"Fue un operativo de grupos paramilitares argentinos, coordinado con uruguayos"

Ferreira aporta elementos al juez sobre asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz

Ferreira comparecerá esta tarde en el Juzgado de 11er. Turno que reabrió el caso de Gutiérrez Ruiz y Michelini para saber si durante la dictadura las autoridades uruguayas planearon matar a los dos legisladores, y quiénes fueron los autores de dichos crímenes.

«La autoría material (de los asesinatos) fue un operativo oficial de los grupos paramilitares argentinos con el amparo de la estructura de poder», aseguró a LA REPUBLICA, Ferreira. Agregó que esos autores «tenían algún tipo de coordinación con autores materiales uruguayos».

Ferreira indicó que para asegurar la acusación tiene dos elementos. Uno fue que cuando se llevaron a Gutiérrez Ruiz de su casa, un militar argentino preguntó quién era el «señor de la foto», en referencia a un cuadro del caudillo blanco Aparicio Saravia. «Es el abuelito», respondió otro sin saber de quién se trataba.

Ferreira también recordó un encuentro entre el entonces legislador Raúl Alfonsín y el ministro del Interior de la época el general Albano Harguindeguy.

Ferreira dijo que en esa conversación, Harguindeguy «culpó» a Gutiérrez Ruiz y Michelini como «tupamaros uruguayos». «Alfonsín desmiente eso, pero el ministro saca de un cajón un expediente incriminatorio. Es obvio que: a) ese expediente no era argentino, b) el ministro del Interior conocía el procedimiento. ¿Qué hacía con un expediente que decía que Gutiérrez Ruiz y Michelini eran tupamaros el día después que los secuestraron?», se preguntó.

Ferreira opinó que el secuestro y asesinato de estas dos figuras políticas «hacía que la crudeza de la represión tocara a la sociedad uruguaya en su conjunto. Ningún asesinato es más injusto que otro, ningún ajusticiamiento paramilitar, de terrorismo de Estado de cualquier otro tipo de terrorismo es menos doloroso, pero yo creo que hubo un antes y un después de la muerte del Toba y Zelmar. No hubo ningún uruguayo que no sintiera además de la rebeldía ante la brutalidad y la injusticia, que no sintiera que le tocaba a un allegado, es decir, eran figuras que por su representación, por su trayectoria hacían que se tocara a toda la sociedad en un corte horizontal, social, económico y político».

Por eso dijo, la muerte del dirigente blanco y del frenteamplista marcó «un antes y un después» en la dictadura. «Fue un hecho emblámtico, porque justo cuando se denunciaban los crímenes de la dictadura uruguaya, no ponías una lista de la gente que estaba desparecida, podías manejar números y los números a veces tienen esa cosa impersonal de la frialdad, pero a partir de la muerte de Michelini y Gutiérrez Ruiz se transformó en emblemático, porque la denuncia del crimen era una denuncia contra la dictadura».

Dijo que esto también fue «un antes y un después» para quienes estaban exiliados en Argentina. En tal sentido recordó una frase que le dijo Michelini pocas horas antes de ser secuestrado: «El tema no es irse para Montevideo, sino no quedarse acá». *

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