Navalmar y la mafia gallega

El «Viarsa I» protagonizó una huida de 21 días en el océano Antártico antes de ser capturado por barcos de Australia, Gran Bretaña y Sudáfrica con una ilegal carga de 85 toneladas de merluza negra. Similar ilícito cometía el «Maya V» al ser preso en zona prohibida por un barco australiano el 23 de enero último.

Desde el mes de agosto de 2003, el capitán uruguayo del «Viarsa I», Ricardo Ribot, y otros tres oficiales del pesquero permanecen detenidos a la espera de un juicio que iniciará a fin de mes. Las investigaciones demostraron que el «Viarsa I» manipulo su señal satelital (VMS) y mintió su posición a Uruguay.

La confirmación de ese ilícito y el «papelón» internacional de las autoridades uruguayas que habían defendido los falsos registros sobre el lugar donde navegaba el pesquero, determinaron la decisión de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) de anular los permisos de pesca de los barcos «Dorita» y «Viarsa I» y pedir a Navalmar SA su abandono del país.

Navalmar SA, con domicilio constituido en Plaza Libertad 1335 y acusada de trabajar para el grupo mafioso gallego «Vidal Armadores SA», también había protagonizado un incidente anterior con los barcos «Dorita» y «Arvisa I», los cuales habrían falsificado su identidad para evitar ser detenidos en 2002.

El «Dorita» y otro barco llamado «Arvisa I» habían protagonizado otro incidente cuando pescaban en zona prohibida y se identificaron como los barcos «Nova Tuna 1″ y «Kambott» para eludir su detención y ver requisadas sus bodegas cargadas de merluza negra.

El Arvisa I, fue luego rebautizado como Camouco y fue capturado a fines de 2002 por la marina francesa, trasladado a la Isla Reunión y hundido. Trabajaba entonces directamente para el grupo que preside Antonio Vidal, dueño de Viarsa Shipping cuyas empresas se diversifican en Viarsa Cartera SA y otras.

El representante de Navalmar SA en Uruguay, ingeniero Luis Pazos (quien también tendría vinculos con empresas marítimas argentinas y panameñas) había sido uno de los protagonistas del aún oscuro caso «Cangrejo Rojo», donde figuraba como uno de los socios de la empresa Naifen SA.

Pese a las constantes acusaciones por las actividades de pesca ilegal e incumplimiento de las normas marítimas uruguayas, el ingeniero Luis Pazos, apareció designado por Dinara en la Mesa Asesora de la Pesca, en representación, insólitamente de la Comisión de Conservación de los Recursos Vivos Marítimos Antárticos (Crrvma). *

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