Mercadería decomisada por la Dinara en La Paloma se comercializó en Montevideo
Por otra parte, quedó al descubierto que, como lo denunciaran pescadores y vecinos del balneario, sí están haciendo pesca de arrastre, mecánica que impide discriminar la especie a capturar, hecho que la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos no había admitido.
Una nueva lluvia de interrogantes sobre la gestión y acciones de control de Dinara se abre tras lo ocurrido hace algunos días en el puerto de La Paloma con el decomiso de varias toneladas de pescado de dos barcos que operan en el puerto de La Paloma. Se trata de los mismos barcos que nacionalizaron su bandera recientemente y conocidos en el medio como «barcos chinos» por el origen de los mismos y la mayoría de su tripulación.
A la cantidad de cuestionamientos que pescadores y empresarios locales realizan sobre la actividad y falta de controles de estos barcos, un procedimiento de Dinara con el decomiso de especies no autorizadas capturadas por dos de estas embarcaciones presenta nuevas interrogantes sobre los controles de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos a la vez de posibilitar la elaboración de una serie de hipótesis sobre «lo que pudo haber pasado en realidad».
Todo comenzó el pasado jueves de noche, sobre las 22.00 horas cuando ingresan al puerto de La Paloma dos camiones de coraceros. Los efectivos preguntaron a quienes protagonizaban el escaso movimiento portuario a esa hora de la noche por el inspector de Dinara. La respuesta fue que por el lugar no había sido visto.
El funcionario de la Dirección que está a cargo del capitán de navío Yamandú Flangini, llegó para esperar a los barcos «Tacuabé» y «Vaimaca» cuya descarga comenzó alrededor de la 1.00 de la madrugada del viernes.
En ese acto la Dinara, encargada de los controles de las especies que capturan cada uno de los barcos, procedió al decomiso de algunas especies para las que rige la «tolerancia cero» es decir prohibición absoluta de captura. Entre esas especies figuran lenguado, angelito, pescadilla y corvina.
Al finalizar el procedimiento se habían incautado 450 cajas de pescado de captura no autorizada, que en kilos ronda las 20 toneladas. Como en instancias anteriores, lo incautado por parte de la Dinara beneficia a instituciones del medio por lo que se registra la donación de la mercadería. Eso comentó el encargado de la incautación a este corresponsal cuando fuera consultado y señaló que una de las donaciones se realizaría a la Policía y otra al Hospital de Rocha.
De acuerdo a testigos oculares la carga del puerto de La Paloma salió en tres camiones, los dos de Coraceros y un tercero, un camión cámara chico que llevó Angelito y Corvina (especies de captura prohibida) rumbo a Montevideo. Aunque al llegar a Rocha, el vehículo matriculado en Flores, trasbordó parte de la carga a otro camión para recién después seguir el recorrido de 200 kilómetros hasta Montevideo.
El viernes de mañana un conocido intermediario en el puerto de Montevideo estaba comprando el pescado descargado por los barcos chinos en Rocha.
En la bodega del empresario comprador se descargó 11.000 kilos de Angelito y 6.000 de Corvina. ¿Se trataba del pescado decomisado? o ¿era otra parte de la carga que no fue decomisada? y en todo caso, ¿cómo pudo pasar inadvertida con la presencia de un inspector de Dinara en el lugar?
Cabe agregar que la Corvina tiene un valor comercial de U$S 400 la tonelada, es decir U$S 2.400 la totalidad de lo comercializado en Montevideo, a lo que se suman las 11 toneladas de Angelito cuyo valor es de U$S 460 la tonelada, U$S 5.000 la totalidad de la carga.
Ante esta consulta el funcionario de la Dirección comentó que no estaba enterado de la comercialización en Montevideo.
Este operativo deja inicialmente al descubierto que sí se está haciendo pesca de arrastre por parte de estos barcos como fuera denunciado recientemente a LA REPUBLICA, por lo tanto la modalidad impide que sean discriminadas las especies a capturar. Pero además hay otras dudas aún sin aclarar.
Coraceros
La presencia de los camiones de Coraceros fue llamativa también para el personal de la Base Naval de La Paloma a quien nadie enteró del procedimiento y el retiro de la mercadería decomisada en estos vehículos. Si bien Dinara no tiene la obligación de enterar resultó llamativo al punto que se extendió de parte de Prefectura una nota solicitando información acerca del procedimiento de control e incautación ocurrido en el puerto de La Paloma.
Por otra parte los funcionarios de Dinara en la oficina de La Paloma se excusaron pero señalaron que no podía brindar ninguna información revelando controles internos dentro de la dependencia para la difusión de información oficial a los funcionarios. Pero además aclararon que nada oficial tenían pues no habían sido enterados ni participados del operativo en cuestión.
Para todas las fuentes que han sido consultadas hay una serie de dudas en cuanto a la mecánica del operativo y aunque no se denuncia ninguna irregularidad en concreto, el sólo exponer el tema deja pendientes una serie de juicios sobre lo que pasó o formulaciones de hipótesis sobre este aspecto. Varios hacen especial hincapié en que este hecho constituye un operativo de control en dos barcos, y que en el puerto de La Paloma hay una flota bastante mayor. *
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