ENTREVISTA / SEGURIDAD

Entrevista con ministro Bonomi revela logros en materia de seguridad en Uruguay

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que el 58% de los homicidios ocurridos durante 2018 en nuestro país fue a causa de acciones entre delincuentes, el 12% correspondió a hechos de violencia intrafamiliar, el 9% derivó de violencia de género, otro 12% se desconoce la causa, y por robo ha sido el 9%. “Los homicidios por robo no aumentaron”.

Mira la segunda parte de la entrevista con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Lee más en www.lr21.com.uy

Publiée par Lared21 sur Mercredi 19 décembre 2018

En entrevista exclusiva con LARED21, el ministro Bonomi se refirió a las diversas acciones que lleva adelante su secretaría de Estado en el combate al delito, y a los planes de futuro.

Aseguró que el 58% de los homicidios ocurridos durante 2018 corresponde a acciones entre delincuentes. Remarcó que todas los cárteles de narcotraficantes más importantes del mundo vinieron a Uruguay, pero ninguno se quedó, todos se fueron y muchos de sus integrantes están presos. “En ese sentido hubo un éxito bastante grande”.

-El Ministerio del Interior ha tenido en los últimos años un mayor presupuesto el que se ha destinado a mejorar salarios de policías, adquirir cámaras de seguridad, móviles policiales y hasta helicópteros. ¿Cuáles son los resultados? 

-Muchas veces la oposición dice que al Ministerio del Interior le dieron el presupuesto más grande, pero no nos dieron el presupuesto más grande. Hemos discutido, en Consejo de Ministros, con el presidente de la República y con el ministro de Economía, las necesidades que teníamos, lo que pensábamos hacer y cuánto necesitábamos para ello. Entonces, se logró un acuerdo sobre el presupuesto. No es que el “viento de cola”, que según la oposición hizo que mejorara la economía, determinó que tuviéramos un mayor presupuesto.

Si sumamos nuestros dos períodos al frente del Ministerio, sí ha sido un presupuesto alto. Pero antes, con un presupuesto bajo, se ejecutaba en promedio un 48% y paradojalmente se destinaba más del 95% al “rubro cero”, que son los salarios.

Cuando asumió el Frente Amplio se encontró con una cantidad enorme de vacantes en el Ministerio del Interior. No sabemos en qué se ejecutaba el rubro cero, porque si existía una carencia grande de policías, ¿a quién se le pagaba el salario?

Cuando asumió el Frente Amplio se encontró con una cantidad enorme de vacantes. No sabemos en qué se ejecutaba el rubro cero, porque si existía una carencia grande de policías, ¿a quién se le pagaba el salario?

Al asumir el Ministerio del Interior, el “rubro cero”, que estaba en el orden del 97% pasó al 86% de ejecución. Si se generaban vacantes no se gastaba, entonces si no se gastaba en vacantes, que era muy difícil llenarlas rápidamente, tenía que bajar la ejecución del “rubro cero”.

Por otro lado, en inversiones y funcionamiento, antes de asumir el Frente Amplio, se destinaba el 48 o 50% del presupuesto, y nosotros lo llevamos al 95%.

El presupuesto alto al que se refiere la oposición, se gastó todo en mejorar a la Policía, es decir en: vehículos, armamento, tecnología, uniformes, video-vigilancia, sistema de comunicaciones, en conectar informáticamente a todos los organismos del Ministerio del Interior, porque antes las denuncias se anotaban en una libreta.

En cuanto a los vehículos, eran 20 patrulleros por turno en todo Montevideo, en la actualidad hay 125 móviles por turno en la capital. Cuando llegamos al Ministerio, una denuncia al 911 demoraba media hora, hoy tenemos distintas urgencias: cuando un hecho  está en proceso, el máximo de demora es de siete minutos (pero el promedio es más bajo), y si la denuncia se refiere a algo que ya ocurrió entonces sí se demora un poco más.

Esto se explica por la cantidad de patrulleros y, además, por la organización que se le dio al uso de los mismos. Antes, el responsable del patrullaje era la Comisaría y lo realizaba el comisario a su entender y muchos, no todos, dejaban zonas libres.

A raíz de ello, se decidió realizar una nueva organización territorial, porque la anterior era de 1940 y la ciudad pasó por arriba de la distribución de las comisarías.

En la actualidad la oposición plantea volver a las comisarías, si ello se llevara a cabo se dejaría una zona enorme sin atención, porque los márgenes de la ciudad están alejados de las comisarias.

La tendencia del mundo actual es disminuir la cantidad de gente en las comisarías y aumentar el número de policías en las calles, y ello ocurre en los Estados Unidos, China y en los países árabes.

En tal sentido decidimos realizar una división en zonas. Se crearon cuatro zonas territoriales, que abarcan seis comisarias cada una de ellas, y el patrullaje se realiza desde la zona. De este modo se aumenta la cantidad de vehículos y la proximidad con la gente, pero no desde la Comisaría, sino desde los policías que están en la calle.

-¿Ha disminuido el delito con el uso de las cámaras de seguridad?  

-Cuando asumimos nuestro cargo, el Ministerio ya tenía algunas cámaras, por lo que decidimos incorporar más y modificar la lógica de uso. Antes había policías mirando las cámaras y si detectaban algo llamaban al 911.

El año 2012, luego de una consulta que realizamos a los responsables de la video-vigilancia de Puerto Madero, que en aquel momento era la zona más segura de Argentina, nos recomendaron colocar cámaras y asociar a ellas una respuesta.

En tal sentido, saturamos de cámaras a la Ciudad Vieja, pero quienes están monitoreándolas no se encuentran en el Centro Unificado del Ministerio del Interior, sino en Ciudad Vieja y comunicados directamente con los policías que están patrullando la zona. Al policía que se encuentra en la calle se le comunica que en cierta esquina se encuentra una persona con determinadas características para que se le solicite documentos. A raíz de ello, las rapiñas bajaron 60% en dos años.

Es decir que ya no se avisa al 911, sino a los patrulleros o policías que se encuentran más cerca del lugar en que ocurren los hechos, porque están georeferenciados.

En cuanto al sistema de comunicaciones, antes la prensa llegaba al lugar del delito  más rápido que el policía, porque intervenían el VHF. Por ello se incorporó el “Sistema Tetra” que está encriptado y solo los policías lo pueden escuchar.  Ello mejoró la calidad de las comunicaciones y estamos extendiéndolo a todo el país.

En referencia a las armas, completamos el cambio del revólver calibre 38 por pistolas Glock.

Mejoró también la cantidad de armas largas de las que se dispone. Cuando dimos armas largas nuevas a la Guardia Republicana, desde la oposición dijeron que eran propias del Ejército. Pero ese argumento es un absurdo, porque la Guardia Republicana, que son 1.500 efectivos y un grupo especial que actúa en situaciones complejas, necesita otro tipo de armamento. Esto también mejoró sustancialmente.

Asimismo, compramos seis vehículos blindados para la Guardia Republicana.

La policía más seria del mundo tiene aviones y helicópteros. Hoy, nosotros también los tenemos

En la actualidad tenemos una unidad aérea que utiliza drones, un avión y tres helicópteros y estamos por adquirir uno más.

Toda la policía seria del mundo tiene aviones y helicópteros. Hoy, nosotros también los tenemos y vamos a desarrollar una base en Salto para helicópteros policiales.

En algunos operativos ha cooperado la Fuerza Aérea, pero sus helicópteros son para el traslado de personas y cuando realizábamos operativos de saturación se escuchaba el ruido muchos antes de que llegara la aeronave, por lo que esos helicópteros no sirven para la Policía.

Los helicópteros de la Policía son más silenciosos, no tienen que ser para traslado de personas, sino para observación, además cuentan con cámaras y focos.

Otras de las iniciativas importantes fue sustituir el patrullaje a pie y aleatorio por los denominados “puntos calientes”, iniciativa con la cual el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani se mostró sorprendido de que la aplicáramos, cuando visitó Montevideo.

Nuestros “puntos calientes” están en los lugares cercanos a los asentamientos.

En el año 2016 comenzamos con el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) aplicándolo a nuestra realidad concreta y, sin dudas funcionó, porque los delitos bajaron en 2016 y aún más en 2017, hasta que aumentaron en noviembre de ese mismo año con la aplicación del nuevo Código del Proceso Penal (CCP), que al comienzo no fue efectivo.

Ahora el PADO no solo es a pie, sino también es móvil, se realiza en moto y cubre mayor cantidad de metros.

-¿Ha existido un corrimiento del delito hacia el interior del país o a la zona metropolitana?

-El primer corrimiento que existió fue el de Ciudad Vieja, pero no para el Centro, sino para los barrios más alejados.

Se produjo otro fenómeno en cuanto a lo que robaban. Cuando se corrió el delito a determinados barrios, robaban mucho menos dinero, entonces robaban más veces.

El 58% de los homicidios ocurridos durante 2018 en nuestro país fue a causa de acciones entre delincuentes, el 12% correspondió a hechos de violencia intrafamiliar, el 9% derivó de violencia de género, otro 12% se desconoce la causa, y por robo ha sido solo el 9%. Los homicidios por robo no aumentaron.

El 58% de los homicidios ocurridos durante 2018 en nuestro país fue a causa de acciones entre delincuentes, el 12% correspondió a hechos de violencia intrafamiliar, el 9% derivó de violencia de género, otro 12% se desconoce la causa, y por robo ha sido solo el 9%.

Aumentó mucho la disputa por el territorio, por el liderazgo y ello tiene que ver con el consumo de drogas. Si bien en Uruguay siempre se consumió droga, cuando se consumía cocaína y marihuana, la venta se realizaba en un baile, espectáculo musical o en grandes concentraciones de gente.

Cuando el consumo cambió hacia la pasta base de cocaína, se territorializó, porque se estableció la boca de venta de drogas y a su alrededor comenzaron a ocurrir problemas de convivencia, hurtos y rapiñas.

Las bocas existen en todos los barrios, pero la concentración y distribución de drogas se hace desde determinados puntos que se encuentran más hacia el costado de la ciudad, donde ocurre una lucha fuerte entre bandas por el dominio, y allí comienza el aumento de los homicidios.

El fenómeno comenzó en 2002 con el inicio del consumo de pasta base, tras el denominado “Plan Colombia”, por el cual se reprimió más fuertemente al narcotráfico. Influyó la transformación de la pasta base en fumable, porque provoca una adicción más grande y, a su vez, el consumidor necesita más dosis y para adquirirla comienza a robar.

Pero en 2008, al mejorar el poder adquisitivo, el consumo retornó a las drogas anteriores y comenzaron las peleas.

Cuando llegamos al Ministerio dijimos que en las peleas los “tiros” eran desde la cintura para abajo. En 2012 comenzaron a ser de la cintura para arriba y en ese momento aumentaron los homicidios. Luego los bajamos, ahora han empezado a subir.

-Entonces la pasta base es una de las causas principales en el aumento de la violencia…

-Sí. La pasta base lleva a la violencia a quien la consume y a aquel que se encuentra en estado abstinencia, pero también a quien la vende porque se genera una guerra entre narcotraficantes.

-¿Cómo se combaten estas bocas de venta de drogas que están en todos los barrios?

Planes hay. Antes, a partir de las bocas, se trataba de llegar a quien introducía la droga, pero ello comenzó a tener efectos negativos, por lo cual se trató de combatirla en su actuación, es un problema muy complejo porque las bocas funcionan de noche, y de noche no se puede  ingresar. Pero hay un plan.

Los cárteles más importantes del mundo vinieron todos a Uruguay, pero ninguno se quedó, todos se fueron y muchos de sus integrantes están presos.

-¿Los operativos que se realizan en los barrios contra las organizaciones delictivas, han dejado un resultado positivo?

-Los cárteles más importantes del mundo vinieron todos a Uruguay, pero ninguno se quedó, todos se fueron y muchos de sus integrantes están presos. En ese sentido hubo un éxito bastante grande.

El problema de Uruguay es la distribución interna, el narcomenudeo y el microtráfico y no que nuestro país sea una plaza de salida para el exterior.

Insisto, en nuestro país el problema es la distribución interna, el fortalecimiento de grupos y bandas internas que luego se pelean entre ellas e, incluso, tienen intereses contradictorios, porque las bandas que distribuyen no quieren que los grupos que roban les lleven el robo a sus barrios, para evitar a la policía.

Pero quienes piden “mano dura y plomo”, no saben de lo qué están hablando. Creen que porque Jair Bolsonaro tuvo éxito en Brasil con un discurso parecido, también tendrán éxito en Uruguay diciendo algo similar.

Quienes piden justicia por mano propia, no tienen en cuenta que ello no solo es inaceptable desde el punto de vista de las relaciones humanas, sino que deriva en una lógica de guerra, porque si a uno lo atacan en forma violenta responderá con más violencia, entonces aumentarán los homicidios.

Quienes piden justicia por mano propia, no tienen en cuenta que ello no solo es inaceptable desde el punto de vista de las relaciones humanas, sino que deriva en una lógica de guerra.

-¿Y con respecto a la apropiación de viviendas en determinados barrios?

-Ello también está vinculado al dominio del territorio. La expropiación de viviendas no es por una necesidad de habitación, sino para concentrar al grupo delictivo y echar al resto.

-¿Qué grandes cosas quedan por hacer en el Ministerio del Interior?

-Continuar insistiendo con la tecnología. En una reciente visita que realizamos a China vimos cosas que nos deslumbraron, por ejemplo un programa que puede transformar el ADN en imagen, aunque esquemática, del portador de ese ADN. Es una especie de identikit.

Hemos tendido redes para lograr un convenio y poder utilizar esa tecnología, que es como de ciencia ficción.

-¿Qué permitiría?

-Cuando tenemos el ADN de una persona indagada, lo que hacemos es cruzarlo con el banco de ADN de la criminalidad, y si coincide nos permite detectar al culpable del delito.

El banco de ADN, que cuenta con 46 mil registros, se llena con cada persona que es procesada. No es un ADN civil, sino criminal.

¿Existen medidas de corto y mediano plazo en el combate a la delincuencia?

El por qué se delinque no solo es un problema vinculado al Ministerio del Interior. Considero que es imprescindible usar y focalizar las políticas sociales.

Por ejemplo, las personas que fueron desalojadas de sus viviendas por la delincuencia, no querían volver a sus casas. En ese caso se derrumbaron las viviendas y se las realojó, todo ello se realizó en vinculación con el Ministerio de Vivienda.

En cuanto a la educación, debemos integrar a quienes tienen dificultades de aprendizaje a una vida con posibilidades, porque de lo contrario también se agravará el problema de seguridad.

Es decir, las políticas sociales de vivienda y educativas deben ser focalizadas. No hay soluciones sencillas y la oposición no caracteriza bien el problema.

Existen medidas de contención. Pero las soluciones son algo más complejas.

Asimismo, una gran ventaja del nuevo CPP es que modifica el sistema de investigaciones. Antes no se podía globalizar la investigación porque el juez se centraba en su jurisdicción, hoy sí se puede hacer.

Para las medidas de contención hay que mejorar la capacidad de la Policía y para ello se debe continuar en el camino en que nos encontramos.

-¿Qué evaluación puede realizar sobre la violencia en el fútbol?

-Sobre este tema hemos tenido percepciones diferentes. Desde la oposición se nos decía que la situación requería más policías en las tribunas de los estadios, a lo cual nosotros nos opusimos siempre, e incluso dijimos que podría ser inconveniente.

Argumentamos que el responsable de la seguridad en los espectáculos deportivos no es el Ministerio del Interior, sino el club organizador del evento.

Planteamos que el club aplicara el derecho de admisión, lo que no querían realizar por problemas de represalias. Pedimos que realizaran una lista de quienes no podrían entrar a las canchas y que la policía no les permitiría el ingreso.

Insistimos con las cámaras de video-vigilancia y con el concepto de que la seguridad es responsabilidad del club organizador.

Cuando logramos un acuerdo, se terminaron los problemas de violencia en el deporte.

Desde el último clásico donde existieron inconvenientes, el denominado “clásico de la garrafa”, se han jugado tres clásicos más entre Nacional y Peñarol, con las dos hinchadas presentes, y no ocurrió nada.

Además existieron festejos y no hubo problemas. Eso tiene que ver con un concepto de enfrentar la violencia en el fútbol diferente al que nos proponían los partidos políticos y los periodistas deportivos.

La violencia en el deporte disminuyó un 85%.

Además, la FIFA impuso en el nuevo estatuto de la AUF que la responsabilidad de la seguridad es de los clubes y si no lo hacen pierden los puntos en disputa. Ello dio la razón a nuestro planteo.

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Fredy Fasano
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