MPP: En un gobierno del EP, la "línea de mando empieza por el Presidente"
«El posible gobierno popular, que asumirá en marzo de 2005, será producto de una coalición integrada por distintos y muy numerosos sectores políticos. Pero, cuando se integre el gobierno como tal, sus miembros no serán delegados de su sector en el gobierno, sino que formarán parte de un cuerpo coherente y que tomará resoluciones sin consulta previa a cada una de las organizaciones políticas que forman parte de él.
El gobierno, que no se tendrá que integrar por cuota política, será plural e integrará a gente de distintos sectores, pero no será una federación de grupos. Tendrá que actuar con una coherencia interna y una dinámica propia. Su referencia será el conjunto de la organización política y las instancias definidas por ésta para ejercer el control y la evaluación de la gestión del gobierno.
Ello quiere decir que los compañeros del MPP o del Espacio 609 que integren el equipo de gobierno en sus distintos niveles, no serán representantes del MPP en el gobierno, sino que formarán parte del gobierno popular ejercido por el EP-FA y el Nuevo Espacio: no van a consultar al MPP en cada paso que den. Esto hay que saberlo desde el primer momento, para no confundir las cosas sobre las características de la gestión del gobierno nacional y el papel de los compañeros que desempeñan tareas en él. Estos podrán tener su opinión, hacer sus propuestas y, luego que se resuelva, se tendrán que disciplinar con las resoluciones tomadas en el marco del gobierno. Su línea de mando empieza por el Presidente y, mientras se mantengan en el gobierno, tendrán que acatarla.
Es imposible que no haya diferencias en un equipo de gobierno: el problema está en evaluar cuando esas diferencias son menores, circunstanciales o de fondo. Si hay diferencias de fondo no se puede integrar un equipo de gobierno, si son menores o circunstanciales hay que cargar con ellas. Pero no se puede andar haciendo caudal de las diferencias ni de las circunstancias que estas diferencias pueden crear. Formaremos parte del gobierno y nos tendremos que comprometer con él. Si tenemos diferencias de fondo y que se repiten reiteradamente el problema cambia de calidad. En ese caso se transforma en un problema de línea y está previsto que existan los ámbitos donde discutirla.
Hay sectores que ya están dibujando una estrategia de confrontación con el gobierno desde el propio EP-FA: han tomado distancia del programa, de los documentos de relacionamiento, de la estrategia y la táctica adoptada, y se perfilan como la oposición de izquierda, en la búsqueda de una acumulación propia, desde el punto de vista político y organizativo. Ello, de alguna manera, está reñido con la ética revolucionaria. Para nosotros las cosas tienen que estar claras: hemos discutido un programa y los lineamientos generales del EP-FA y, aunque no coincidamos cien por ciento con lo aprobado, se enmarcan en nuestras definiciones generales sobre la refundación nacional como forma de trabajar hacia la liberación nacional y el socialismo, y empujaremos con todas nuestras fuerzas en ese sentido. Si creyéramos que esencialmente, no son correctas las elaboraciones realizadas, estaríamos planteándonos desde ya que tendríamos que hacer otra cosa. Con total lealtad tendríamos que decir que, como nuestras punterías no pasan por ahí, nos desvinculamos de la organización y del proceso que ella conduce. Como eso no es así, nos mantenemos en el trillo.
Esto conforma otra dimensión de la ética, y también la reivindicamos. Se trata de construir la organización desde nuestras propias definiciones, nuestros propios lineamientos y nuestros propios esfuerzos, y no de aprovechar el crecimiento ajeno para aprovechar su empuje y, al mismo tiempo, construirle adentro la contradicción que lo debilitará. El gobierno no puede ser una tribuna para agitar las ideas de un sector contra otro. El gobierno tiene que ser el instrumento de construcción que permita realizar las aspiraciones populares expresadas en el programa con el que nos comprometimos con la ciudadanía. Y, nuestros compañeros en el gobierno, tendrán que empujar, junto a los demás, para que ese programa se cumpla». *
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