Hizo pública su "renuncia" el miércoles en una radio local
el miércoles a la noche, y a través del programa de una emisora local, José María Pose Sanmartín hizo pública su renuncia «indeclinable» al cargo de jefe de Policía de Lavalleja, poniendo fin a los rumores que desde hacía dos días circulaban en altas esferas del gobierno sobre su inminente alejamiento. Horas después, ya en la madrugada del jueves, el jerarca policial recibió a LA REPUBLICA en su casa céntrica de nuestra ciudad. En la entrevista, aseguró que la renuncia fue solicitada y presentada por él, y que «ni el ministro ni el Presidente» tuvieron intervención. En la oportunidad, cuestionó una entrevista de LA REPUBLICA a una meretriz agredida en Minas y aseguró que el tema de las notas le habían costado mucho «sufrimiento». Todo eso «me parece una infamia y una calumnia hacia mi persona», dijo.
Empero, en ninguna de las notas publicadas por LA REPUBLICA y firmadas por este corresponsal, se mencionó el nombre del ex funcionario policial. Por este caso, aseguró, no ha sido citado a declarar «en ningún momento». La joven en cuestión, al parecer, habría abandonado la ciudad de Minas y se desconoce su actual paradero. El miércoles a la noche, en el programa «Divague Tropical», de una FM local, el jefe de Policía de Lavalleja confirmó «en forma exclusiva» su alejamiento. La carta renuncia «está hecha, y está firmada. Y es irrevocable e indeclinable», anunció el policía retirado. El jerarca respondió llamadas de oyentes y habló sin parar durante cuatro horas. Tras el programa, Pose Sanmartín recibió a LA REPUBLICA en su domicilio céntrico de la ciudad de Minas, en un diálogo distendido, franco pero por momentos tenso, que se extendió hasta entrada la madrugada del jueves. El jerarca hizo hincapié en que su renuncia no se debió a las denuncias formuladas por el diputado Artigas Melgarejo. «Mi renuncia es por motivos personales», e insistió con que no le fue solicitada ni por el Presidente de la República ni por el ministro del Interior.
«Una cosa es que el Presidente me destituya, y basta con una firma de él, y otra cosa es que yo pida la renuncia, está claro. Son dos hechos muy claros. La renuncia la presento yo, la pido yo, y si el Presidente me quiere echar, basta un plumazo de él, no hace falta que yo presente la renuncia. Está claro». *
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