Angustia en la farándula porteña

La vedette Alejandra Pradón cayó al vacio desde un séptimo piso y vivió para contarlo

Desde hoy sin embargo, ese mismo nombre es la carátula simple de una ficha de la Dirección Médica de la Clínica Suizo Argentina con un diagnóstico que establece: «Fractura de pelvis en varios sitios y de vértebra dorsal y cervical sin desplazamiento».

«La Pradón», como se le llama a la popular vedette en los medios faranduleros de la vecina orilla, poco después de la medianoche de ayer cayó al vacío desde la ventana de un departamento de un edificio ubicado en la calle Mendoza número 1925, del coqueto barrio de Belgrano.

Increíblemente, la ramazón de un frondoso árbol sobre el que golpeó su cuerpo, amortiguó el impacto y le salvó la vida. Por propia voluntad o no, Alejandra Pradón en medio del dolor y de la angustia, lograba sin embargo cumplir el sueño en el que a veces se les va la vida a muchos en ese mundo superficial, a veces absurdo y otras feroz de la farándula: ser la estrella absoluta del espectáculo.

La Policía fue alertada por un llamado anónimo y personal de la Seccional 33ª concurrió al lugar. Y es allí mismo que comienzan a dilucidarse las versiones contradictorias. La vedette, en medio de su dolor y desesperación gritaba «me empujó, me empujó», refiriéndose a su novio, Fabrizio David Lallana, de tan sólo 23 años –otra de las emociones fuertes de moda entre las divas porteñas, conseguirse «novios» poco más que adolescentes–.

De acuerdo con algunas fuentes la vedette estaría perfectamente consciente al llegar las autoridades e incluso para entonces ya habría sido rescatada y llevada por su novio y el portero del edificio al departamento donde se le brindaron los primeros auxilios. Sin embargo, fuera de sí y sin disimular el dolor, producto de la brutal caída, aseguraba haber sido empujada. De acuerdo con lo informado por el matutino Clarín junto a la vedette habrían encontrado ropas de su novio que ella habría tirado por la ventana como consecuencia de una pelea entre ambos, en instantes previos a su propia caída.

El muchacho se presentó ante las autoridades y se encuentra demorado a disposición de la justicia. Mientras tanto «La Pradón» ocupa los principales titulares de los noticieros televisivos, de los informativos radiales y las primeras páginas y tapas de diarios y revistas.

Juan Castro, una historia con mucho de amor

El monstruo siempre glotón del sensacionalismo periodístico ha recibido una nueva dosis de alimento. Casi justo cuando ya había roído hasta el hueso mismo el triste final de un muchacho que se llamó Juan Castro y que además vivió una vida, que por vivirla así, jamás presagió una muerte así. El también cayó desde la altura, desde el primer piso de un edificio. Sin embargo para él no hubo un árbol milagroso.

La familia de Juan Castro no cree que se haya suicidado. Prefiere pensar que le pasó lo que muchos, que «se le cayó la soledad encima» y en ese momento justo cuando necesitaba de su apoyo profesional, no lo tuvo y entonces cayó al vacío.

Una triste agonía de tres días y murió. Cuando cayó desde el balcón de su departamento de Palermo Viejo no estaba con él tampoco su pareja, Luis Paveccio. En el interior de su hogar las autoridades encontraron un desorden enorme, donde no faltaban copas y vasos rotos, algunos medicamentos antidepresivos y otros elementos.

Además de Juan Castro y Susana Pradón, en el caso que las de ambas hayan sido efectivamente acciones suicidas, otros personajes populares han adoptado la misma decisión. No deja de ser sorprendente que muchos de ellos hayan optado por arrojarse al vacío.

A Leonardo Simons la detención de su hermano, el ex juez Carlos Wowe, sospechoso por cohecho agravado y tenencia ilegal de armas, lo llevó a la muerte. Al igual que Castro, cayó en un patio interno –aunque desde 30 metros de altura–, lejos de la mirada de curiosos, buscando quizá terminar con su vida en un ámbito al que muy pocos tendrían acceso. Y no estaba solo cuando adoptó la difícil decisión, ya que dos empleados intentaron, en vano, salvarle la vida.

Flavia, Lourdes y Alberto

Hace poco más de un mes, Flavia Pereyra Iraola, la ex pareja del líder de Los Twist, Pipo Cipolatti, eligió el mismo camino trágico que el conductor de «Kaos en la ciudad». Lejos de los lujos y la popularidad que ganó al lado del cantante, la madre de los mellizos Giorgio y Donato estaba inmersa en una crisis depresiva producto de la ruptura sentimental con su pareja. Así como todavía existe un manto de sospecha acerca del supuesto suicidio de Juan Castro, lo mismo ha ocurrido en este caso.

Diferente fue la trágica desaparición del inolvidable cómico Alberto Olmedo, que en marzo de 1988 cayó desde un undécimo piso. Si bien en un primer momento se aunó la hipótesis acerca de un suicidio, meses después quedó en claro que su caída fue producto de un insólito accidente.

Lourdes Di Natale, la testigo clave en la causa de la venta ilegal de armas, también terminó de la misma manera. Lo que hasta el día de hoy sigue siendo un misterio es si en realidad se trató de un suicidio, un accidente o un homicidio. Lo cierto es que la ex esposa de Cúneo Libarona cayó desde el décimo piso de un edificio de Recoleta y murió en el acto. Al igual que Simons. Al igual que Olmedo. A diferencia de Flavia. A diferencia de Juan, que fallecieron en la cama de un hospital, lejos de las cámaras, el glamour, el poder y la fama. Y por sobre todas las cosas, lejos de la vida.

Allá por los setenta

A mediados de lo años 70 saltó a la fama por su papel en la película «Don Carmelo il Capo», una mujer de ojos casi oblicuos, gatunos, profundamente sensual para aquellos tiempos de tabúes y prejuicios, cuando solamente la «Coca » Sarli era símbolo de la procacidad y el pecado.. Se llamaba Thelma Stéfani, era rubia, muy bella, pero también muy depresiva.

Creció su fama luego de protagonizar «Correccional de Mujeres» (1986), junto a Julio de Grazia, Silvia Peyrou, Edda Bustamante y Adrián Martel y más allá de sus dotes actorales se hizo conocida por su belleza física, al punto de que llegó a acaparar decenas de portadas de revistas de la época.

A principios de los 90, sumida en una profunda depresión, saltó al vacío desde la terraza de un edificio.

Charly García se tiró de un noveno piso para divertirse

Lo que Charly García hizo el jueves 3 de marzo de 2000 no fue otra cosa que una de sus tantas locuras, que para su suerte terminó en una simple anécdota. Aquella mañana el popular cantante se tiró desde el noveno piso de un edificio ubicado en el centro de la ciudad de Mendoza. Claro que en lugar de caer en una superficie dura, lo hizo en una pileta de más de dos metros de profundidad. Ni siquiera tuvo que ser atendido. Y después del insólito chapuzón, regresó a su habitación para sorpresa del resto del hospedaje.

A piñas con la vida

Un 14 de febrero de 1988, en Mar del Plata, Argentina, culminó trágicamente la historia de amor entre la actriz uruguaya Alicia Muñiz y el ex campeón de boxeo Carlos Monzón.

La mujer cayó desde el balcón y encontró la muerte. Monzón negó haberla tirado él al vacío. Pero finalmente la justicia dictaminó 11 años de cárcel por homicidio.

Historias todas estas que más allá del suicidio o no son historias de vida, aunque para contarlas, la muerte sea el título imprescindible. La lucha por la fama, los sacrificios y los renunciamientos. Y esos saltos al vacío o simples caídas accidentales seguramente no son otra cosa que una apretada síntesis de sus vidas en el minuto final. Como si realmente hiciera falta llegar tan alto al cenit de la fama, para una
caída tan fugaz. *

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