La columna de Sherlock
La Cancillería y los nuevos embajadores
* ¡Qué mal pensado es usted! Como puede sostener que hay una fiebre en la Cancillería por nombrar embajadores antes de las elecciones de octubre le decía Sherlock a un informante que se negaba a contestar algunas preguntas sobre el tema no se puede creer que los manejos políticos lleguen a ese nivel.
Pero, ¿y el nombramiento de Guillermo Valles a Ginebra, no fue resolución sacada entre gallos y medianoche? Lo lógico era que el subsecretario hubiera seguido hasta el final junto al ministro Didier Opertti, pero prefirió dar un paso al costado.
Eso lo piensa usted que demuestra, semana a semana, lo mal pensado que es. Algunas de sus notas, evidentemente, aclaran que usted justamente no es simpatizante de los partidos tradicionales, que son los que construyeron esta patria…
Bueno, si interpreta lo mío así, mejor que busquemos el punto final y cada uno por su lado.
-Usted se enoja pero la situación debería ser a la inversa. ¿Cómo puede decir que en la Cancillería se están tramitando nombramientos de embajadores con apuro, porque se acerca un posible cambio de gobierno?
Yo no asevero nada, solamente pregunto.
Es como creer que el nuevo destino del embajador Ricardo Varela, que se encontraba en la Dirección de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores y ahora va a Inglaterra, se haya decidido de manera urgente. Es un funcionario de carrera, un excelente embajador y, sin duda, que se merecía el nuevo destino diplomático.
-Bueno, yo de Varela no hablé, ni tampoco de nadie en particular. Le hice algunas preguntas más generales.
Es como sostener siguió el hombre que todavía no había perdido el color púrpura de su cara que Marcelo Graniero, hasta ahora ha trabajado en la secretaría privada de Jorge Batlle, no será un buen embajador en Portugal. Graniero es un hombre capaz, lleno de virtudes. Y creo que tendrá una actuación descollante en Lisboa.
No lo dudo. Pero…
Pero, ¿qué? Ahora me va a decir que no es un diplomático de carrera, que se trata de un «dedazo» para satisfacer sus ambiciones.
Usted habla solo. Se da manija, se hace las preguntas y se las contesta. ¿Yo hablé de Graniero? ¿Pregunté algo sobre la designación de la nueva embajadora en Grecia?
Le veo la mala intención en los ojos. El servicio exterior se está organizando bien. Eso es indiscutible.
Pero todavía algo falta…
¿Qué falta?
Por ejemplo todavía no se han votado las venias y hay voces que hablan de no votar alguna de ellas.
¡Qué barbaridad! Es otra de las injusticias que se perpetran en nuestro país.
Si usted lo dice.
¿Qué pasa en la Dirección de Pasos de Frontera?
* ¿Sabe lo que es la Dirección Nacional de Pasos de Frontera?
Claro, es un organismo dependiente del Ministerio de Defensa Nacional, que tiene cometidos varios, como por ejemplo vigilar el cumplimiento de los contratos de Concesión relativos a la instalación y explotación de tiendas de «Tax Free Shop» en los puentes internacionales San Martín (departamento de Río Negro) y José Artigas (departamento de Paysandú)
¿Y sabe también lo que dice la Auditoría Interna de la Nación al respecto?
No lo tengo claro.
Dice, por ejemplo, que la recaudación proveniente de esos contratos carece de norma legal que establezca el destino de dichos fondos. En cuanto al manejo de esos fondos dice que en los gastos efectuados se constatan importantes deficiencias y omisiones que ponen de manifiesto la inobservancia de medidas de control y buena administración.
-Un escándalo.
-Además la Auditoría señala que se debe evitar la utilización «transitoria» de importantes montos de lo recaudado por los contratos de concesión, para destinos no autorizados legalmente para, entre otras cosas, gastos «confidenciales» del ministro de Defensa Nacional (Yamandú Fau) complementarios a los presupuestalmente asignados sin que exista ningún control del Tribunal de Cuentas.
Estoy asombrado. ¿Eso dice la Auditoría Interna de la Nación?
Así es.
Las dos caras de un político «favorecido»
* Se enteró de la gestión que hicieron algunos políticos a quienes se les suspendió la jubilación durante el gobierno militar.
Claro, hicieron una reclamación ante el Banco de Previsión Social y lograron que se les reconociera su situación anterior, por lo cual sus pasividades no serán topeadas como ocurre con todos los otros mortales.
Bueno, lo que tengo para ofrecerle es una versión taquigráfica en que uno de estos favorecidos por el reconocimiento de sus derechos, se refiere a la situación de los funcionarios del Senado de la República, cuando se discutía si los aumentos se realizaban por el índice del precios (IPC) o en base a lo que estableció el Poder Ejecutivo, que se generalizó en toda la administración central.
¿Por qué le han ofrecido esa versión taquigráfica?
Porque cuando los funcionarios alegaban «derechos adquiridos», este senador les rebatía alegando la existencia de valores mayores, indiscutibles, que hacían que esos derechos en ocasiones caducaran. Incluso llegó a afirmar que el tema era impresentable y que si los funcionarios cobraban por el IPC, como siempre lo habían hecho, a él se le caería la cara de vergüenza al pasar ante los soldados que hacen la guardia, que cobran cuatro mil pesos.
Dijo cosas así. ¿Y qué más?
Cuando tenga la versión taquigráfica se lo voy a contar al detalle, porque ello es importante que salga en su columna. Este senador, cuando se trató de sus intereses particulares, cambió el discurso, comenzando a tener valor sus derechos adquiridos que dejaron de ser letra muerta.
Vio, así es la vida.
Lamentablemente.
Sólo dos en el Banco de Crédito
* ¿Se habrá informado de la «barrida» de funcionarios que hubo en el Banco de Crédito?
Leo los diarios y escucho la radio… Me sorprende su pregunta. Sé que de los 136 trabajadores que actuaban en la liquidación de ese Banco, solamente quedaron dos.
Claro, sólo dos. No le voy a dar los nombres, pero tengo que contarle algunas cosas al respecto. Uno de ellos es un técnico, contador de profesión, con una sapiencia envidiable y necesaria para la labor que cumple.
Lo que usted dice lleva al otro funcionario.
Al que no le niego virtudes, pero también debo decirle que fue gerente del Banco Pan de Azúcar, en los tiempos de Benhamou y Dell’Acqua, de quienes era hombre de confianza. En su momento fue sumariado por el Banco Central.
¿Cómo el Banco Central?
Usted no sabe que el decreto Ley de Intermediación Financiera establece disposiciones que admiten sanciones para los jerarcas de todos los bancos. Ello está claramente establecido en el artículo 23. Y le digo más. A Benhamou y a Dell’Acqua se los inhabilitó por diez años para actuar en el sistema financiero. A este señor, de los dos que han quedado en la liquidación del Banco de Crédito, se le estableció una multa en Unidades Reajustables.
Pero, ¿por qué?
Al parecer puso la firma en algunos «negocios», como la venta del avión de Benhamou, que constituyeron una caída más del patrimonio del banco ya vaciado.
Es que si el hombre no firmaba, seguramente lo echaban.
Puede ser, pero si a usted le ordenan delinquir… ¿Lo hace?
En ninguna ocasión el fin justifica los medios.
Filosófico el hombre.
En ese caso, me parece, que tampoco.
Su reflexión no pega mucho con los hechos, pero bueno, ya está.
Sin ninguna duda.
Cáceres, un ministro que se ocupa de su familia
* -¡Mire bien la fotografía y se emocionará! No me cabe ninguna duda.
-¿Por qué lo dice?
-Es que el ministro de Transportes y Obras Públicas, Lucio Cáceres, es un hombre que se ocupa de su familia y lo puedo probar.
-Bueno, es la faceta humana que tiene el polémico secretario de Estado.
–Fíjese en la fotografía, tomada frente al edificio de la calle Canelones esquina Julio Herrera y Obes, donde vive la madre del ministro. Sirve para probar la humanidad del secretario de Estado que manda todos los días el coche oficial, matrícula B-1873, con su chofer, para llevar a su madre a la peluquería, a visitar a sus nietos, etc. Se ve en la misma al chofer saludando a la señora, recién salida del edificio.
-¡Qué emocionante!
-Justamente eso es lo que ocurre a los que lo advierten. Los parroquianos del viejo Bar Cosmopolita, que está en la esquina de enfrente, no pueden salir de su asombrada emoción, que los lleva hasta las lágrimas, ante tanta humanidad del ministro.
-¡Es algo para difundir.
-Por supuesto. *
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