentablemente con el correr del tiempo se está perdiendo en el campo psico-político en medio de una gran confusión histórica.»

Consideró que para algunos grupos, «las hostilidades aún no han finalizado»; rechazó los escraches y la exposición al escarnio público de militares.

Sobre la Ley de Caducidad, el presidente del Centro Militar sostuvo que «los que debieron enfrentar a la subversión no han hecho ningún tipo de reclamaciones sobre casos aún sin aclarar… Aún hoy se desconocen los responsables directos de 21 casos de asesinatos de policías, soldados y civiles. Por estos casos no se han preocupado los defensores de los derechos humanos».

Mientras los militares retirados daban esta visión de la situación, la semana pasada se conocieron nuevos testimonios de violaciones a los derechos humanos. En una entrevista con LA REPUBLICA, Mabel Fleitas Marini (46) y Liliana Pertuy Franco denunciaron que en abril de 1975, fueron detenidas, torturadas salvajemente y humilladas durante un mes en un cuartel. Por ello acusaron al «Goyo» Alvarez de ser «un torturador de niños.» *

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