Copiloto se eyectó a 100 metros del suelo

Las severas condiciones meteorológicas, no advertidas a tiempo, en el vuelo de regreso a Durazno, y la falla del sistema eléctrico, precipitaron la nave a tierra en pocos segundos: exactamente, en 13, desde una altura de 7.510 pies (unos 2.500 metros), según la investigación difundida ayer. El copiloto, capitán Gustavo Varela, fue el único que alcanzó a accionar el asiento eyector. Sin embargo, la desesperada maniobra tuvo lugar a escasos metros del suelo (ver infografía) y con el avión ya cayéndose en picada. Ambos aviadores buscaron hasta el final, aunque infructuosamente, controlar la aeronave, admitió la investigación. El Cessna A-37 B Dragonfly era el avión que guiaba la formación de seis aeronaves que partió del aeródromo de Santa Bernardina (Durazno) hacia Montevideo. También habían partido otros cinco aviones tipo PC-7. El despegue se había producido a la hora 15.33, y el accidente ocurrió a la hora 16.29, en un campo próximo a la ciudad de Florida, al retornar a Durazno, luego de haber intentado un aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, que se frustró por las condiciones meteorológicas y de pista, totalmente anegada. De los seis aviones, sólo cuatro aterrizaron en Montevideo, aunque con dificultades.

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