En el país productivo se evitará que se utilicen las tarifas públicas "como impuesto encubierto"

Vázquez: "Las reformas de las empresas públicas salvaguardarán el patrimonio y la gestión estatal"

Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa cerraron ayer una primera gira por el interior del país, con un multitudinario acto en la ciudad de Canelones. Durante su extenso discurso el presidente del EP-FA salió al cruce de críticas por sus propuestas realizadas en las distintas capitales del Interior. Particularmente se mostró ofendido porque cuando propuso el Consejo Nacional de Economía, se dijo desde el Foro Batllista que era una propuesta corporativista y fascista, cuando su intención «es el diálogo». También negó categóricamente que haya propuesto congelar las tarifas públicas.

Sobre el final de su intervención dijo que un gobierno del EP-FA/Nueva Mayoría trabajará «por un Uruguay más fraterno, más humano, con justicia social, con paz, con tranquilidad para todos los uruguayos, que no margine gente». A la vez llamó a la militancia a que hable con los ciudadanos que no decidieron el voto, diciéndoles que en «esta fuerza política tienen la esperanza de un país distinto, diferente». «Que nos presten el voto, como dice Rodolfo, y van a ver cómo entre todos vamos a llevar adelante otro Uruguay posible y no se van a sentir defraudados». Para eso, agregó, «hay que llenar todas las urnas del país con votos del EP-FA/ Nueva Mayoría, para demostrar por qué somos la primera fuerza política y luego proyectarnos a octubre». «Pero en junio votar   no importa si hay uno, dos o diez candidatos  a esta fuerza política», enfatizó, recordando que se gobierno será «comprometido con el pueblo».

Sobre las grandes líneas económicas que llevará adelante desde un gobierno progresista, Vázquez dijo que «desarrollar al país en base a su potencialidad productiva y distribuir sus resultados con justicia social, requiere de un Estado activo». Para se apuntará a la selección de recursos, «buscando orientar la inversión hacia los sectores considerados prioritarios, exigiendo las correspondientes contrapartidas». Los criterios de la selectividad deberán ser transparentes y de «impacto económico y social». A la vez se considerará todos los instrumentos de política económica «sin descalificaciones a priori, tales como los subsidios, el crédito selectivo, controles al movimiento de capitales». Se buscará fortalecer la estructura básica del país, que actúa «de soporte para la competitividad de la producción nacional de bienes y servicios, en especial para la actividad turística», donde será fundamental la inversión de las empresas públicas. Se propondrá fortalecer el nivel de la educación y de la investigación, comprometiéndose a poner en práctica el Sistema Nacional de Innovación. Se aplicarán políticas sectoriales y se articulará políticas agropecuarias y al desarrollo rural, con un proceso de «descentralización y desarrollo local». Vázquez se comprometió, asimismo, a «fomentar la inversión privada en base a estímulos sujetos a los controles, contrapartidas y seguimientos de resultados». «Ello, sin perjuicio de participar en nuevos proyectos cuando el sector privado no tome riesgos en áreas promovibles», agregó. También se propone mantener actividades por cierre de empresas o subutilización de recursos, «cuando exista una evaluación económica o social positiva». En estos casos «la participación estatal va adquirir distintas modalidades, como empresas de capital mixto, asociaciones con trabajadores». Mediante la política fiscal y de previsión social «intervendrá en procura de una distribución más equitativa del ingreso, hasta el límite marcado por las restricciones no superables existentes en el entorno macroeconómico». Asimismo velará por «el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos básicos, prevaleciendo la condición de que el necesario logro de los equilibrios en el sector financiero o de la economía, estará cimentado en el positivo desempeño del sector productivo de la economía y no a la inversa». Por último destaca que «en las empresas públicas que tengan un rol estratégico, las reformas salvaguardarán el patrimonio y la gestión estatal y se tenderá a que las tarifas se fijen teniendo en cuenta los costos globales de producción eficiente, criterios de selección de productos y el interés social, evitando su uso como impuesto encubierto». Previamente Vázquez había señalado, como principal objetivo de su política económica que apunta un país productivo, que hay que «destruir el concepto neoliberal de que las personas son un agente económico y rescatar el valor individual del hombre y la mujer, del niño y la niña». En segundo lugar señaló que esa política debe generar «trabajo digno, salarios dignos, respeto a leyes sociales y laborales, para erradicar de una buena vez por todas los comedores y los merenderos, porque queremos que la gente pueda comer en su casa, con su familia y sus hijos». Hay que «terminar con la explotación que se hace de muchos trabajadores, que los hacen trabajar horas extra y no se las pagan, que les pagan salarios de hambre y de miseria». Más adelante destacó el papel que jugará el agro como impulsor de la economía y resaltó que «ese trabajo de los uruguayos genere más trabajo para los uruguayos», en el mismo sentido añadió que propone «una profunda industrialización» del país, donde las medianas y pequeñas empresas, así como el movimiento cooperativo «deben jugar un papel importante». «En lugar de exportar cueros, queremos exportar zapatos, que en lugar de lana sucia exportemos vestimenta, que en lugar de exportar troncos de árboles exportemos muebles», enfatizó. Por último dijo que ese crecimiento económico vaya acompañado de «una redistribución de la riqueza».

Nin: «No nos fallen ustedes»

Por su parte el senador Rodolfo Nin Novoa, candidato a la vicepresidencia y senador de la Alianza Progresista, alertó sobre los «nuevos compromisos» que blancos y colorados exhibirán en esta campaña electoral ante la ciudadanía, porque desde 1984 ya han existido cuatro frustraciones de esos compromisos. En este sentido recordó que los gobiernos democráticos de los partidos tradicionales no respetaron los acuerdos de la Conapro (1984), ni el programa único del Partido Nacional (1989), ni el programa colorado «Uruguay entre todos» (1994), ni los acuerdos de noviembre de 1999 que permitieron llevar al doctor Jorge Batlle al gobierno. Al finalizar su discurso dijo que el EP-FA «no va a fallarles» y reclamó a la multitud presente: «No nos fallen ustedes», a la vez que ofreció un gobierno «honesto, transparente y sensible». *

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