El desafío del EP-FA: tener una conducción única, con pluralidad
Desde las 17 horas del pasado sábado, cuando la máxima dirigencia asambleísta aprobó con un cerrado aplauso la propuesta de Astori de no competir por la candidatura a la Presidencia de la República, la izquierda y el progresismo pasaron a ser la primera fuerza política del país que ya presenta un candidato único y un programa único. Esto impactó en la derecha, al grado que el diario El País optó por no hacer de ese tema el título principal del día domingo.
Si bien Astori adelantó que ese paso al costado no significa que Asamblea Uruguay vaya a resignar sus planteos de renovación de la izquierda, las posibilidades de que los partidos fundacionales utilicen las contradicciones evidentes que existen en la izquierda se verán disminuidas. Pero todos coinciden en la izquierda que aún falta una pata del trípode de lo que se considera la clave de un posible éxito: la conducción única, junto al candidato y al programa único.
Hasta la fecha y arrastrando debilidades de años, el EP-FA no ha presentado una dirección única, como ha quedado demostrado en el plebiscito por Ancap y en otras circunstancias de menor sensibilidad política.
Muchos de estos problemas no solo de carácter político y programático, sino también de la falta de escenarios únicos desde donde desarrollar las políticas de conducción de una fuerza política que cuenta con múltiples sectores, miles de militantes y ahora con centenares de miles de votantes y/o posibles votantes.
La propia historia del EP-FA/Nueva Mayoría muestra que es unas fuerza política que ha ido creciendo en círculos concéntricos, pero manteniendo un núcleo fuerte y sólido que es el Frente Amplio. Esto ha llevado a que la Mesa Política del FA sea un escenario de dirección trascendente, pero no el único. Por ello el doctor Tabaré Vázquez se ha visto obligado a jugar en varios escenarios, presidiendo al Frente y al EP-FA, coordinando con el Nuevo Espacio y atendiendo personalmente el ámbito parlamentario.
El paso dado por Astori abre la posibilidad de que una vez superada la instancia de las internas de junio, las reuniones de los senadores cabeza de lista pueda transformarse en la cúspide de la pirámide que necesariamente el EP-FA/Nueva Mayoría deberá construir, para tener una sola dirección e incluso establecer una sensibilidad común entre sus principales actores políticos, sin por ello transformarse en una organización con pensamiento único.
El día que trancó fuerte
La necesidad de presentarse ante el electorado como una fuerza coherente, respetuosa de sus propias diversidades, parece ser el mayor desafío que tiene Vázquez por delante, para los próximos dos meses. Esto, por cierto, lo ha percibido desde el momento que supo trancar fuerte cuando desde Cerro Largo se desconoció las características que tendrían esa primera gira por el interior del país, al proponer que en el acto político que se iba a desarrollar en Melo también hablaran dirigentes locales. Lo que en un principio pareció un exceso de exhibición del poder por parte de Vázquez, lo fue entendido posteriormente como un fortalecimiento de su liderazgo que no puede transitar el camino de las elecciones, mientras desde algunos sectores de su fuerza política se asumen posturas no acordadas plenamente. Con ese gesto firme el candidato y a la vez líder del EP-FA/Nueva Mayoría mostró que quiere construir una fuerza solidaria, tal como ahora reclaman desde un lenguaje moderno algunos directores técnicos de fútbol a sus dirigidos.
En este sentido el mayor grado de coherencia que muestra la fuerza política, es entre los componentes de la fórmula presidencial. Vázquez y Nin, Nin y Vázquez, no ha desafiando en más de un mes de campaña electoral, visitando 18 capitales departamentales y recorriendo miles de kilómetros. Pero si vemos la distancia abismal que hay entre los dos líderes y el resto de los candidatos, muchos de ellos con fuerte personalidad y muchos votos sobre sus hombros, se comprende que aún falta mucho para tener una dirección única, que potencie al candidato único y al programa único.
El 5 de febrero, en el acto del 33 aniversario del FA, Vázquez dijo que la prioridad era la emergencia social. Todos quedaron esperando, adversarios y correligionarios, que al otro día dirigentes y militantes de base salieran a difundir esa idea o a proponer soluciones. No hubo nada: cada quien habló de lo que quiso. Algo similar ocurrió en la reciente gira Pueblo a Pueblo, cuando Vázquez en cada departamento lanzó una medida de gobierno. De inmediato la derecha trató de desacreditarla, en tanto los frenteamplistas la defendían y la difundían poco. Detrás de esta disonancia no aparecen elementos de competencia política o de intenciones de no respaldar al candidato, sino la pérdida por parte de la izquierda de una práctica política que le permita potenciar los dichos del liderazgo y transformarlos en herramienta de acción política.
Seguramente todos estos problemas la izquierda no podrá resolverlos antes del 27 de junio, debido a que los sectores estarán marcando sus perfiles y promoviendo a sus candidatos, dentro de la competencia lógica de una elección interna. Pero a partir del primer día de julio la necesidad de una conducción única que logre un similar talante entre sus activistas, parece ser el mayor desafío que el EP-FA/Nueva Mayoría tendrá por delante, si es que quiere salir exitoso. Y ese talante similar no se podrán construir sin una dirección única y colectiva, que construya política e ideología, así como formas comunicacionales adecuadas. El desafío es armar una sinfónica, respetando el pulso de cada dirigente. Pero si la dirigencia del FA da por seguro que ya es gobierno, seguramente los intereses sectoriales y las aspiraciones personales, que ya están a flor de piel, florecerán como hongos después de la lluvia. En ese caso se expondrá a una lluvia de misiles de la derecha que intentará erosionarlo y con no pocas posibilidades éxito. *
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