Trabajadores acusaron al Ejecutivo de "gobernar a espaldas del pueblo"
Con las estrofas del Himno Nacional y la presencia de representantes de todos los gremios, organizaciones sociales, barriales y algunos legisladores, el sindicato del ente de los combustibles festejó ayer al mediodía la inauguración de la remodelada refinería de La Teja.
Simultáneamente, casi a la misma hora, y a doscientos metros de distancia, tuvo lugar el acto oficial en una carpa donde estuvieron presentes el Presidente de la República, autoridades de Ancap, jerarcas de empresas petroleras extranjeras y representantes de los bancos acreedores (ver pág.7)
La apertura de la parte oratoria estuvo a cargo de la dirigente de la Federación de Funcionarios de OSE e integrante de la Comisión de Defensa del Agua y de la Vida, Adriana Marquizio, quien felicitó a los trabajadores de Ancap.
«Este triunfo asegura la validez de la pelea popular cuando se impulsó la no aplicación de la ley de desmonopolización. La respuesta del pueblo fue contundente. También estamos festejando la validez por la creación de una política energética, social y justa, que apueste al acceso de todos los uruguayos. Hoy es la fiesta del pueblo, es la victoria del pueblo», subrayó Marquizio.
Más allá de la «victoria popular» del 7 de diciembre pasado, tal como la definió la dirigente gremial, sostuvo que el resultado del referéndum tuvo «un impulso fundamental político» que se vio reflejado en las urnas. «Los cambios se forjan desde abajo, pero quienes lo transforman en verdaderas opciones de cambio son las voluntades políticas. La defensa de Ancap es la suma de esfuerzos del movimiento popular. Ahora nos queda resistir, luchar y vencer por el agua, por la tierra, nuestra producción, por la región y nuestro país», manifestó Marquizio.
Por su parte, Marcelo Abdala, –integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y responsable del Departamento de Industria y Agroindustria de la representación sindical–, convocó a los presentes y a todo el movimiento obrero a desarrollar «profundos cambios» en la sociedad uruguaya.
«Es una enorme alegría que los trabajadores festejemos la inauguración de la remodelación y ampliación de la refinería. Esta es la inauguración verdadera, auténtica. La otra inauguración es trucha», manifestó el representante de la central obrera.
Fustigó a la administración Batlle, a la que acusó de «gobernar a espaldas de los intereses populares. Qué enorme paradoja que quienes hicieron todo lo posible por fundir el país, regalar nuestras empresas públicas al capital transnacional y detener las obras de remodelación de Ancap, hoy estén haciendo un acto oficial».
Las críticas al gobierno se extendieron al afirmar que «sistemáticamente, han atentado contra los intereses del Uruguay. A quienes están en esa carpa con forma de circo, que además es un circo, le decimos que la inauguración pasa, pero la combatividad y esperanza es de los trabajadores aquí presentes», manifestó el dirigente gremial.
«Una fantochada»
Juan Castillo, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, recordó el paro realizado por los vecinos de La Teja el 7 de diciembre de 2001 en defensa de Ancap, al tiempo que también dedicó algunos párrafos de su discurso al acto oficial. «Dos años después, el 7 de diciembre de 2003, los votos nos dieron la razón. Demostramos que sí se puede, no sólo desde el punto de vista político, sino que le asiste la razón a los trabajadores y al pueblo para defender con honor la soberanía nacional», manifestó.
En referencia al festejo oficial, lo definió como «una fantochada» por parte de quienes «quisieron entregar no sólo la refinería, sino toda la empresa estatal. Se tienen que esconder en la ruta vieja, aislarse del pueblo, como ya bastante aislados están», enfatizó el gremialista.
«Seguramente estarán hablando de que se terminaron los problemas económicos del Uruguay y estarán prometiendo miles de puestos de trabajo. Grandes contradicciones entre el discurso y los hechos de un gobierno que apronta las valijas», sostuvo Castillo.
Agregó que la remodelación de la refinería, que permitirá incrementar la producción de 37 mil a 50 mil barriles mensuales y abaratar los costos se debió a «la lucha del pueblo».
«En las calles, en las puertas de ingreso a la refinería, dando la cara como siempre, estamos los trabajadores que defendimos día a día cada una de las firmas ante las trampas que no quiso hacer la Corte Electoral», concluyó el representante de los trabajadores.
«Juicio y castigo»
El acto fue cerrado por el presidente de Fancap, Hugo De Mello, quien agradeció a todas las organizaciones populares, políticas, así como a las filiales de Fancap de Paysandú y Minas, presentes en el acto. Al igual que los oradores que lo precedieron, se refirió a la inauguración oficial al señalar que «(el Directorio de Ancap) estaba preocupado por nuestra movilización y por que se generara alguna situación de violencia con los invitados. Pese al tiempo que tenemos de relacionamiento, parece que no nos conocen». En este contexto, dijo que «el pueblo uruguayo y los trabajadores de Ancap ya hemos juzgado al Presidente de la República. No es necesario ningún acto de violencia para demostrarle el repudio a lo que ha hecho en este país». También recordó que el sindicato nunca se opuso a la remodelación de la refinería y que, por el contrario, fue el Poder Ejecutivo y el Directorio de Ancap los que «sistemáticamente intentaron terminar» con la empresa estatal. «Los representantes extranjeros que están en el acto saben bien cómo pensamos. De todas formas, le comunicamos a la gerencia de Ancap que si tanto les preocupaba qué podían pensar, estábamos dispuestos a entrevistarnos con cada uno de los representantes extranjeros. Así podríamos explicarles cuál es nuestra visión sobre el futuro de esta empresa», afirmó De Mello.
El gremialista sostuvo que más allá del triunfo de la papeleta rosada, la defensa de la principal empresa industrial del país será una «larga batalla» con el objetivo de que «esté al servicio del pueblo uruguayo y no como han hecho los gobiernos de turno que la han tratado de destruir para luego entregarla».
«La batalla sigue con el apoyo de todas las fuerzas progresistas de este país», manifestó De Mello. «Y la vamos a dar en un marco de relacionamiento y discusión a nivel regional. Para que América Latina pueda hacer sentir que el Sur también existe». *
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