Uruguay: plaza "cada vez más atractiva"
Reuters
«Sudamérica maneja su economía con mucho más dinero en efectivo que Estados Unidos, por lo que es más fácil ingresar el dinero por este lugar», agregó.
«Países como Cuba pueden no tener controles, pero tampoco tienen sistemas financieros sofisticados donde esconder dinero», indicó. Cerca de un billón de dólares de dinero sucio se lava en todo el mundo cada año, dijo Able. Solamente en Argentina se calcula que esta cifra alcanza los 700 millones de dólares.
En Latinoamérica menos gente tiene cuentas bancarias o tarjetas de crédito, lo que dificulta detectar la fuente de ingreso del dinero al sistema financiero.
El ahorro doméstico en la región es de 17,3 por ciento del Producto Interno Bruto, comparado con un 31,8 por ciento de Asia, según dijo el mes pasado Paulo Leme, jefe del Servicio de Investigaciones de Mercados Emergentes de Goldman Sachs.
Able, en tanto, dijo que «Argentina y Panamá son atractivos para los lavadores de dinero porque tienen sistemas financieros muy sofisticados y Uruguay se está volviendo cada vez más».
Las tasas de cambio podrían ser uno de los factores, ya que la moneda de Panamá es el dólar y el peso argentino tiene su valor fijado en una paridad de uno a uno con la moneda estadounidense.
Un estudio de la Asociación de Bancos de Argentina descubrió que de los cuatro países miembro del Mercosur –Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay– Uruguay es el más atrasado en la utilización de las guías de supervisión bancaria del Acuerdo de Basilea.
Por su parte, Paraguay, conocido por la amplia difusión de prácticas corruptas, repatria más billetes de cien dólares que los que produce su economía legal, pero la ausencia de un sistema financiero sofisticado impide que se convierta en un centro importante de lavado de dinero, dijo Able.
Los ministros de Justicia de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y los de los países asociados al Mercosur –Chile y Bolivia– se encontrarán hoy en Buenos Aires para estudiar la manera de combatir el lavado de dinero, el tráfico de armas y de drogas.
Argentina aprobó una nueva ley contra el lavado de dinero el pasado 11 de mayo que amplía las penas a todo aquel que haya podido detectar lavado de dinero y no lo haya reportado a la Policía. La ley anterior sólo castigaba a quienes depositaran dinero proveniente de actividades ilícitas.
«Brasil se encuentra tras los pasos de Argentina y está implementando regulaciones similares», dijo Able.
Las fondos provenientes de la droga y el tráfico de armas o la prostitución se lavan en tres pasos, comenzando por la colocación del dinero ilegal, que es el proceso más fácil de detectar.
El dinero se desplaza desde un banco, una firma de corretaje de bolsa, una compañía de seguros o una tarjeta de crédito a otra institución financiera para legitimar su existencia. Luego el dinero se reinvierte en negocios legítimos.
«Si fueron legitimados, podrían ser los mejores comerciantes y suelen intentar ser los mejores clientes», agregó. «Ahora, con los cambios en la legislación argentina debo comenzar a preguntarme: ‘¿Por qué esta persona es mi mejor cliente?'».
Bancos privados de Estados Unidos, España y otros países operan en Latinoamérica y deben cumplir con las leyes de monitoreo de lavado de dinero de sus propios países, pero corren el riesgo de actuar contra la ley latinoamericana cuando compren instituciones financieras en la región, alertó Able.
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