La columna de Sherlock
Dicen que Batlle provoca mala suerte: ¡Pregúntenle a Aznar!
* –No estoy de acuerdo que la crisis del país también se deba a la mala suerte que provoca a cada paso y en cada lugar nuestro presidente, Jorge Batlle, que deja regueros de mufa por donde transita.
–Usted siempre está en desacuerdo. Sepa que hay mil anécdotas que indican que Batlle es uno de los personajes que traslada de un lugar a otro la mala suerte. Si va a vender carne a EEUU, a crear una cadena interminable de carnicerías, cuando vuelve al país se produce la más grave epidemia de aftosa del siglo.
–Eso lo recuerdo.
–Cuando habla bien de la banca, de lo fantástico que es este país, se produce el cataclismo financiero que nos dejó a todos tecleando. Y cuando expresa que todos los argentinos son ladrones no se da cuenta que las cámaras de una empresa norteamericana todavía están prendidas y se produce el desastre. Debe pedirle perdón al presidente argentino en uno de los papelones internacionales más grandes que se recuerdan.
–¿Y?
–Cuando va al estadio a ver a Nacional, el cuadro de sus amores, siempre pierde. ¡Y ni le hablo del Partido Colorado! ¿Sabe cuál fue la última expresión de este fenómeno?
–Otra más…
–Ni se imagina cuál fue el último presidente que se entrevistó con el español José María Aznar que, luego de lo ocurrido el pasado domingo, deberá salir por la puerta del fondo del Palacio de la Moncloa.
–No puede ser, ni me lo diga. Ya me lo estoy imaginando.
–Se lo digo igual. Fue nuestro incomensurable mufa, Jorge Batlle Ibáñez, a la sazón presidente de la República.
¡En qué país vivimos! El ministro Alvarez procesado
* La indignación del informante era ostensible. Sherlock lo había citado a la una en punto de la tarde en el restaurante «La Corte» que, a esa hora, estaba de bote a bote. El hombre nervioso llevaba un vaso de jugo de naranja a su boca. Parecía que quería morder el vidrio. Sherlock, luego de saludarlo, comentó.
–¿Qué le pasa mi amigo? Lo veo más que nervioso.
–Nervioso no, estoy indignado por lo que está pasando en este país en donde la joda es libre y se castiga a quienes dicen la verdad.
–¿De qué me está hablando?
–Del procesamiento del ministro del Tribunal de Cuentas Ariel Alvarez, que por más que esté dentro de lo posible, es un absurdo ético insólito. ¿Se da cuenta?
–En qué sentido…
–El Ministerio de Transporte y Obras Públicas dijo que los contratos que se modificaron, estaban «ad referéndum» del Tribunal de Cuentas. ¿Recuerda? En uno de ellos se aceptó que se cobre el peaje, en la ruta interbalnearia, en la modalidad de ida y vuelta. En el otro se bajaron las exigencias para la empresa Caminos de la Sierra, que explota el peaje de la ruta a Minas.
–Eso ya es conocido. El Tribunal de Cuentas en los dos casos dijo que se violaba el ordenamiento legal, que ello era incorrecto y Lucio Cáceres, como siempre, hizo su voluntad.
–Claro. Acomodó la letra y la música para que todo se hiciera como se había acordado con las empresas. Se bailó al ritmo del disco que a Lucio se le ocurrió que sonara.
–¿Y?
–Así son las cosas en este país. El que fue procesado, por decir lo que estaba pasando, fue el denunciante de la situación, el ministro Alvarez. La Justicia actuó ante una denuncia, aunque todo el mundo conoce que el Ministerio de Transporte no cambió de opinión pese a que el Tribunal de Cuentas estableció que modificar contratos, luego de realizada una licitación, es ilegal. ¿Qué necesita la Justicia para actuar? Los hechos aparecen en los diarios y nadie mueve un dedo.
–Claro, ni siquiera el Parlamento, en donde duermen 16 mil expedientes con observaciones del Tribunal de Cuentas, a las que no se da curso porque al presidente del cuerpo le parecen sin valor.
–¿Y?
–Que salvando las diferencias, aquí también se castigó al mensajero.
Las palabras del hombre fueron tan fuertes que una de las mozas se acercó a la mesa para ver si se ampliaba el pedido. Cuando Sherlock miró hacia un costado, en otra mesa, Lucio Cáceres, comía el menú «ejecutivo», también con un vaso de jugo de naranja a su frente. Parecía muy tranquilo.
Difícil lo del ojo, si Cerdeña quiere ser candidato «único»
*–¿Hubo definiciones en la interna maragata?
–Así parece. Por primera vez el grupo que lidera el ex intendente Jorge Cerdeña hizo públicas sus exigencias fundamentales para integrarse al Encuentro Progresista-Nueva Mayoría, o como quiera que se llame.
–¿Usted está hablando del comunicado de la Lista 1 que firman dirigentes del sector que lidera Cerdeña?
–Claro, el que plantea los tres puntos indispensables para su integración, que son plasmar una alianza electoral programática diciendo no a una incorporación a cualquier sector político.
–Quieren conservar su perfil… y están en su derecho. ¿No le parece?
–¡Claro que si! El segundo punto es acordar los grandes lineamientos de un programa de gobierno departamental, lo que también aparece como muy correcto.
–¿Y?
–El tercer punto es el más difícil. Cerdeña exige lograr una candidatura única a la Intendencia de San José. Tras ello agrega textualmente: «Solamente será posible concretar dicha alianza si se llega a un acuerdo sobre los puntos precedentes». ¿Qué me dice?
–Explíquese. ¿Cerdeña dice que se integrará sólo en el caso de que se resuelva una candidatura única? Además es la misma posición de más de un sector frenteamplista. La Lista 1 también quiere un candidato único. ¿Cerdeña se está autoproponiendo?
–En eso el comunicado no abunda. Pero me parece que no habría acuerdo de integración programática si el candidato único fuera otro, por ejemplo Heber Sellanes, que es a quien apoyan varios sectores frenteamplistas. ¿Usted qué piensa al respecto?
–¡Qué es difícil lo del ojo!
Buena suerte para secretario de Batlle
*–¿Sabe de los movimientos en el servicio exterior?
–Mucho, poquito y nada…
–¿No sabe que el secretario del presidente Batlle, Marcelo Graniero, fue propuesto para ser embajador en Portugal, para lo que falta la venia del Senado?
–Graniero embajador de Portugal… Y bueno, es un hombre joven, quizás renueve en algo a nuestro servicio exterior.
–¿Le parece que será así? ¿no se tratará de un dedazo?
–De ninguna manera. No me puedo imaginar que alguien y menos Batlle esté haciendo presión para concretar un nombramiento de esas características?
–¿Le parece?
–Más o menos.
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