AGENDA

Larrañaga propone aumentar mínimo no imponible del IRPF y reducir impuestos al consumo

El senador de Alianza Nacional Jorge Larrañaga presentó al Directorio del Partido Nacional su “agenda para el progreso”, la cual consiste en la “detección de coincidencias programáticas sobre algunos temas centrales del país que puedan ser compartidas por un amplio espectro político, de modo de asegurar mayorías”.

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Explicó que el documento está “vertebrado sobre la noción de desarrollo” y que contiene propuestas de “reformas estructurales para conseguirlo”.

Larrañaga considera que el país necesita ponerse como objetivo, en la mayor cantidad de áreas posibles, “alcanzar niveles de desarrollo humano de primer mundo”.

“El crecimiento económico es un instrumento para ello, pero no es suficiente. El objetivo requiere atender de urgencia lo ola de inseguridad pública que lastima a la sociedad uruguaya y a la vez, realizar reformas estructurales en áreas clave del país”, dijo el legislador.

Desprotección y caos

Sobre “inseguridad”, Larrañaga expresa en su propuesta que “hay una sensación de desprotección y caos. Eso debe cambiar, se debe recuperar esos territorios y proteger a los ciudadanos”.

El Estado debe restaurar el orden, para lo cual se necesita un nuevo enfoque en materia de seguridad pública, que “abarque las multicausalidad del delito, de las políticas de reinserción social, pero también, que enfrente a la delincuencia y los delincuentes”.

En el capítulo de Economía para el Desarrollo, se indica que el principal desafío del próximo gobierno será “demostrar que está en condiciones de administrar eficazmente una nueva composición de poder político, sin mayorías parlamentarias automáticas, por lo cual el nuevo paradigma será el de políticas de gobierno y de Estado, dejando atrás el de políticas de partido”.

“Se debe ir hacia una reforma fiscal, una nueva arquitectura fiscal para converger hacia un Estado más eficiente y menos pesado, donde la recomposición de las finanzas públicas será uno de los principales desafíos de la política económica”, plantea.

En tal sentido indica que “el futuro gobierno deberá llevar adelante un diálogo nacional amplio para implementar reformas fiscales estructurales que fortalezcan la institucionalidad y sostenibilidad de las finanzas públicas”.

Las reformas deberían estar orientadas hacia el establecimiento de “una nueva regla fiscal efectiva, tanto por su diseño como por su institucionalidad que defina un límite al crecimiento del gasto en términos del balance estructural del sector público”.

También se deberán crear “Fondos de Estabilidad Fiscal” que se nutran de parte de la recaudación excedente o extraordinaria.

Se deberán definir “cláusulas gatillo que flexibilicen la regla en momentos de caída pronunciada de la recaudación”.

Larrañaga plantea imponer “la necesidad de mayorías especiales para la modificación de los parámetros”. El desafío de recomponer las finanzas públicas debe incluir a todos los niveles de gobierno y los beneficios deben ser palpables para la sociedad.

Por la cual, las tarifas públicas deben “responder a los costos de producción y funcionamiento y sus mecanismos de fijación deben ser transparentes”.

Las utilidades de las empresas públicas deben tener por destino la “reinversión o bien el reparto de utilidades hacia sus accionistas: los usuarios”.

“Este reparto de utilidades no es otra cosa que reducir las tarifas futuras o bien amortiguar la corrección en los ajustes”, expresa el legislador. Dijo que parte de los recursos excedentes derivados de la regla “irían a los fondos y parte quedarían liberados para otros fines como la reducción de impuestos y la reducción paulatina del endeudamiento público”.

Además, Larrañaga plantea que se debe establecer una agenda de revisión del sistema impositivo: “Aumentar las deducciones en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, aumentar el límite a partir del cual se comienza a tributar IRPF, reducir los aportes patronales a la seguridad social y reducir los impuestos al consumo”.

Sin complejos ideológicos

En el plano de la inserción internacional se señala que “la configuración política que se espera arroje la futura elección de 2019 le permitirá al país avanzar en acuerdos de comercio exterior sin complejos ideológicos”.

En el documento también plantea que el país debe transitar hacia reformas generación 4.0. “La Cuarta Revolución Industrial plantea serios retos para las políticas públicas. En este proceso todos debemos ser parte”.

“Este conjunto de reformas integrales debe ser el eje sobre el cual construir una nueva era de políticas de Estado con la finalidad de reducir las vulnerabilidades y aprovechar las oportunidades que la Cuarta Revolución Industrial vaya generando. Podrían verse como un corte transversal a todas las políticas públicas”, plantea.

Para ello propone “dar contenido al Consejo Nacional de Economía como un Consejo Asesor para el cambio”.

Crear en cada ministerio y en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto una “Dirección 4.0”.

Larrañaga propone “crear un Gabinete Interministerial 4.0 y en el ámbito del Poder Legislativo “Comisiones Parlamentarias 4.0”.

En el plano de las relaciones laborales plantea como eje de discusión que los cambios futuros en el empleo determinan la necesidad de ir paulatinamente modernizando y adecuando los marcos que definen las relaciones laborales en Uruguay, sin que ello implique debilitar ni desproteger la situación de los trabajadores.

El paradigma sobre el cual se debe cimentar esta modernización es el de “relaciones laborales colaborativas, con una nueva generación de Consejos de Salarios, en los cuales la productividad será el eje de las mejoras de salario real”.

“Se deberá institucionalizar la coordinación entre sistema educativo, trabajadores y empresarios”, indica.

En el documento también se hace referencia a la “creación de un Defensor de las Generaciones Futuras”, de acuerdo a las recomendaciones realizadas por las Naciones Unidas.

En el capítulo “Educación para el desarrollo” se hace referencia a la necesidad de una reforma educativa.

“No podemos responder a los desafíos formativos del tercer milenio con herramientas construidas en el siglo XIX y en las primeras décadas del XX”, expresa Larrañaga.

Plantea una serie de líneas estratégicas para el cambio y entre ellas la necesaria “representación pluri-partidaria en la dirección de todos los organismos de la enseñanza, evitando que la educación se convierta en una visión partidista”.

Asimismo plantea la necesidad de “jerarquización y formación docente, autonomía y fortalecimiento de los centros educativos, mayor participación docente, formación en valores, mecanismos de evaluación”.

Otras de las propuestas apuntan al “Estado y el desarrollo”, aspecto en el cual plantea la “descentralización y el rediseño estatal como un imprescindible desafío geopolítico interno”.

“Descentralizar es un acto de justicia, descentralizar significa integrar. Esta es nuestra visión geopolítica de lo que implica el desarrollo nacional”, indica.

Para generar esos niveles de integración Larrañaga considera necesario profundizar los procesos de descentralización federalizando ciertos cometidos: “asociar el gobierno nacional con los gobiernos locales federalizando cometidos, crear agencias regionales y  realizar un plan de inversión pública/privada en infraestructura y logística multimodal en áreas y obras estratégicas, buscando la interconexión del país”.

Plantea la “reforma del poder” generando “más controles y sanciones y más transparencia, de modo de defender al buen gobierno y a la política”.

“Es necesario instrumentar una reforma política, un nuevo contrato político en lo más esencial del concepto, mediante un consenso ético, que lleve a regenerar la confianza ciudadana, soporte de la democracia”, dice Larrañaga en su propuesta.

Apunta a la profesionalización de la gestión pública y el fortalecimiento de unidades de control a nivel de los organismos, así como de la Auditoría Interna de la Nación y el Tribunal de Cuentas.

También se refiere a un modelo “superador de políticas sociales, las que no pueden agotarse en el asistencialismo de ingreso, sino que son necesarias las contrapartidas, el fomento de la cultura de trabajo, la capacitación y reconversión laboral y el fomento de la clase media”.

Escaleras del Directorio

Larrañaga fue consultado por su decisión de volver a subir las escaleras de la Casa del Partido Nacional.

Ante ello respondió que lo hace “con mucha fortaleza, con mucha determinación y seguridad”.

Agregó que las palabras que expresó el 1º  de junio de 2014, cuando perdió las elecciones internas, “fueron dichas en un momento de mucho dolor”. Dijo que “por sobre todo está el partido y el rol que el mismo debe tener para cambiar la sociedad”.

 

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