"Ni en la Alemania nazi o el fascismo italiano"

El senador socialista José Korzeniak discrepó radicalmente con el planteo del ministro de Educación y Cultura, Leonardo Guzmán, de señalar la inconveniencia de que el fiscal sumariado Peri Valdez pudiera exponer sus descargos ante el Parlamento, y que ello no se dio ni en la Alemania nazi ni en el fascismo italiano. «Si bien no estoy  ni de lejos  en condiciones de otorgar una especie de indemnidad al derecho del señor fiscal de Corte de declarar todo lo que entienda que tiene que declarar -la Comisión tampoco tiene facultades para hacerlo-, quiero ratificar que le hago la pregunta porque entiendo absolutamente evidente que la interpretación de que una persona que está sancionada o en vías de sanción en un sumario, no tenga derecho a expresarse por el texto de una disposición que hay en el Decreto-Ley Orgánico de la Fiscalía de Corte, me parece absolutamente impresentable», sostuvo.

Por tanto, «no conozco que en ningún sistema democrático se sostenga seriamente que una persona, por más obligación que tiene de guardar secreto funcional -ello está establecido en el Código Penal y todos los funcionarios públicos tienen el deber de guardarlo-, no pueda referirse al jerarca que la sanciona en todas las actitudes de defensa que tome».

«Insisto en que esto no es un salvoconducto de indemnidad para que, de pronto, el ministro resuelva iniciar un tercer, cuarto o quinto sumario porque el fiscal de Corte haga declaraciones que critican a su superior. Pero repito que no conozco un solo autor uruguayo ni extranjero -ni siquiera del período de la Alemania nazi, del que no podemos ni hablar-, incluso del período de los juristas italianos del fascismo, que haya sostenido que estas reglas rigen cuando una persona se está defendiendo. Porque si digo que me sancionaron con desviación de poder, tengo que criticar al que ejerció esa desviación de poder», dijo Korzeniak.

Evaluó que «después de la interpelación que el diputado Iván Posada realizó al señor ministro en la Comisión Permanente me fui absolutamente convencido -y es la razón por la que hemos pedido escuchar al fiscal de Corte- de que el señor ministro no nos estaba diciendo la verdad. Resultaba ser una cosa tan fuera de lugar, tan descomedida la contradicción entre atacar, como elemento central de un sumario, a un Centro de Apoyo y Fortalecimiento Institucional y simultáneamente invocárselo al Parlamento como un mérito del Poder Ejecutivo, que me parecía casi impresentable». *

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