Llamadas al Director
Lamentablemente soy escéptico; ganará un blanco o un colorado
Señor Director:
Lamentablemente para mis propios intereses y los del país, estoy convencido que nuevamente el balotaje llevará al gobierno a un blanco o a un colorado. La quita de la escena central de Lacalle y Julio María Sanguinetti, así como de Batlle y otros desprestigiados protagonistas y la elección de hombres como Stirling y Larrañaga que tienen un historial político casi sin mácula como presidenciables de colorados y blancos, y los indecisos de siempre que al final deciden, seguramente nuevamente postergarán a la mayoría partidariamente hablando para repetir un gobierno de minorías sumadas, que logran al final una mayoría matemática. Lo lamento, pero soy escéptico. Lo que pasa es que el que se quemó con leche, usted ya sabe. Habló Juan de la Aguada. Un abrazo.
Teléfono: 4098…
El Director: Pero mi estimado Juan, a no dejarse ganar por el pesimismo; tengamos confianza en nuestra fuerza, en nuestros ideales, en nuestro programa y en nuestros hombres y mujeres. Es cierto que las candidaturas de Larrañaga y Stirling resultan más potables para el electorado que las desgastadas figuras de Lacalle, Batlle y Sanguinetti, pero si las fuerzas progresistas no cometen errores, nuestro triunfo en octubre o noviembre parece ineluctable. El problema es interno y no externo. Si en la izquierda predomina la grandeza sobre la mezquindad, el movimiento sobre los dirigentes y el nuevo Uruguay que queremos por sobre todas las cosas, las esperanzas de la inmensa mayoría de la gente se verán cumplidas. Evitar la frustración depende, esta vez, de nosotros mismos y de la grandeza con que actuemos.
¿Infantilización de la pobreza o pauperización de la infancia?
Señor Director:
En primer lugar deseo sumarme yo también a la inmensa alegría que ha provocado el formidable triunfo del Partido Socialista Obrero Español, compañeros míos de ideales por lo cual deduzca usted que soy socialista no de ahora sino desde hace muchos años en los que militaba en la Juventud Socialista. La segunda parte de este llamado es una pregunta que no es para usted sino para Juan Mendieta: quisiera saber si es correcto que se siga hablando de infantilización de la pobreza. A mí francamente me rechina. Yo creo que debería decirse la pauperización de la infancia. Si no es eso y lo correcto es lo anterior, tenemos una pobreza en su edad de niña, no quiero ni pensar en lo que nos aguarda para cuando esa niña llegue a su edad adulta. Si puede aclarármelo y no es demasiado molestia se lo agradezco desde ya.
Teléfono: 2033…
El Director: No se trata, estimado lector, de un artilugio del lenguaje sino de un concepto socioeconómico. Si se habla de infantilización de la pobreza es porque la pauperización de la sociedad se hace sentir con mayor énfasis en ese grupo etario (no olvide que la mitad de los niños nace en hogares ubicados por debajo de la línea de pobreza), por lo que es perfectamente posible hablar también de pauperización de la infancia. Pero he de decirle que su razonamiento final es de toda pertinencia pues –de no producirse un golpe de timón en la conducción del país– a medida que estos niños vayan creciendo irá aumentando el nivel de pobreza entre la población total.
El tiro por la culata
Señor Director:
Julio María Sanguinetti, ese dinosaurio de épocas pretéritas y que Uruguay no quiere más, parece no resignarse a entenderlo y, pobre, con su cabeza tan llena de comunismo, cerca de las elecciones ya comenzó a vociferar para asustarnos a ver si así nos aterroriza. Don Quijote diría: ladran Sancho, pero yo me pregunto ¿en este país que siempre gobernaron ellos por las buenas o las malas, por qué tiene tanto miedo a que lo hagan otros? Lo bueno para un país es que siempre estuvieran los mismos y sobre todo si lo hacen tan mal, pero sobre todo, eso no es democracia. A otro pobre necio fascista convencido como Aznar que también salió a mentirle a los españoles con los vascos, saliéndole el tiro por la culata, a éste que lo hace con los cubanos seguramente le pase lo mismo.
Teléfono: 2036…
El Director: Así es, amigo lector. La mentira tiene patas cortas, y los pueblos ya no se dejan engañar tan fácilmente.
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