Presunto delito por Ley de Prensa

Los blancos vuelven hoy al Juzgado por el juicio contra Nicolini

«El Partido Nacional reiterará la acusación penal contra Nicolini y pedirá sentencia condenatoria por difamación e injurias», según adelantó el lunes el Honorable Directorio en un comunicado de prensa.

En torno al conocido caso Focoex, que involucró a notorias figuras del gobierno herrerista del momento en denuncias públicas y judiciales, el entonces representante nacional por Asamblea Uruguay, Leonardo Nicolini, había dicho a un periódico, en junio de 1996, que «el tema es mucho más importante; es mucho más grande».

«Por todos los elementos que hemos podido ver», había declarado Nicolini en la entrevista que diera lugar a la denuncia en su contra, «se trataría de una organización de funcionarios públicos que trabajaban para beneficio propio».

«Dentro de eso», agregó Nicolini en la misma declaración periodística, «está incluido Focoex; pero el tema va mucho más allá». El entonces legislador se refería a «personas que estaban en los lugares habilitados para la toma de decisiones» en el gobierno de la época.

La declaración de Nicolini al periódico que la publicó aludía a escándalos políticos constatados por las mismas fechas, los cuales determinaron denuncias judiciales que derivaron en procesamientos penales de figuras públicas por casos de corrupción detectados en torno al Banco Pan de Azúcar, la Administración de Ferrocarriles del Estado, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, el Banco de Seguros del Estado y el comercio de armas.

En la investigación y denuncia de todos los casos había tenido una participación directa el entonces diputado Nicolini. Los procesamientos penales derivados de las denuncias presentadas determinaron la pérdida de libertad de conocidos dirigentes del Partido Nacional, por entonces en el Gobierno.

El legislador asambleísta adujo, en consecuencia, que realizó las declaraciones, que dieron lugar a la denuncia en su contra, en la existencia de «una presunción» de delito que debía ser investigada por la Justicia, a la vez que negó haber involucrado «a todo el Partido Nacional» en los presuntos delitos, como alegan sus denunciantes.

El caso Focoex, en particular, implicaba a una institución española (Fomento de Comercio Exterior) que estaba integrada por funcionarios públicos y personas privadas que intermediaba, de acuerdo a las normativas vigentes, en la compra de bienes mediante préstamos monetarios concedidos por el Gobierno español al Estado uruguayo, prestaciones que habían sido aprobadas oportunamente por el Poder Legislativo compatriota. La misma modalidad había sido instrumentada en otros países de América Latina.

Tres faxes polémicos

La audiencia judicial citada para las 15 horas de hoy en el Juzgado del segundo piso de la calle Bartolomé Mitre 1275 a cargo de la jueza Canessa dará lugar a la escucha del testimonio de ambas partes  denunciantes y denunciado  pasará luego por un pronunciamiento de la fiscal penal de 5 Turno, Ana María Tellechea, para dar finalmente oportunidad a un dictado de sentencia por parte de la magistrada.

Los denunciantes y a la vez integrantes del Directorio blanco basaron su denuncia contra Nicolini en que el ex diputado presentó como única prueba de sus dichos tres faxes cuyas firmas fueron consideradas ilegítimas por los peritos calígrafos Oscar Rachetti y Washington Curbelo, quienes habían sido designados por una comisión parlamentaria que, en su momento, investigó el intrincado caso Focoex. Rachetti, y en especial Curbelo, sostuvieron que las firmas habían sido falsificadas.

No obstante, unos cuatro años después, el Instituto Técnico Forense (ITF), prestigiosa dependencia del Poder Judicial, determinó que ninguna prueba de autenticidad caligráfica podía ser realizada sobre los documentos, ya que los tres faxes eran fotocopias de originales, y que por lo tanto, todo peritaje sobre ellos implicaba un margen de error inadmisible para determinar una conclusión valedera.

Aún así, los denunciantes del ex diputado sostendrán en la audiencia de hoy, que será oral y abierta al público, que Nicolini actuó de «mala fe» y con «ligereza».

Los calígrafos que actuaron para el Parlamento, (Rachetti había sido intendente de Montevideo durante la dictadura cívico militar y Curbelo es actual inspector mayor del Instituto Policial) habían afirmado que los tres faxes tenía una firma igual, y habían argumentado que ninguna persona puede firmar tres veces de la misma manera.

Otra vuelta de tuerca ya había tenido el caso, en agosto de 1996, cuando el diputado español Francisco Frutos, secretario general del partido Izquierda Unida, reconoció, mediante un video enviado a Uruguay, que él personalmente había entregado al Frente Amplio los tres faxes que Nicolini había esgrimido como prueba de sus dichos respecto al intrincado caso Focoex.

Cabe recordar también que el archivo de la denuncia por el caso Focoex, instancia que fuera promovida ante la Justicia por el entonces diputado Nicolini y por la comisión parlamentaria que actuó en su momento, fue archivada, al poco tiempo, por el ahora procesado fiscal Carlos García Altolaguirre, quien incurrió probadamente en el delito de «concusión», vale decir, que fue privado de su libertad por recibir coimas. *

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